Lenovo Yoga AIO 27IPH11 llega con RTX 5060 Laptop y pantalla QHD de 120 Hz desde 1.699€

Lenovo ha comenzado a comercializar el Yoga AIO 27IPH11, un ordenador todo en uno de 27 pulgadas que combina procesadores Intel Panther Lake con una GeForce RTX 5060 Laptop opcional de 8 GB. Las primeras configuraciones ya aparecen en Europa con precios que parten de 1.699€, según el mercado y el hardware elegido.

La propuesta intenta cubrir productividad, creación de contenido y gaming dentro de un único chasis, pero su equilibrio depende mucho de la configuración. La RAM permanece soldada, el TGP de la GPU no está publicado y el brillo resulta moderado, mientras la ergonomía y la conectividad aportan más flexibilidad que en muchos AIO convencionales.

La RTX 5060 Laptop convierte al AIO en un equipo gráfico real

La configuración superior puede montar una GeForce RTX 5060 Laptop con 8 GB de memoria GDDR7, arquitectura Blackwell y soporte para DLSS 4 con generación múltiple de fotogramas. Esto abre la puerta a edición acelerada por CUDA, renderizado 3D y juegos QHD, áreas donde un AIO limitado a gráficos integrados queda claramente por detrás.

El problema está en que Lenovo no publica el TGP exacto de la RTX 5060 Laptop. NVIDIA permite configurar esta GPU entre 45W y 100W, por lo que el mismo nombre comercial puede esconder diferencias importantes en frecuencias, rendimiento sostenido y ruido. Sin ese dato, no puede estimarse con precisión su rendimiento real.

El adaptador de hasta 245W sugiere que las configuraciones con solución gráfica dedicada disponen de cierto margen energético, pero no confirma cuánta potencia recibe la GPU. En un chasis todo en uno, la refrigeración comparte espacio con pantalla, altavoces y electrónica, de modo que temperatura y acústica pueden limitar antes que el propio silicio.

Incluso con un TGP moderado, la RTX 5060 debería ofrecer más rendimiento gráfico que la mayoría de los AIO con iGPU, además de codificación de vídeo y aceleración de inteligencia artificial. La clave estará en si Lenovo prioriza silencio o rendimiento, porque un perfil conservador reduciría parte del valor de pagar por una solución gráfica dedicada.

Panther Lake deja una diferencia importante entre procesadores

El modelo puede configurarse con el Core Ultra 5 325 o el Core Ultra 7 356H, ambos pertenecientes a Panther Lake. El primero dispone de 8 núcleos y 8 hilos, mientras el segundo sube a 16 núcleos y 16 hilos, ofreciendo bastante más margen para renderizado, compilación y multitarea intensiva.

El Core Ultra 7 356H alcanza 4,7 GHz, integra 18 MB de caché y una NPU de hasta 50 TOPS. El Core Ultra 5 se queda en 4,5 GHz, 12 MB de caché y 47 TOPS. La diferencia afectará mucho más a cargas multihilo sostenidas que a navegación, ofimática o reproducción multimedia.

El panel QHD de 120 Hz prima fluidez sobre calidad HDR

La pantalla IPS de 27 pulgadas ofrece una resolución de 2.560 × 1.440 píxeles, una tasa de refresco de 120 Hz y cobertura del 99% del espacio sRGB. La combinación aporta más nitidez que Full HD, además de una fluidez claramente perceptible en desplazamientos, edición de vídeo y juegos compatibles.

La variante sin control táctil alcanza 350 nits, mientras el panel multitáctil de diez puntos baja hasta 300 nits. Esta diferencia no resulta menor: el modelo táctil tendrá menos margen frente a reflejos y salas iluminadas, aunque conserva el mismo contraste de 1.500:1, tratamiento antirreflejos y tasa de refresco de 120 Hz.

La RTX 5060 no garantizará 120 FPS nativos en resolución QHD dentro de juegos exigentes, especialmente si trabaja con un TGP contenido. DLSS 4 puede ayudar a aprovechar el panel, pero la experiencia dependerá de resolución interna, ajustes gráficos y generación de fotogramas. Los 120 Hz aportan margen, no rendimiento constante garantizado.

