Los envíos de tarjetas gráficas alcanzan 12,5 millones en Q2 2026, su máximo desde Q1 2022

Jon Peddie Research (JPR) sitúa los envíos de tarjetas gráficas AIB para PC de escritorio en 12,5 millones de unidades durante Q2 2026, el volumen trimestral más elevado registrado desde el primer trimestre de 2022. La cifra representa un crecimiento del 5,9% frente al trimestre anterior y del 7,8% interanual.

El aumento llega además en un momento poco favorable para renovar una GPU. Los costes de la memoria gráfica llevan meses aumentando y los fabricantes ya han aplicado varias subidas de precios, pero la demanda continúa resistiendo. Jon Peddie considera que precisamente el miedo a pagar todavía más podría estar acelerando algunas compras.

Los envíos vuelven a niveles que no se veían desde 2022

El primer semestre también deja una fotografía claramente positiva para el mercado. Entre enero y junio se enviaron 24,3 millones de tarjetas gráficas AIB, frente a los 20,8 millones registrados durante el mismo periodo de 2025, una diferencia suficientemente amplia como para que el repunte no pueda explicarse únicamente por un buen segundo trimestre.

En términos porcentuales, el incremento acumulado ronda el 16,8% durante los seis primeros meses de 2026. El volumen vuelve así a acercarse a niveles que parecían difíciles de recuperar después de la fuerte corrección sufrida por el mercado tras el extraordinario ciclo de demanda vivido entre 2020 y comienzos de 2022.

Precisamente hay que remontarse hasta Q1 2022 para encontrar un trimestre con más tarjetas gráficas enviadas. Entonces, la industria todavía arrastraba los efectos de la pandemia, las restricciones de suministro y los últimos coletazos de la minería de criptomonedas, factores muy distintos a los que están condicionando el mercado actualmente.

Cuatro años después, el principal problema ya no es encontrar una GPU disponible en una tienda. La presión se ha trasladado hacia los costes de fabricación y especialmente hacia la memoria gráfica, mientras las generaciones actuales dependen cada vez más de soluciones como GDDR7 y de capacidades de VRAM más elevadas.

También conviene matizar qué representa exactamente la cifra publicada por JPR. Los datos corresponden a envíos de tarjetas AIB dentro de la cadena de distribución, por lo que no equivalen necesariamente a 12,5 millones de tarjetas vendidas directamente a jugadores y otros usuarios finales durante esos tres meses.

Distribuidores, ensambladores y fabricantes pueden aumentar sus inventarios si esperan nuevas subidas o problemas de suministro. Aun teniendo en cuenta esa diferencia, el movimiento de unidades sigue reflejando un mercado claramente más activo que durante buena parte de los últimos años.

Los precios suben, pero esperar también puede salir caro

En condiciones normales, una escalada sostenida de precios debería producir justo el efecto contrario. Una tarjeta gráfica puede mantenerse durante varias generaciones sin necesidad de sustituirse, por lo que muchos jugadores tienen margen para aplazar una actualización cuando consideran que el coste de entrada resulta excesivo.

El escenario actual introduce, sin embargo, otro componente psicológico y económico. Jon Peddie plantea que algunos compradores estarían adelantando una renovación que ya tenían prevista ante el temor de encontrarse precios todavía mayores dentro de unos meses, especialmente mientras siguen aumentando los costes asociados a la memoria.

La lógica cambia bastante cuando esperar deja de implicar necesariamente encontrar una oferta mejor. Si una tarjeta que hoy resulta cara puede costar todavía más dentro de dos o tres meses, comprarla ahora puede empezar a percibirse como la opción menos mala, incluso sin existir una rebaja real.

La evolución de la VRAM contribuye directamente a ese escenario. Los costes de GDDR7 han aumentado y las revisiones de precio están afectando tanto a modelos de gama alta como a tarjetas mucho más asequibles, lo que reduce la posibilidad de esquivar el encarecimiento simplemente descendiendo de segmento.

De ahí que JPR considere posible que una parte del crecimiento responda a compras preventivas. El miedo a una nueva subida podría estar pesando actualmente más que el propio precio elevado, provocando que usuarios que pensaban actualizar más adelante decidan hacerlo antes.

Eso no significa que las subidas de precio estén creando nueva demanda. Una parte de esos 12,5 millones de unidades podría corresponder a compras desplazadas desde Q3 o Q4 hacia el segundo trimestre, dejando menos usuarios pendientes de renovar cuando avance el año.

El verdadero límite aparecerá si los precios siguen escalando. Llegará un punto en el que el incentivo de comprar antes de otra subida dejará de compensar el coste absoluto de la GPU, algo especialmente relevante en las gamas media y de entrada, donde unos pocos cientos de euros adicionales pueden cambiar por completo una decisión de compra.

NVIDIA continúa controlando alrededor del 90% del mercado

El fuerte incremento de los envíos tampoco ha cambiado sustancialmente el reparto entre fabricantes. NVIDIA conserva aproximadamente el 90% del mercado de tarjetas gráficas discretas para escritorio, manteniendo una ventaja extraordinaria frente a AMD e Intel.

Aplicando esa participación al volumen total del trimestre, NVIDIA habría movido aproximadamente 11,25 millones de tarjetas gráficas, una cifra que ayuda a visualizar hasta qué punto continúa dominando el mercado AIB incluso después de la llegada de nuevas generaciones de sus competidores.

AMD mantiene alrededor del 8%, lo que equivaldría aproximadamente a un millón de tarjetas gráficas enviadas durante Q2 2026. La compañía conserva una presencia relevante, pero sigue muy lejos de recuperar el terreno que llegó a ocupar durante generaciones anteriores frente a NVIDIA.

Intel habría aumentado ligeramente hasta situarse cerca del 2%. Sigue siendo una participación reducida, aunque cualquier ganancia de cuota dentro de un mercado que también está creciendo se traduce en un aumento mayor del volumen absoluto de GPU Arc distribuidas.

Lo más significativo es que ninguno de los tres fabricantes registró grandes movimientos frente al trimestre anterior. El crecimiento parece proceder del aumento general de los envíos y no de una redistribución importante de compradores entre NVIDIA, AMD e Intel, dejando prácticamente intacta la estructura competitiva.

La segunda mitad de 2026 mostrará si el crecimiento puede mantenerse

El resultado de Q2 deja una combinación poco habitual. Los envíos aumentan mientras comprar una tarjeta gráfica resulta progresivamente más caro, algo que puede funcionar durante un periodo limitado si los consumidores creen que retrasar la compra solo empeorará la situación.

A corto plazo, esa percepción todavía puede sostener parte de la demanda. Sin embargo, cuantos más usuarios adelanten ahora una actualización prevista para finales de año, menor será el número de compradores que permanecerá pendiente durante los siguientes trimestres si no aparece un nuevo estímulo.

Los costes de memoria serán una de las variables decisivas. Si continúan aumentando y fabricantes y ensambladores vuelven a trasladarlos al precio final, el mercado tendrá que demostrar cuánto puede soportar antes de que el encarecimiento empiece realmente a destruir demanda en lugar de adelantarla.

Por ahora, el dato principal es difícil de ignorar: el mercado ha vuelto a 12,5 millones de tarjetas gráficas AIB enviadas en un solo trimestre, su mejor resultado desde Q1 2022, mientras la primera mitad de 2026 supera ampliamente el volumen registrado un año antes. La incógnita será comprobar si se trata de una recuperación sostenible o de compradores intentando llegar antes que la próxima subida.

Vía: TechPowerUp

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