La industria de semiconductores vuelve a enfrentarse a otro cuello de botella químico. El CO2 de alta pureza, usado en procesos críticos de limpieza durante la fabricación avanzada de chips, empieza a escasear por la caída de producción en refinerías y plantas petroquímicas.
El problema llega poco después de las tensiones con el hexafluoruro de tungsteno, WF6, clave para procesos de deposición ligados a memoria avanzada. Samsung y SK hynix todavía mantienen la producción estable, pero sus inventarios de CO2 ya habrían caído por debajo del margen de seguridad de un mes.
Otro gas crítico entra en zona de tensión
El CO2 puede parecer un compuesto común, pero en semiconductores no sirve cualquier grado industrial. La fabricación avanzada necesita CO2 de alta pureza para evitar contaminación en obleas, especialmente en pasos donde residuos y partículas pueden arruinar estructuras cada vez más pequeñas.
The Elec apunta a que las primeras señales de escasez aparecieron a comienzos de junio. Desde entonces, la producción de CO2 bruto habría bajado en grandes refinerías y complejos petroquímicos, reduciendo la materia prima disponible para purificación y suministro electrónico.
La situación preocupa porque no hay una solución rápida. Un proveedor citado por The Elec asegura que no puede entregar todo lo que piden los clientes porque falta materia prima, y que no existe una vía práctica para aumentar la producción a corto plazo.
Por qué el CO2 importa tanto en chips avanzados
En fabricación de chips, el CO2 de alta pureza se usa en procesos de limpieza extremadamente delicados. Puede actuar como líquido para disolver residuos y contaminantes de la oblea, y como gas para retirar partículas atrapadas dentro de estructuras profundas del semiconductor.
Ese doble papel es importante en nodos avanzados, memoria 3D y empaquetado moderno. Cuanto más complejas son las estructuras, más difícil resulta limpiar sin dañar materiales, alterar capas o dejar residuos que afecten al rendimiento final.
Por eso un compuesto aparentemente simple puede convertirse en un problema industrial serio. Si falta CO2 de alta pureza, no solo se encarece una materia auxiliar; se tensiona una parte del proceso que permite mantener rendimiento, limpieza y tasa de obleas válidas.
Corea del Sur concentra la alarma
El foco está especialmente en Corea del Sur, porque Samsung y SK hynix son dos pilares globales de memoria. Sus fábricas consumen grandes volúmenes de gases y químicos especializados, y cualquier tensión en suministro puede propagarse rápido a DRAM, NAND, HBM y empaquetado avanzado.
TrendForce recoge estimaciones de consumo mensual muy elevadas. Samsung usaría entre 1.800 y 2.000 toneladas métricas de CO2 de alta pureza al mes, mientras SK hynix necesitaría unas 600-700 toneladas métricas mensuales.
La producción no se habría detenido, pero el margen se estrecha. Los inventarios de la industria coreana habrían bajado por debajo del umbral de aviso de un mes, una señal delicada en un sector donde cualquier parada de línea puede costar millones y retrasar entregas.
La raíz está en refinerías, petroquímicas e hidrógeno
El CO2 bruto usado después para aplicaciones de alta pureza suele generarse como subproducto en refinerías, plantas petroquímicas y producción de hidrógeno. Si esas industrias reducen su actividad, el suministro disponible para purificación también cae, aunque la demanda de chips siga subiendo.
The Elec apunta a menores tasas de operación en plantas petroquímicas surcoreanas. La incertidumbre sobre el suministro de crudo por la crisis en Oriente Medio añade otra capa de presión, porque puede afectar actividad, costes y estabilidad de la cadena aguas arriba.
El problema es que el sector semiconductor no controla esa primera fase. Aunque Samsung o SK hynix estén dispuestas a pagar más, no pueden fabricar de golpe CO2 bruto si las plantas que lo generan reducen producción, y eso limita la respuesta inmediata.
WF6 y CO2 muestran una cadena muy frágil
La tensión llega después del caso del hexafluoruro de tungsteno, WF6, otro gas crítico para semiconductores. TrendForce ya había advertido de posibles interrupciones de suministro de WF6 desde Japón, con impacto potencial en costes, producción avanzada y mercados finales.
El WF6 se usa en procesos de deposición de tungsteno y tiene relación directa con memoria avanzada, lógica y 3D NAND. La presión sobre este gas se agravó por restricciones y problemas de suministro de tungsteno, afectando a productores japoneses y encareciendo un material muy especializado.