Frente al Yoga AIO de 32 pulgadas, este modelo renuncia al panel OLED 4K de 165 Hz, los 1.000 nits de pico y la cobertura DCI-P3 más amplia. A cambio, el IPS evita el riesgo de quemado con interfaces estáticas, reduce el coste y puede resultar más predecible durante largas jornadas de oficina.

El soporte ajustable aporta una ventaja práctica frente al modelo de 32 pulgadas

El soporte permite 70 mm de elevación, giro de 45 grados hacia cada lado, inclinación entre -5 y +10 grados y rotación vertical completa. Esta movilidad mejora postura, encuadre de cámara y trabajo con documentos largos, convirtiendo la ergonomía en una ventaja real frente al Yoga AIO 32IPH11.

El modelo de 32 pulgadas solo permite modificar la inclinación, por lo que la versión menor resulta más flexible como puesto de trabajo. Las unidades sin pantalla táctil pesan alrededor de 7,53 kg, mientras las táctiles alcanzan 7,9 kg, una masa suficiente para mantener estabilidad al girar, elevar o colocar el panel en vertical.

La RAM soldada condiciona más que la capacidad máxima

La memoria llega hasta 32 GB LPDDR5X-7467 en dual-channel, pero permanece soldada directamente a la placa base. No existen ranuras de ampliación, de modo que una configuración con 16 GB quedará limitada para siempre. En un equipo orientado a creación y gaming, elegir 32 GB desde el principio resulta especialmente recomendable.

La documentación oficial muestra tres ranuras M.2, una destinada a Wi-Fi y dos reservadas para SSD. Sin embargo, el apartado de almacenamiento solo valida una unidad de hasta 1 TB, por lo que la presencia física del segundo espacio no garantiza que todas las configuraciones permitan utilizarlo sin restricciones de acceso, montaje o firmware.

Además, la ficha actual del Yoga AIO de 32 pulgadas también contempla dos SSD M.2 de hasta 2 TB cada uno, de modo que esta posibilidad no resulta exclusiva del modelo de 27 pulgadas. La diferencia realmente clara está en combinar una posible ampliación interna con un soporte mucho más ajustable y una GPU dedicada opcional.

La entrada HDMI prolonga la utilidad de la pantalla

La conectividad incluye Wi-Fi 7, Bluetooth 5.4, Ethernet Gigabit, entrada HDMI y salida HDMI 2.1. También aparecen dos USB-C de 10 Gbps junto a varios USB-A. La entrada HDMI permite reutilizar el panel con una consola u otro ordenador, prolongando su utilidad cuando el hardware interno quede anticuado.

La ausencia de Thunderbolt 4 o USB4 de 40 Gbps limita estaciones de acoplamiento avanzadas, almacenamiento externo muy rápido y determinadas configuraciones con varios monitores. Resulta un recorte extraño en un equipo que supera los 1.700€, especialmente cuando el Yoga AIO de 32 pulgadas sí incorpora Thunderbolt 4 de serie.

El precio inicial no corresponde necesariamente a la configuración más interesante

El sistema de sonido combina dos altavoces graves de 5W con dos agudos de 3W firmados por JBL. La cámara puede alcanzar 5 MP con infrarrojos, permitiendo iniciar sesión mediante Windows Hello. Son añadidos útiles para videollamadas y multimedia, aunque no compensan por sí solos la RAM sin ampliación o el TGP desconocido.

Los precios configurables parten de 1.699€ en algunos mercados de la eurozona, mientras que otras regiones europeas comienzan alrededor de 1.969€. Las variantes con Core Ultra 7, 32 GB de RAM o RTX 5060 elevarán claramente la factura, por lo que el precio inicial no representa necesariamente la configuración con mayor interés técnico.

El Yoga AIO 27IPH11 destaca por reunir pantalla QHD de 120 Hz, ergonomía completa y una RTX 5060 Laptop opcional dentro de un formato limpio. Sin embargo, la compra exige revisar GPU, RAM y panel con cuidado, porque el TGP desconocido, la memoria soldada y el brillo moderado pueden alterar mucho su relación entre precio y prestaciones.

Vía: NotebookCheck

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