La futura PS6 vuelve a escena tras una nueva filtración que apunta a cambios relevantes en su configuración base, especialmente en almacenamiento y formato de distribución digital. Según el filtrador Kepler_L2, la consola podría llegar con SSD de 1 TB sin lector de discos, una decisión orientada a reducir costes de fabricación en un hardware que integraría arquitectura RDNA 5 y Zen 6 de AMD, lo que implicaría un salto claro en rendimiento y eficiencia energética frente a la generación actual.
Este planteamiento no solo responde a una estrategia de costes, sino también a la evolución del mercado, donde el formato digital se impone progresivamente frente al físico en los últimos años. La estimación sitúa el coste de fabricación en torno a 760$ (~663€), con un posible precio cercano a 699$ (~610€), lo que sugiere que el fabricante podría optar por subvencionar parcialmente el hardware para mantener un precio competitivo en el lanzamiento dentro de un mercado cada vez más sensible al coste.
SSD de 1 TB sin lector: recorte de costes y cambio estructural en el modelo
Uno de los puntos más relevantes de la filtración es la posible ausencia de lector, lo que convertiría a la PS6 en una consola completamente digital desde su lanzamiento. Esta decisión permitiría simplificar el diseño interno y reducir costes, pero también implica un cambio directo en el modelo de consumo, especialmente para usuarios que siguen dependiendo del formato físico para su colección o distribución de juegos en el ecosistema actual.
El uso de un SSD de 1 TB como base genera dudas debido al tamaño actual de los juegos, donde muchos títulos superan los 100 GB de instalación, lo que puede limitar el número de títulos instalados simultáneamente. Sin embargo, la filtración apunta a que esta limitación podría mitigarse mediante nuevas técnicas, lo que introduce un cambio real en la gestión del almacenamiento dentro del sistema.
Este movimiento encaja con la transición iniciada en la generación actual, donde el modelo digital ha pasado de ser una alternativa a convertirse en una pieza central dentro del ecosistema, consolidando un cambio estructural en la distribución de contenidos.
Neural Texture Compression: reducción real del tamaño de los juegos
El elemento más diferencial de la filtración es la posible integración de Neural Texture Compression (NTC), una tecnología que permitiría reducir de forma drástica el tamaño de los juegos sin comprometer de forma crítica la calidad gráfica final. Este sistema sustituiría a métodos actuales como BC7, mejorando la eficiencia en la compresión de texturas y optimizando el uso del almacenamiento disponible.
Las primeras pruebas apuntan a reducciones de hasta 7 veces el tamaño original, lo que permitiría que un juego de 150 GB pase a unos 21–22 GB, lo que supone un cambio directo en la presión sobre el almacenamiento y en la gestión de datos dentro de la consola. Este tipo de avance también impacta en la velocidad de descarga y en la distribución digital.
No está claro si la implementación será propia de AMD o si se optará por la solución de NVIDIA, que ya dispone de un SDK funcional. En cualquier caso, Neural Texture Compression se perfila como una tecnología clave, con impacto directo en el uso real del sistema.
RDNA 5 y Zen 6: salto generacional con foco en eficiencia
La PS6 estaría basada en arquitectura RDNA 5 para la GPU y Zen 6 para la CPU, lo que supone un avance directo en potencia y eficiencia energética frente a la generación actual. Esta combinación permitiría mejorar tanto la calidad gráfica como el rendimiento en escenarios exigentes de nueva generación, especialmente en títulos con mayor carga técnica.
La inclusión de Neural Texture Compression refuerza una idea clara: la próxima generación no solo busca más potencia, sino también optimizar el uso de recursos disponibles, algo clave en un contexto donde los juegos siguen creciendo en tamaño y complejidad técnica.
Este enfoque permitiría desarrollar títulos más ambiciosos sin depender únicamente de aumentar la capacidad de almacenamiento, lo que representa un cambio estructural en el diseño del sistema y en la gestión de datos.
Un mercado cada vez más centrado en el formato digital
La posible eliminación del lector encaja con una tendencia clara, donde el formato físico pierde relevancia frente a la distribución digital dentro del sector. Desde la generación actual, este cambio ya era evidente, pero ahora podría consolidarse como estándar dentro del ecosistema de consolas.
El mercado ha evolucionado hacia modelos donde la disponibilidad inmediata, las actualizaciones constantes y el acceso digital son factores clave, dejando el soporte físico en un segundo plano dentro del uso cotidiano del usuario.
Si esta filtración se confirma, la PS6 podría consolidar definitivamente el modelo digital, marcando un punto de inflexión en la forma en la que se distribuyen, almacenan y consumen los juegos en consola a partir de la próxima generación.
Vía: Wccftech










