El sector de smartphones atraviesa uno de sus momentos más complejos, condicionado por una crisis global de memoria DRAM que está alterando costes, producción y estrategia de los fabricantes. En este contexto, Qualcomm estaría trabajando junto a la china CXMT (ChangXin Memory Technologies) en el desarrollo de soluciones de memoria personalizadas para móviles, un movimiento que busca aliviar los cuellos de botella que afectan al mercado.
Este posible acuerdo marca un cambio relevante en la industria. Tradicionalmente, Qualcomm ha dependido de proveedores externos de memoria, pero el escenario actual, con capacidad de producción desviada hacia HBM para IA, está obligando a replantear el modelo. La colaboración con CXMT apunta a una estrategia más directa para asegurar suministro y controlar costes en un mercado cada vez más tensionado.
La escasez de DRAM está redibujando el mercado móvil
El origen del problema está en la reorientación del sector de semiconductores hacia la memoria de alto ancho de banda (HBM), impulsada por la explosión de la IA. Este tipo de memoria ofrece mayores márgenes, lo que ha llevado a fabricantes a priorizar su producción frente a la DRAM convencional utilizada en smartphones.
Como consecuencia, el mercado móvil se enfrenta a una escasez estructural de DRAM, donde la oferta no logra cubrir la demanda. Este desequilibrio está provocando un aumento sostenido de precios, afectando especialmente a los fabricantes de dispositivos móviles que dependen de grandes volúmenes para mantener competitividad.
El impacto directo en el coste de los smartphones
Uno de los efectos más visibles de esta situación es el incremento del coste de los dispositivos. Actualmente, la DRAM representa alrededor del 35% del coste total (BOM) en smartphones de gama de entrada, mientras que la memoria NAND añade otro 19%, elevando el peso conjunto de la memoria hasta un 54% del coste total del dispositivo.
Este reparto evidencia que la memoria ha pasado a ocupar una posición dominante dentro del coste del hardware, desplazando a otros componentes tradicionales. En la práctica, esto reduce el margen de maniobra de los fabricantes, que se ven obligados a subir precios, ajustar especificaciones o recortar en otros apartados para mantener competitividad, especialmente en la gama media y baja.
Menor producción de chips y presión en la cadena de suministro
A este escenario se suma otro factor clave: tanto Qualcomm como MediaTek han reducido su producción de chips en 4 nm, una tecnología ampliamente utilizada en smartphones de gama media y de entrada.
Esta reducción se traduce en un recorte de entre 20.000 y 30.000 obleas, lo que equivale aproximadamente a 15–20 millones de chips móviles menos en circulación. Este ajuste no solo responde a la demanda, sino también a la necesidad de optimizar costes en un entorno donde los componentes clave, como la memoria, están encareciéndose rápidamente.
SCOOP: According to JoongAng Ilbo, Qualcomm is developing custom mobile memory with China’s CXMT.
*Qualcomm did not respond to JoongAng Ilbo’s request for comment. https://t.co/6kWIuIKWRL pic.twitter.com/Zuq5mKDkaK
— Jukan (@jukan05) April 11, 2026
Una alianza estratégica para asegurar suministro
En este contexto, la colaboración entre Qualcomm y CXMT cobra todo el sentido. El objetivo no es solo desarrollar memoria, sino crear soluciones optimizadas para móviles que garanticen disponibilidad y estabilidad de costes, especialmente en un momento donde la cadena de suministro se encuentra tensionada.
Todo apunta a que estos desarrollos estarán inicialmente orientados al mercado chino, donde CXMT tiene mayor presencia y capacidad de integración. Aun así, el movimiento refleja una tendencia más amplia: los diseñadores de chips empiezan a involucrarse directamente en la memoria para reducir dependencia externa y proteger su ecosistema de producto.
Un cambio estructural impulsado por la IA
En este nuevo escenario, la memoria DRAM pasa de ser un componente secundario a convertirse en un recurso estratégico dentro del ecosistema móvil, condicionado directamente por la demanda de IA. Esta transición implica que su disponibilidad y precio dejan de depender del consumo tradicional y pasan a estar ligados a la infraestructura de centros de datos y cargas de IA.
Movimientos como el de Qualcomm evidencian que el sector móvil tendrá que adaptarse a esta nueva realidad, donde la presión sobre la DRAM no es puntual, sino estructural. Mientras la inversión en IA continúe creciendo, la memoria seguirá siendo uno de los principales factores de tensión dentro de la industria.
Vía: Wccftech