La coincidencia de ambos casos es lo importante. La industria no solo depende de litografía, obleas, EUV o capacidad de foundry; también depende de gases y químicos muy concretos, con cadenas de suministro pequeñas, regionalizadas y difíciles de ampliar rápido.
HBM y 3D NAND vuelven a estar en el centro
La demanda de IA ha disparado la necesidad de HBM, servidores, aceleradores y almacenamiento avanzado. Eso significa más presión sobre obleas, empaquetado, memoria DRAM, NAND y todos los materiales que sostienen esa producción.
Si el CO2 de alta pureza se mantiene bajo tensión, los procesos de limpieza en fabricación avanzada pueden convertirse en otro factor de coste o restricción, especialmente si la prioridad de suministro se concentra en productos de mayor margen como HBM para IA.
El riesgo no es inmediato, pero sí acumulativo. Una semana de tensión puede absorberse con inventario; varios meses pueden forzar compras urgentes, priorización de líneas, renegociación de contratos y subidas de precio en componentes sensibles.
Samsung y SK hynix aún no han parado producción
De momento, la lectura debe ser prudente. No hay indicios de que Samsung o SK hynix hayan detenido la producción por falta de CO2, y las compañías mantienen operaciones estables pese a la caída de inventarios.
Eso no elimina el riesgo. En semiconductores, los problemas suelen aparecer primero como tensión de compras, después como subida de precios y finalmente como retrasos o priorización de clientes, sobre todo cuando la demanda de memoria para IA sigue extremadamente fuerte.
La clave será cuánto dura la escasez. Si el suministro de CO2 bruto se normaliza pronto, el impacto puede quedar en un susto de cadena de suministro; si se alarga, puede sumarse a la presión de WF6, memoria, HBM y empaquetado avanzado.
Los precios podrían volver a notar presión
La industria tecnológica ya vive un ciclo de encarecimiento por memoria, almacenamiento y capacidad de IA. Un nuevo cuello de botella en gases de alta pureza puede añadir presión a costes de fabricación, aunque no se traduzca automáticamente en subidas inmediatas para el consumidor.
Los productos más expuestos serían los que ya están tensionados. HBM, DRAM avanzada, 3D NAND, SSD empresariales y chips para aceleradores de IA dependen de cadenas de suministro muy ajustadas, donde cualquier material crítico puede convertirse en factor de precio.
Además, los fabricantes tienden a proteger primero contratos estratégicos. Grandes clientes de IA y centros de datos podrían absorber suministro prioritario, dejando más presión para segmentos de menor margen como electrónica de consumo, PC, móviles o almacenamiento convencional.
La lección vuelve a ser la misma: no todo es litografía
El debate sobre semiconductores suele centrarse en ASML, TSMC, Samsung Foundry, Intel, nodos avanzados o memoria HBM. Pero la fabricación real depende de una red enorme de gases, químicos, metales, agua ultrapura, energía, logística y proveedores secundarios.
El CO2 de alta pureza es un buen ejemplo. No aparece en los titulares como una GPU Blackwell o una memoria HBM4, pero sin limpieza adecuada no hay proceso estable ni rendimiento industrial competitivo, especialmente en estructuras cada vez más densas.
La conclusión es que la cadena de chips entra en una fase más delicada. Primero fue el WF6, ahora el CO2 de alta pureza, y ambos casos muestran que el auge de la IA está presionando incluso materiales que antes parecían secundarios.
Una escasez todavía contenida, pero peligrosa si se prolonga
Por ahora, el escenario no es de crisis abierta, sino de tensión creciente. Samsung y SK hynix siguen fabricando, pero sus inventarios se han reducido y los proveedores reconocen dificultades para cubrir toda la demanda, una combinación que obliga a vigilar las próximas semanas.
Si la producción petroquímica se recupera, el suministro podría estabilizarse. Pero si la crisis energética, el crudo o la baja actividad de refinerías mantienen limitado el CO2 bruto, la industria de semiconductores tendrá otro cuello de botella que gestionar.
La lectura final es clara: el CO2 de alta pureza no es un material glamuroso, pero sí crítico. En plena carrera por HBM, 3D NAND y chips de IA, incluso un gas usado para limpiar obleas puede convertirse en una amenaza para precios, inventarios y capacidad de producción.
Vía: Wccftech










