Hoy en Fanáticos del Hardware hablamos del Amazfit Bip Max, fabricado por Amazfit. Es un smartwatch deportivo económico pensado para quien quiere controlar salud y entrenamientos sin complicarse la vida, con una premisa muy clara: pantalla grande, GPS completo y batería para olvidarte del cargador durante semanas, todo rondando los 100 euros.
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Pantalla | AMOLED 2,07″ · 432 × 514 px · 324 PPI |
| Brillo máximo | 3.000 nits |
| Sistema operativo | Zepp OS 5.0 |
| Modos deportivos | +150 |
| Sensor de salud | BioTracker 6.0 PPG (5 fotodetectores + 2 LED) |
| GPS | 5 sistemas GNSS · Antena circular polarizada |
| Conectividad | Bluetooth 5.3 BLE |
| Wi‑Fi | No |
| NFC / Pagos | No |
| Almacenamiento | 4 GB (música y mapas offline) |
| Batería | 550 mAh |
| Autonomía (uso típico) | Hasta 20 días |
| Autonomía (uso intensivo) | Hasta 10 días |
| Autonomía (GPS continuo) | Hasta 40 horas |
| Resistencia al agua | 5 ATM |
| Peso (con correa) | 52,6 g |
| Correas | Silicona líquida 22 mm · Pasador rápido |
| Construcción | Marco de aluminio · Carcasa de plástico |
| Precio aproximado | 99,90 – 100 € |
Unboxing y diseño
El Bip Max llega en una caja compacta, muy en la línea de la marca: foto grande del reloj, especificaciones principales bien visibles y un interior bastante limpio. Dentro nos encontramos con el reloj, el cable de carga magnético USB-A y la documentación básica.
Al sacarlo, lo primero que llama la atención es lo grande que se ve el frontal. Esa pantalla AMOLED de 2,07″ ocupa casi todo el rectángulo, con marcos contenidos y un cristal ligeramente curvado en los bordes que le da un toque más «reloj» y menos «pulsera». Es un diseño claramente rectangular, con el botón físico en el lateral derecho, y un cuerpo que se nota un poco más voluminoso de lo habitual.
El uso de marco de aluminio con carcasa de plástico consigue un buen equilibrio entre sensación de calidad y peso contenido. No llega a transmitir la frialdad de un reloj completamente metálico, pero se siente más sólido que muchas propuestas 100% plástico. La parte inferior integra el módulo del sensor BioTracker y los contactos de carga.
Las correas son de silicona líquida de 22 mm, con sistema de pasador rápido, así que cambiarlas por otras es cuestión de segundos. De serie, la sensación al tacto es suave, nada pegajosa, y el cierre de hebilla tradicional ayuda a que el reloj quede bien fijo incluso en entrenamientos intensos.
Ergonomía y experiencia de uso
En la muñeca, el Bip Max se nota presente, pero no llega a ser un ladrillo. Los 52,6 gramos con correa lo colocan ligeramente por encima de otros modelos ligeros. En ese caso, el rectángulo de casi 50 mm de alto.
La parte buena de este tamaño es que la pantalla se lee de maravilla. Las notificaciones, los datos de entrenamiento y las pantallas de salud tienen espacio para organizarse sin sensación de agobio; no vas afinando el dedo para acertar en iconos minúsculos. Si vienes de un reloj compacto, la diferencia en legibilidad se nota desde el primer vistazo.
Los 3.000 nits de brillo máximo son un auténtico lujo a plena luz del día. Bajo sol directo, el panel sigue siendo perfectamente visible, y con el control automático no hace falta andar pendiente del ajuste manual. Para entrenar al aire libre o simplemente caminar por la calle mirando la hora, es de los pocos relojes económicos que realmente se dejan ver sin esfuerzo.
En cuanto a comodidad la correa es lo bastante suave para no molestar demasiado. Tras un par de noches, el cuerpo se adapta y acabas olvidando que lo llevas puesto, algo clave si quieres aprovechar al máximo el seguimiento de sueño.
Rendimiento y pruebas reales
En el día a día, el Bip Max se siente ágil. Zepp OS 5 está bien optimizado y las transiciones entre pantallas, widgets y menús son fluidas, sin tirones llamativos.
En el apartado deportivo, el protagonista es el GPS con cinco sistemas GNSS y antena circular polarizada, que promete mejor precisión y estabilidad de señal, sobre todo en entornos urbanos complicados o bosques cerrados. Para correr, montar en bici o registrar rutas de senderismo, poder salir sin el móvil y confiar en que el track quedará bien grabado es un puntazo.
El sensor BioTracker 6.0 PPG se encarga de monitorizar frecuencia cardíaca, SpO2 y estrés de forma continua las 24 horas, además de respirar, niveles de descanso y otras métricas. En entrenamientos, las lecturas de pulso reaccionan rápido a los cambios de intensidad, algo fundamental cuando quieres controlar zonas de frecuencia cardíaca sin estar mirando la pantalla cada diez segundos.
Los 4 GB de almacenamiento interno permiten llevar música y mapas offline, lo que significa que puedes salir a correr o caminar con auriculares Bluetooth y dejar el móvil en casa. Para un reloj de este precio, tener esa independencia es un valor añadido enorme: playlists locales, rutas guardadas y navegación básica directamente en la muñeca.
En autonomía, los 20 días de uso típico y las 40 horas de GPS continuo están muy bien situados para un reloj con esta pantalla y este brillo. Obviamente, si abusas de brillo al máximo, muchas sesiones con GPS y música, y monitorización intensiva, caerás más cerca de los 10 días «intensivos» que promete la marca, pero sigue siendo un margen muy cómodo.
