Análisis de Bayonetta 3, en el multiverso de las referencias.

Análisis de Bayonetta 3, en el multiverso de las referencias.

Hace doce años llegó a nuestras manos el primer título de la franquicia protagonizada por nuestra bruja favorita, dispuesta a mandar a los ángeles al paraíso del que salieron. Doce años después, nos encontramos ante la última entrega de la saga en la que PlatinumGames pondrá toda la carne en el asador. Veamos qué tal salió la apuesta.

Ni ángeles ni demonios, homúnculos.

Análisis de Bayonetta 3, en el multiverso de las referencias.

Los homúnculos son los nuevos enemigos a los que Bayonetta se enfrentará con su picardía habitual

La nueva entrega de la saga nos aleja de la historia narrada en los dos capítulos anteriores, que se veían como un todo completo. Es aquí, precisamente, encontramos el que será el principal fallo de la historia, parecer algo independiente.

Sí, es cierto, se agradece que alguien pueda iniciarse en este universo con una tercera entrega que podrá conseguir, con relativa facilidad, en formato físico, pero el juego te exige conocer la relación previa entre los personajes para que te importe lo que les ocurre, ya que se pasarán gran parte del título separados, pero conscientes de la presencia de los demás, de sus inquietudes, sus misiones y preocupados los unos por los otros.

Y es precisamente la preocupación, como sentimiento inevitable, lo que convierte a la Bayonetta de esta entrega en la más interesante. Sigue manteniendo esa chulería y desparpajo habitual, pero el enemigo al que se enfrenta de verdad le da miedo, algo que nos llega a través de la brillante interpretación de Jennifer Hale.  Por primera vez, se encontrará con un enemigo que no solo no pertenece a su mundo, sino que es creación directa de los humanos a los que quiere proteger.

La única información sobre esta nueva amenaza llegará por parte de Viola, nuevo personaje en la franquicia, que cumplirá un papel similar al de Nero en la saga Devil May Cry. Viola, tal como se nos narra a través de la jugabilidad, es una bruja inexperta, patosa e insegura, lo que crea un contraste interesantísimo al verla junto a la protagonista.

Eso sí, más allá de deciros que la amenaza tiene un nivel multiversal, prefiero no contaros nada más, ya que merece la pena cada segundo de una campaña que no tiene miedo a arriesgar en cada segundo.

La jugabilidad como espectáculo narrativo

Análisis de Bayonetta 3, en el multiverso de las referencias.

Llegamos al punto de la controversia, puesto que no todos encontrarán la jugabilidad que querrían para un título de la franquicia. El frenetismo clásico de la saga sigue ahí, pero Platinum ha cambiado y Hideki Kamiya también.

Donde acostumbrábamos a encontrar títulos de corte más clásico, aquí tenemos un Hack & Slash dispuesto a experimentar cada vez que pueda, lo que llevará a más de uno a pensar en Nier Autómata, Godzilla y Elevator Action en una misma sesión de juego. Por otro lado, es imprescindible hablar de cómo estas mecánicas nos ayudan a entender a unos personajes que, de algún modo, ya no son lo que fueron.

Bayonetta, por ejemplo, es una bruja mucho más experimentada que en las anteriores dos entregas. Ahora tiene una conexión mucho más poderosa con los demonios, lo que eliminará la transformación en pantera que conocíamos, para presentarnos una fusión con, por ejemplo, Madama Butterfly que nos permitirá planear y avanzar más rápido que si lo hiciésemos corriendo.

Estas transformaciones no solo afectan a la forma en que se mueve Bayonetta, sino en la forma en la que lucha. Ahora podremos utilizar los combos de cada arma en concreto, contando con las características de movimiento de cada demonio asociado, al mismo tiempo que lo combinamos con unas interesantísimas invocaciones que no solo servirán como elemento ofensivo, sino que llegarán a ser el parry de Bayonetta.

Para crear esta sinergia, deberemos equiparnos con dos packs de armas, que podremos alternar con tan solo pulsar un botón durante el combate, mientras que escogeremos una de las loquísimas invocaciones con otro. Eso sí, es imprescindible tener en cuenta que Bayonetta invoca a los demonios bailando, por lo que nuestro movimiento por el escenario estará limitado, aportando un punto estratégico al combate.

Análisis de Bayonetta 3, en el multiverso de las referencias.

Invocaciones, nuevo añadido para un título que no para de ofrecer contenido innovador

Por otro lado, la relación entre Viola y Chesire será mucho más cercana, lo que nos permitirá movernos libremente y luchar mientras el gato fumador gigante está enfrentándose a un enemigo, eso sí, con las manos desnudas, que nuestra katana es el propio demonio. Esta familiaridad creada entre los dos personajes, confieren a Chesire un carisma superior que al resto de invocaciones, llegando a permitirse el lujo de soltar algún gag cómico e, incluso, alguna escena dramática en la que se explorará ligeramente al que será, sin duda, el demonio favorito de enorme cantidad de jugadores.

