Apple estaría moviendo ficha para no quedar atrapada en la creciente presión que la IA y los chips de alto rendimiento están ejerciendo sobre TSMC. Según el análisis de Ming-Chi Kuo, el acuerdo preliminar con Intel no respondería solo a diversificación, sino a ganar poder de negociación frente a TSMC antes de que la demanda de HPC pese todavía más.
La lectura resulta importante porque Apple sigue dependiendo de TSMC como socio clave para sus semiconductores avanzados, pero el mercado está cambiando muy rápido. NVIDIA, aceleradores de IA, GPU de centro de datos y chips HPC están absorbiendo cada vez más capacidad puntera, obligando a Apple a cultivar una segunda vía de fabricación avanzada mientras conserva volumen y poder comercial.
Apple buscaría una segunda fuente antes de perder poder negociador
La estrategia de Apple siempre ha sido muy dura con su cadena de suministro. La compañía suele usar su volumen para exigir capacidad dedicada, precios ajustados y cumplimiento estricto de plazos, pero ese poder puede reducirse si TSMC obtiene más ingresos y margen de clientes ligados a IA, HPC y aceleradores de centro de datos.
Ese sería el punto central del análisis de Kuo. Apple estaría intentando desarrollar la relación con Intel Foundry sobre el nodo 18A-P antes de que TSMC dependa menos del negocio de smartphones. Si el peso económico de los chips de IA sigue creciendo, Apple podría perder capacidad para negociar prioridad, costes o acceso preferente a nodos avanzados.
El movimiento no implica romper con TSMC, sino evitar una dependencia excesiva. Apple seguiría necesitando a la fundición taiwanesa para sus chips más avanzados, pero una alternativa viable en Intel le permitiría tener más margen de maniobra en futuras negociaciones, especialmente cuando la capacidad de última generación esté cada vez más disputada.
Intel 18A-P serviría para medir si Intel puede ser proveedor real
Según Kuo, los pedidos de Apple a Intel estarían repartidos de forma que reflejan la propia mezcla de productos de la compañía. Esto permitiría probar Intel 18A-P en distintos tipos de chips, no solo en un encargo simbólico. La idea sería evaluar si Intel puede comportarse como proveedor completo de fabricación avanzada.
Este matiz es clave. Apple no necesita únicamente que Intel fabrique unas pocas obleas de prueba, sino comprobar rendimiento por oblea, estabilidad de producción, coste real y capacidad de escalar volumen. Si Intel supera esa fase, podría convertirse en una herramienta estratégica para equilibrar la relación con TSMC durante los próximos años.
El objetivo sería optimizar la cooperación con Intel mientras Apple todavía puede negociar desde una posición fuerte. Si espera demasiado y TSMC concentra más recursos en clientes de IA, la compañía podría encontrarse con menos capacidad disponible, menor flexibilidad comercial y más exposición a un proveedor dominante.
La IA está cambiando las prioridades de TSMC
El fondo de la cuestión está en el cambio de ingresos dentro de TSMC. Durante años, los smartphones han sido una fuente enorme de volumen para los nodos avanzados, con Apple como cliente estrella. Ahora, los chips de IA y HPC están ganando protagonismo por su tamaño, complejidad, precio por oblea y demanda acelerada.
Para TSMC, fabricar aceleradores de IA puede ser cada vez más atractivo frente a chips móviles, especialmente si grandes clientes pagan más por capacidad avanzada. Esa evolución no desplaza automáticamente a Apple, pero sí reduce su posición relativa dentro de la cartera de clientes y hace más incómoda una dependencia casi total de TSMC.
La lectura de Kuo apunta precisamente a ese cambio de equilibrio. Apple estaría anticipando que la brecha de ingresos entre IA/HPC y smartphones seguirá aumentando. Por eso, cultivar una alternativa como Intel Foundry no sería una reacción improvisada, sino una forma de preservar influencia comercial antes de que el mercado cambie del todo.

La diapositiva muestra que Intel considera sus procesos 18A y 18A-P encaminados hacia niveles de rendimiento aptos para fabricación en volumen durante el cuarto trimestre de 2025, con mejoras progresivas en densidad de defectos, rendimiento y densidad de chip.
Intel Foundry gana una oportunidad, pero también una presión enorme
Para Intel, la entrada de Apple en 18A-P como cliente externo de primer nivel sería una oportunidad difícil de exagerar. Conseguir pedidos reales de Apple validaría su hoja de ruta, reforzaría la credibilidad de Foundry y demostraría que puede competir por clientes avanzados en una industria dominada por TSMC.
Pero el reto también sería durísimo. Apple no suele aceptar retrasos, variabilidad ni problemas de eficiencia en productos globales. Intel tendría que demostrar calidad de silicio constante, suministro fiable y costes competitivos, además de cumplir ventanas de lanzamiento muy ajustadas. Una cosa es tener un nodo prometedor; otra, sostenerlo con un cliente tan exigente.
Si Intel cumple, Apple ganaría una segunda fuente avanzada y la propia Intel Foundry podría atraer más clientes. Si falla, el intento quedaría como una prueba limitada sin impacto real frente a TSMC. La oportunidad existe, pero no hay margen para una ejecución irregular en rendimiento, volumen o calendario.
Samsung y la política industrial también entran en el tablero
Kuo también sitúa el movimiento de Apple dentro de una tendencia más amplia. Otras compañías estarían intentando reducir dependencia de TSMC por la misma razón: la capacidad avanzada se ha convertido en un recurso estratégico. La expansión de Samsung en procesos punteros y las políticas estadounidenses sobre semiconductores encajan en esa carrera por diversificar suministro.
Samsung estaría invirtiendo de forma agresiva para reforzar sus nodos avanzados, mientras que EE.UU. busca atraer más fabricación crítica a su territorio. Para Apple, Intel puede tener valor adicional por su posición industrial en Estados Unidos, aunque la decisión final seguirá dependiendo de rendimiento, costes, capacidad y fiabilidad.
La cadena de suministro de semiconductores ya no se mueve solo por tecnología. También pesan geopolítica, empaquetado avanzado, incentivos públicos y control de riesgos. Apple, que históricamente ha exprimido al máximo a sus proveedores, ahora parece prepararse para un escenario donde el proveedor dominante puede tener alternativas igual o más rentables.
Apple no sustituye a TSMC, pero sí busca una palanca real
La clave está en no sobredimensionar el acuerdo. Apple no estaría sustituyendo a TSMC ni trasladando de golpe sus chips más importantes a Intel. Lo que estaría haciendo es crear una palanca de negociación industrial, una segunda ruta que pueda crecer si Intel 18A-P demuestra madurez suficiente.
Esa palanca puede ser valiosa incluso con volúmenes iniciales limitados. Si TSMC sabe que Apple tiene una alternativa viable, la negociación cambia. Si Intel no alcanza el nivel necesario, Apple seguirá usando a TSMC como socio principal, pero habrá ganado información técnica, experiencia de integración y margen estratégico.
En conjunto, el movimiento refleja una realidad cada vez más evidente: la IA está reordenando la fabricación avanzada de chips. Apple sigue siendo un cliente gigantesco, pero ya no está sola en la cima de la demanda. Por eso, reforzar a Intel Foundry parece menos una apuesta emocional que una decisión fría de supervivencia estratégica.
Vía: Wccftech