Software y conectividad
El Amazfit Bip Max corre Zepp OS 5.0, la última versión del sistema de la casa. Es un entorno ligero, centrado en widgets y tarjetas, con acceso rápido a métricas de salud, entrenamientos, notificaciones y apps sencillas (temporizador, alarma, tiempo, música, etc.). No es un smartwatch «de tienda de app masiva», pero tampoco se queda en lo básico: hay más que suficiente para el día a día sin saturarte.
Una de las claves es Zepp Coach, que genera planes de entrenamiento y recomendaciones basadas en tu estado físico y tus objetivos, y se apoya además en integraciones con plataformas como TrainingPeaks, Runna o Intervals.icu para quien ya trabaja con esos ecosistemas. Para alguien que empieza o quiere una guía sin volverse loco con datos avanzados, es una ayuda muy interesante.
En conectividad, tira de Bluetooth 5.3 BLE para enlazarse con el móvil y los auriculares, ofreciendo buena estabilidad y consumo contenido. No cuenta con Wi-Fi ni NFC para pagos, así que las transferencias de música y mapas se hacen vía Bluetooth.
La app Zepp, disponible para Android e iOS, sigue siendo el centro de gestión: desde ahí configuras objetivos, personalizas esferas, controlas permisos de notificación y revisas con más calma los datos de salud y entrenamiento.
Calidad de construcción y durabilidad
Aunque esté dentro de la gama asequible, el Bip Max no da sensación de ser económico. El marco de aleación de aluminio aporta rigidez al conjunto, mientras que la carcasa de plástico reduce peso. El cristal templado con recubrimiento antihuellas se ve limpio la mayor parte del tiempo, aunque como siempre, si sudas mucho o lo usas en gimnasio, algún toque de paño de microfibra no sobra.
La resistencia al agua 5 ATM permite ducharte, nadar en piscina o playa sin preocuparte, siempre dentro de las condiciones habituales (nada de buceo a gran profundidad o deportes acuáticos de impacto extremo). Los botones y la tapa del sensor están bien sellados, sin rebordes extraños ni holguras.
La correa de silicona de serie aguanta bien el sudor y el uso continuado. Al ser un ancho estándar de 22 mm con pasador rápido, si en algún momento quieres cambiar a una correa textil, de cuero o metálica, lo podrás hacer sin depender de modelos propietarios. A nivel de desgaste, los 4 GB de almacenamiento interno y la batería de 550 mAh deberían darle una buena vida útil antes de notar degradación importante.
Puntos fuertes
- Pantalla AMOLED enorme y muy brillante: las 2,07″ con 3.000 nits hacen que todo se vea genial, incluso a pleno sol; notificaciones, datos y mapas se leen sin esfuerzo.
- Autonomía muy seria: hasta 20 días de uso típico y 40 horas de GPS continuo permiten olvidarte del cargador durante bastante tiempo, incluso entrenando varias veces por semana.
- GPS completo con 5 sistemas GNSS: la antena circular polarizada promete tracks precisos sin depender del móvil, ideal para correr, bici o senderismo.
- Sensor BioTracker 6.0 y salud 24/7: control de frecuencia cardíaca, SpO2, estrés y sueño con métricas modernas y análisis bastante detallado.
- 4 GB de almacenamiento para música y mapas offline: puedes salir a entrenar sin móvil, con tus playlists y rutas cargadas directamente en el reloj.
- Precio muy atractivo: moverse en torno a los 100 € para todo lo que ofrece lo convierte en una opción muy apetecible para quien quiere dar el salto a un reloj deportivo con «algo más» que lo básico.
A mejorar
- Sin NFC para pagos: se echa de menos poder pagar con el reloj, sobre todo ahora que muchos usuarios ya se han acostumbrado a olvidarse de la cartera.
- Carcasa de plástico: aunque el marco es de aluminio, el cuerpo sigue siendo plástico; funcional y ligero, pero menos «premium» al tacto que opciones totalmente metálicas.
Conclusión y recomendación
El Amazfit Bip Max es, en esencia, un reloj para ponerte en serio con la actividad física sin destrozar el presupuesto. Pantalla grande, brillo altísimo, GPS completo, buena batería y un sistema ligero como Zepp OS 5 crean un conjunto muy redondo para entrenar, seguir tu salud y recibir notificaciones sin la distracción constante de un smartwatch «todo terreno».
Lo veo especialmente indicado para quien viene de una pulsera básica o de no llevar nada y quiere dar el salto a un reloj deportivo con métricas completas, mapas y música offline, pero no necesita pagos, millones de apps ni un ecosistema ultra complejo. Si aceptas sus concesiones —sin NFC ni Wi-Fi y con un tamaño que puede ser grande para muñecas finas—, el Bip Max se convierte rápidamente en ese compañero que te anima a moverte más, controlar mejor tu descanso y registrar tus entrenamientos con un nivel de detalle muy digno para lo que cuesta.
Fanáticos del Hardware otorga la medalla de ORO y el sello de RECOMENDADO a los Amazfit Bip Max.
Agradecemos a Amazfit la confianza depositada en nosotros al cedernos los Amazfit Bip Max para su análisis.
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Un smartwatch deportivo con pantalla AMOLED de 2.07″ y 3.000 nits de brillo, GPS con 5 sistemas GNSS y hasta 20 días de autonomía, todo por unos 100 €.
¡Gracias por leer nuestro análisis de los Amazfit Bip Max! 🙌
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