El presidente de la división de smartphones de Xiaomi, Lu Weibing, ha confirmado un incremento significativo en los costes de memoria, concretamente en configuraciones de 12 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento, que ahora resultan 1.500 yuanes más caras que a principios de 2025. Este encarecimiento impacta directamente en el precio final de dispositivos como el Redmi Note 15 Pro+, que podría experimentar una subida notable en su posicionamiento dentro de la gama media-alta.
La presión es aún mayor en configuraciones superiores, donde los modelos con 16 GB de RAM y 1 TB de almacenamiento están sufriendo una escalada de costes más agresiva. Aunque no se han detallado cifras concretas, la compañía ha confirmado que ajustará los precios de terminales como el Redmi K90 Pro Max, el Redmi Turbo 5 y el Redmi Turbo 5 Max en China a partir del 11 de abril, reflejando un impacto directo en toda la estrategia de producto.
El coste de la memoria dispara el precio de los smartphones
El aumento de precios no responde a una decisión comercial aislada, sino a un problema estructural del sector de semiconductores. La memoria DRAM y la memoria NAND han experimentado una subida sostenida, con un coste adicional de 1.500 yuanes (~189€) en configuraciones intermedias, lo que altera de forma directa la estructura de costes de fabricación en el segmento móvil.
Este escenario obliga a los fabricantes a replantear su estrategia: reducir márgenes o trasladar el incremento al consumidor final. En este caso, la marca ha optado por una subida progresiva de precios, lo que anticipa un cambio de tendencia en toda la industria móvil, especialmente si el encarecimiento de la memoria se mantiene durante los próximos trimestres.
Además, el impacto es más acusado en configuraciones altas, lo que sugiere que los modelos con mayor capacidad de RAM y almacenamiento serán los más penalizados. Esto puede provocar un reposicionamiento de gamas, donde las versiones más avanzadas pierdan atractivo frente a configuraciones más equilibradas dentro del catálogo.
IA y demanda global: el origen real de la crisis
Uno de los factores clave detrás de esta situación es el crecimiento de la demanda de memoria impulsada por la IA, especialmente por grandes actores tecnológicos como OpenAI. El desarrollo de modelos avanzados requiere enormes cantidades de memoria DRAM y NAND, lo que está tensionando la cadena de suministro global.
A esto se suma una capacidad de producción limitada, que no ha crecido al mismo ritmo que la demanda. El resultado es un desequilibrio estructural del mercado, que está afectando tanto a smartphones como a servidores, centros de datos y soluciones de alto rendimiento, generando una presión transversal en toda la industria.
Este contexto introduce una lectura clara: el sector móvil ya no compite únicamente consigo mismo, sino con el ecosistema de IA, que está absorbiendo gran parte de los recursos disponibles, elevando costes y condicionando la disponibilidad de componentes clave.
Impacto global y margen de maniobra de Xiaomi
Por ahora, las subidas de precio se han confirmado únicamente en China, pero el impacto internacional sigue siendo incierto. Los dispositivos de la marca ya presentan precios más elevados fuera de su mercado local, lo que podría permitir cierto margen para amortiguar parcialmente el incremento de costes sin trasladarlo de forma inmediata al usuario.
Sin embargo, si la presión sobre la memoria se mantiene, resulta probable que estas subidas terminen llegando a otros mercados. Esto afectaría especialmente a la gama media, donde el equilibrio entre precio, rendimiento y especificaciones resulta clave para mantener competitividad frente a otros fabricantes.
Desde una lectura editorial, esta situación marca un punto de inflexión: el precio de los smartphones ya no depende solo del hardware visible, sino de factores estructurales del sector de semiconductores, lo que introduce una variable difícil de controlar en la planificación de producto.
Un problema sin solución a corto plazo
Lu Weibing ha señalado que los precios podrían normalizarse cuando el coste de la memoria vuelva a niveles estables, pero el horizonte es incierto. Algunos analistas sitúan una posible recuperación en 2028, mientras que otros advierten que la escasez podría prolongarse hasta 2030, manteniendo la presión sobre el mercado.
Todo dependerá de la expansión de la capacidad productiva global y de la evolución de la demanda en sectores como la IA o los centros de datos. Mientras tanto, la memoria se consolida como un recurso crítico, capaz de redefinir el posicionamiento de productos y la estrategia de los fabricantes en los próximos años.
En este contexto, la evolución de precios durante los próximos meses será clave para determinar si estamos ante una situación puntual o ante un cambio estructural en el coste de los smartphones, con implicaciones directas para fabricantes y consumidores.
Vía: NotebookCheck










