Apple está descubriendo una realidad incómoda: la memoria ya no juega a su favor. Durante años, la compañía convirtió RAM y almacenamiento en una fuente enorme de margen, pero el encarecimiento de DRAM y NAND amenaza con romper esa dinámica justo antes del iPhone 18 Pro.
La presión explica por qué Apple estaría buscando permiso para comprar memoria a CXMT, fabricante chino incluido en la lista del Pentágono. La compañía necesita más proveedores, más volumen y más capacidad de negociación, pero esa salida tampoco garantiza que vuelva el viejo poder de Apple sobre su cadena.
La memoria dejó de ser una fuente cómoda de margen
En 2023 y 2024, Apple podía pagar alrededor de 17$ por 8 GB de LPDDR5X y unos 22$ por un módulo NAND de 256 GB. El coste combinado rondaba los 39$, una cifra muy manejable dentro del margen de un iPhone Pro.
Ese contexto permitía cobrar bastante por saltos de almacenamiento. Cuando Apple pedía unos 99$ por subir al siguiente escalón, la diferencia entre coste real y precio final era muy favorable. No era solo una mejora para el usuario, sino una fuente directa de rentabilidad.
El escenario del iPhone 18 Pro sería radicalmente distinto. Según los datos citados en el análisis original, Apple pagaría unos 145$ por 12 GB de DRAM, equivalentes a unos 12$ por GB, y unos 51$ por 256 GB NAND.
Eso llevaría el coste combinado de memoria y almacenamiento a unos 196$. La diferencia frente a los 39$ de ciclos anteriores es enorme, y explica por qué Apple ya no puede tratar la memoria como una partida secundaria dentro del coste de materiales.
El problema no es solo pagar más, sino perder control
I don’t think the CXMT & Apple news is going to result in anything productive for Apple. It will likely get ignored by the USG, and its reported this incident occurred a month ago?
No progress will be made on this, and I don’t even know what the USG could do to solve the…
— P Equity Research 📰 (@pequityresearch) June 27, 2026
Apple siempre ha tenido una relación muy fuerte con su cadena de suministro. Su volumen, su previsibilidad y su capacidad de pagar por adelantado le permitían imponer condiciones muy duras, reservar capacidad y convertir a muchos proveedores en piezas dependientes del ecosistema iPhone.
La IA ha cambiado esa jerarquía. Los hyperscalers y empresas de centros de datos compran memoria con contratos más largos, más agresivos y más rentables para fabricantes como Samsung, SK hynix y Micron, dejando a Apple en una posición menos dominante que hace unos años.
Esa pérdida de prioridad no significa que Apple deje de ser un cliente gigantesco, pero sí que ya no juega sola. El iPhone compite ahora contra clústeres de IA, HBM, servidores y contratos de infraestructura, segmentos donde el margen para los fabricantes de memoria puede ser mucho más atractivo.
CXMT aparece como solución, pero no como salvación
La vía china tiene lógica desde el punto de vista industrial. Si Apple consigue introducir a CXMT en su cadena de suministro, ganaría una cuarta palanca frente a Samsung, SK hynix y Micron, reduciendo dependencia y aumentando presión negociadora en plena escalada de precios.
El problema es político y estratégico. CXMT está en la lista del Pentágono por supuestos vínculos con el Ejército Popular de Liberación, y Apple necesita evitar que una compra masiva de DRAM china se convierta en un conflicto con Washington o en un riesgo reputacional.
Incluso con luz verde estadounidense, CXMT tampoco sería una panacea. China está priorizando su propio despliegue de IA, servidores y autosuficiencia tecnológica, así que no está claro que Apple fuese a recibir trato preferente frente a la demanda doméstica china.
Ahí está la ironía de fondo. Apple busca ayuda en un proveedor que quizá tampoco esté dispuesto a saltar cuando Cupertino silbe, especialmente en un mercado donde la memoria se ha convertido en recurso estratégico y no en simple mercancía negociable.
La cita de X resume el dilema, aunque no sea de Micron
$MU CEO, in effect:
«For > decade $AAPL has been buying our chips for $5, gluing it inside a metal box, & selling it to consumers for $99 upgrades & laughing at our attempts to get $7.
Now we’re charging them $50 & they turned around & raised prices on their customers $250.» pic.twitter.com/16OywHfFqN— Oh Come On! (@BluthCapital) June 26, 2026
El análisis original menciona una cita compartida en X y aclara algo importante: no procede del CEO de Micron, aunque resume bien el dilema de Apple. La idea central es que la compañía no está acostumbrada a ser tratada como un cliente secundario.
Ese matiz importa porque evita convertir una frase viral en declaración oficial. Lo relevante no es quién formuló exactamente la cita, sino el cambio de posición que describe, con Apple pasando de dictar condiciones a intentar asegurarse memoria en un mercado dominado por IA.
Durante años, Apple pudo exigir calendarios, volúmenes, precios y adaptaciones técnicas con una fuerza enorme. Ahora se enfrenta a proveedores que tienen alternativas igual o más atractivas, especialmente cuando los grandes clientes de IA firman contratos largos y absorben capacidad futura.
La situación no hunde a Apple, pero sí rebaja su margen de maniobra. La compañía sigue siendo enorme, rentable y estratégicamente crítica, aunque el mercado de memoria ya no parece dispuesto a concederle el mismo trato privilegiado de otras etapas.
Las subidas de precio muestran que Apple ya no puede absorberlo todo
Las subidas recientes en Mac, iPad y Vision Pro encajan con esta lectura. Apple está trasladando parte del coste de memoria y almacenamiento al usuario, algo que durante años pudo evitar o disimular mejor gracias a márgenes muy altos y una cadena más controlada.
El caso del iPhone es más delicado. Apple no puede subir indefinidamente el precio base sin dañar demanda, renovación y percepción de valor, especialmente en mercados donde el ciclo de cambio ya se está alargando y los modelos Pro son cada vez más caros.
Por eso la presión sobre CXMT tiene sentido, aunque sea arriesgada. Apple necesita evitar que cada salto de RAM o almacenamiento erosione margen o fuerce precios todavía más altos, porque la memoria se ha convertido en una amenaza directa para su modelo premium.
La conclusión es clara: el tren del margen fácil en memoria se ha frenado para Apple. La compañía puede buscar proveedores chinos, renegociar con los tres grandes o ajustar precios, pero la era en la que controlaba esa partida con comodidad parece mucho más lejana.
Vía: Wccftech










