Sony ya prepara sus fábricas para dejar atrás el disco físico en PlayStation

Sony ya prepara sus fábricas para dejar atrás el disco físico en PlayStation

Sony sigue encajando la reacción negativa tras confirmar que dejará de producir discos físicos para nuevos juegos de PlayStation desde enero de 2028. La decisión ha provocado enfado entre jugadores, tiendas y coleccionistas, pero la reconversión industrial ya apunta a que la marcha atrás parece muy poco probable.

El caso más claro está en la planta de Sony DADC en Thalgau, Austria, donde el disco de PlayStation todavía representa una parte importante de la actividad. La fábrica ya prepara a sus 300 empleados para trabajar en microlentes ópticas, con producción masiva prevista desde 2027.

La protesta crece, pero llega tarde

La reacción de los jugadores ha sido inmediata. Foros, redes sociales y peticiones online han convertido el final del disco físico en un nuevo frente contra Sony. La mayor campaña visible, impulsada por la tienda canadiense PNP Games, ya ronda las 30.000 firmas contra el abandono del formato físico.

El malestar tiene sentido porque el disco no es solo una forma de instalar un juego. El formato físico permite comprar de segunda mano, prestar, revender, conservar y jugar sin depender tanto de una tienda digital, justo los puntos que más preocupan a una parte fiel de la comunidad.

El problema es que la protesta choca con una decisión que parece tomada desde hace tiempo. Sony no está tanteando el terreno con un globo sonda. La compañía ya está reordenando producción, personal e inversión industrial, algo bastante más difícil de revertir que un comunicado mal recibido.

Thalgau muestra que el cambio ya es operativo

La planta de Thalgau produce todavía unos 600.000 discos diarios, y PlayStation representa aproximadamente la mitad de ese volumen. Según Sony DADC, el impacto de los nuevos pedidos de PlayStation caería hasta alrededor del 10% del volumen total en 2028, confirmando un descenso ya planificado.

Ese dato es clave porque muestra la escala real del cambio. Sony no solo dejará de lanzar nuevos juegos en disco, sino que está reduciendo el peso industrial de PlayStation dentro de su propia fabricación óptica, algo que confirma una transición bastante más profunda.

Lo llamativo es que no se anuncian despidos por ahora. Los 300 trabajadores de la planta están siendo formados para fabricar microlentes ópticas, una línea distinta que Sony quiere impulsar con producción masiva a partir de 2027. El disco pierde sitio antes incluso de 2028.

Microlentes en lugar de Blu-ray

La nueva dirección de Thalgau pasa por componentes ópticos más avanzados. Las microlentes pueden tener aplicaciones en automoción, sensores, visores y dispositivos de realidad extendida, mercados donde Sony ve más recorrido industrial que en seguir prensando discos para una demanda cada vez menor.

La reconversión no es menor. Sony ha invertido decenas de millones de euros en esta transición, lo que refuerza la idea de que el cierre del disco de PlayStation forma parte de una estrategia más amplia. No se trata solo de vender juegos digitales, sino de recolocar capacidad productiva.

Ese punto deja a los jugadores en una posición complicada. Aunque la presión online pueda generar ruido, una fábrica ya reconvertida y personal ya formado en otra línea industrial pesan más que una campaña de firmas, especialmente cuando Sony cree que el mercado ya se ha movido hacia lo digital.

El 80% digital cambia la lectura para Sony

Sony justifica el movimiento por el cambio de hábitos de consumo. Las ventas digitales ya dominan claramente el mercado de PlayStation, con una cuota superior al 80% según los datos citados alrededor del anuncio. Para la compañía, el disco ya no sería el centro económico del negocio.

La lectura empresarial es evidente. Eliminar el disco reduce fabricación, logística, distribución física, devoluciones y dependencia del retail, mientras concentra más control en PlayStation Store y en códigos digitales vendidos por tiendas. Para Sony, cada venta digital es más limpia y mucho más controlable.

Para el usuario, la lectura es menos cómoda. Menos disco significa menos propiedad real, menos mercado de segunda mano y menos margen para preservar juegos fuera del ecosistema digital, incluso aunque Sony prometa que los títulos ya lanzados en físico antes de enero de 2028 no se verán afectados.

PS6 queda cada vez más cerca de una generación digital

Sony no ha dicho de forma directa que PlayStation 6 vaya a llegar sin lector de discos, pero el calendario apunta con fuerza en esa dirección. Si los nuevos juegos dejan de producirse en disco desde enero de 2028, diseñar una PS6 alrededor del formato físico tendría poco sentido.

Esto no impide soluciones intermedias. Sony podría mantener un lector externo o algún accesorio de transición para bibliotecas físicas de PS4 y PS5, pero el negocio principal de nuevos lanzamientos ya quedaría empujado hacia descargas, códigos digitales y licencias asociadas a cuenta.

La consecuencia es clara: el lector óptico pasa de ser pieza central a accesorio heredado. PS6 apunta cada vez más a una consola digital por defecto, no necesariamente porque sea imposible leer discos antiguos, sino porque los nuevos juegos ya no nacerían pensando en Blu-ray.

Las tiendas pierden poder, aunque sigan vendiendo códigos

El cambio no elimina por completo al retail, pero sí reduce su papel. Las tiendas podrán seguir vendiendo juegos mediante códigos o cajas sin disco, pero pierden la parte más valiosa del formato físico: inventario tangible, segunda mano y circulación real entre usuarios.

Ese golpe explica que una tienda como PNP Games impulse una de las peticiones más visibles. Para muchos comercios, el disco no era nostalgia, sino margen, tráfico, reventa y fidelización. Un mercado dominado por códigos digitales deja mucho menos espacio para tiendas independientes.

El usuario también pierde capacidad de negociación. Con menos copias físicas, Sony y los editores controlan mejor precios, descuentos, disponibilidad y acceso, mientras el comprador depende más de la cuenta, la tienda y las condiciones de licencia. La comodidad digital tiene una factura evidente.

La reacción difícilmente cambiará el rumbo

La protesta puede afectar a la imagen de Sony, pero no parece suficiente para frenar el plan. La reconversión de Thalgau, la formación de empleados y la inversión en microlentes muestran que la decisión ya ha entrado en fase industrial, no solo comercial.

Además, Sony tiene el respaldo de los números. Si la mayoría de usuarios ya compra digital, la compañía puede asumir el enfado de una minoría activa. El problema es que esa minoría incluye coleccionistas, jugadores veteranos y defensores de la preservación, perfiles muy ruidosos y muy fieles.

La lectura final es dura para el formato físico. Sony ha abierto una etapa donde el disco deja de ser parte central de PlayStation, y la fábrica austriaca confirma que el cambio ya está en marcha. Puede haber ruido, firmas y críticas, pero el Blu-ray ya está perdiendo la partida dentro de Sony.

Vía: Wccftech

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