¿Pero esto aporta a la narrativa? Pues sí, pero no es el único aspecto jugable del personaje que te cuenta algo, sino que la dificultad de sus niveles, también. Cierto es que no estamos, precisamente, ante un título muy exigente. El nivel de desafío está bastante ajustadito durante la primera vuelta, aunque alcanzará diferentes picos cuando controlemos a Viola, ya que está aprendiendo a luchar al mismo tiempo que nosotros aprendemos a controlarla. Mientras Bayonetta activa el tiempo brujo mediante la esquiva, Viola lo hace con el bloqueo, pulsando para ello otro botón, lo que hace que el parry sea mucho más satisfactorio, pero también difícil de encajar. Eso sí, cada vez que hagamos un bloqueo perfecto, sentiremos un subidón de adrenalina y gozo que ya no sentimos cuando lo hacemos esquivando. Esto es aprovechar la narrativa propia de tu medio para contar una historia, punto para Kamiya.

Viola será más inexperta, pero eso no evitará que corte de raíz a los enemigos por donde le venga bien

Otro elemento importante es su diseño de niveles, más amplio y explorable que en los anteriores, lo que en ocasiones supondrá una bajada en el ritmo de la aventura, aunque nada que pueda dar ganas de abandonar la aventura. Combates opcionales que estarán escondidos en los rincones menos esperados, coleccionables y pequeños retos que completar, serán los principales alicientes para explorar cada pequeño recoveco de cada nivel, especialmente para los completistas.

La rejugabilidad, uno de los grandes alicientes de la aventura

Que la franquicia nos puntúa después de cada versículo, forma que tiene el título de llamar a los combates a lo largo del nivel, es algo que sabemos desde qué jugásemos al primero hace trece años, pero ahora se nos desbloquean diferentes fases de combate completamente independientes del nivel de dificultad que seleccionamos para la aventura principal, tal y como hiciese Rocksteady en la saga Arkham con los mapas de desafío.

Conseguir platino en cada dificultad y completar los diferentes retos planteados para cada capítulo es una verdadera gozada y será donde nos encontremos con el verdadero reto del título.

Tecnología, la peor enemiga de la magia

Si hay que mencionar un apartado verdaderamente negativo dentro del título, es el apartado técnico. No es culpa de Platinum, pero Nintendo Switch es una consola que se le queda corta a muchos niveles, por mucho que se hayan esforzado en taparlo.

La resolución es verdaderamente dramática para tratarse de un título de 2022, aunque el esfuerzo por parte de un equipo que ha tenido que hacer magia para que el juego funcione, consigue hacer que se te olvide en ocasiones.  El nivel artístico es lo suficientemente bueno como para que no te centres tanto en los cortísimos 810p en sobremesa, teniendo 720 inestables en modo portátil.

Una lástima, si tenemos en cuenta que el diseño de personajes y enemigos es el mejor de la saga.

Lo que sí es estable es su framerate, que se mantendrán prácticamente todo el tiempo con una tasa de 60 FPS, habiendo tenido a lo largo de mi partida una sola bajada mínimamente apreciable.

Conclusiones

Cuando uno se encuentra juegos así, a los que se les nota el cariño tanto hacia la franquicia a la que pertenecen como a la industria del videojuego, es imposible no sentirte agradecido.

No será perfecto, tendrá momentos que se te puedan atragantar, huecos argumentales y una dificultad demasiado ajustada, pero lo compensa con carisma en cada secuencia, experimentación constante, diseño tan hortera como bonito y, ante todo, toneladas de diversión. Podría decir que el reto no es superar la historia sino, como en el resto de la saga, superarte a ti mismo, conseguir ese platino en el nivel que tenías atragantado, aprenderte ese combo tan espectacular que viste en un gameplay y desbloquear cada detallito para la habitación de Viola, pero no, el reto será conseguir que Bayonetta 3 salga de tu cabeza y poder disfrutar otros juegos del género.

Bayonetta 3 ofrece un broche de oro a una saga que, sin llegar a ser de nicho, nunca ha tenido el reconocimiento que merecía, pero que será recordada en los años venideros. No tengo ninguna duda de que cuando se anuncie el necesario remastered, que existirá, estoy seguro, caeré de cabeza.

Bayonetta 3 no vino a enseñar a nadie, pero se convirtió en el espejo en el que deberían mirarse la gran mayoría de hack & slash de la actualidad.

¿Deberías jugar Bayonetta 3? Por supuesto y, además, tenerlo en tu quiniela para el Juego del Año, no solo por todo lo que ofrece, sino por ver como Hideki Kamiya reacciona a una invitación en inglés. Sí, estoy convencido de que el GOTY de este año tiene nombre de mujer.

Fanáticos del Hardware le otorga una medalla de ORO a Bayonetta 3

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