NVIDIA GeForce RTX 60 con Rubin apunta a 3 nm y hasta 35% más de rendimiento en rasterizado

El sector de GPU empieza a anticipar la próxima generación de NVIDIA con filtraciones sobre la serie GeForce RTX 60, que estaría basada en la arquitectura Rubin. Esta nueva base técnica, ya presente en soluciones de IA, marcaría una evolución centrada en la eficiencia energética, la optimización del silicio de GPU y una mayor integración de técnicas de renderizado avanzadas, más allá de un simple aumento de potencia bruta.

Según la información publicada por RedGaming Tech, la compañía mantendría un ciclo de lanzamiento cercano a dos años, apostando por una evolución interna del diseño antes que por un cambio radical de nodo. Este planteamiento permitiría consolidar mejoras en IPC, consumo energético y comportamiento térmico, manteniendo una progresión más controlada del rendimiento global.

Rubin y TSMC de 3 nm como base del nuevo silicio

Las filtraciones apuntan a que la arquitectura Rubin utilizará una variante del proceso TSMC de 3 nm FinFET, descartando por ahora nodos más avanzados. NVIDIA podría recurrir a una versión personalizada, como ya hizo con el nodo 4N, lo que le permitiría ajustar el diseño del silicio de GPU a sus necesidades específicas.

El uso de 3 nm permitirá mejorar la eficiencia energética y el IPC sin depender de aumentos agresivos de frecuencia, situando las GPUs en frecuencias en torno a los 3 GHz. Además, la nueva generación seguiría una nomenclatura tipo GR20x, con el silicio GR202 como base para los modelos de gama alta.

DLSS 5, núcleos Tensor y salto en Path Tracing

Uno de los pilares de Rubin será la evolución de la IA aplicada al renderizado, con la llegada de núcleos Tensor de 6ª generación y núcleos RT de 5ª generación. Esta combinación permitirá mejorar el rendimiento en neural rendering y dar soporte completo a tecnologías como DLSS 5, orientadas a generar efectos gráficos en tiempo real.

NVIDIA busca trasladar DLSS 5 a una única GPU, reduciendo la dependencia de configuraciones extremas como sistemas con doble RTX 5090, lo que supondría un salto importante en accesibilidad. En paralelo, se espera un incremento cercano al 100% en rendimiento de Path Tracing, reforzando su posición en trazado de rayos avanzado.

Rasterizado y evolución del SM en Rubin

En el apartado de rasterizado, las filtraciones apuntan a un aumento de entre 30% y 35% en rendimiento, una mejora moderada frente a generaciones anteriores. Este incremento estaría impulsado por avances en IPC, ajustes de frecuencia y mejoras en eficiencia derivadas del nodo de 3 nm, junto a cambios en el diseño del SM (Streaming Multiprocessor).

La arquitectura Rubin prioriza el equilibrio entre rendimiento, consumo y capacidades de IA, lo que refleja un cambio de enfoque en el diseño del silicio de GPU. En lugar de buscar picos de potencia, NVIDIA estaría optimizando el comportamiento global del chip en escenarios reales de uso.

GDDR7, buses de memoria y configuraciones

En memoria, NVIDIA mantendría el estándar GDDR7, introduciendo mejoras en el ancho de bus y en la velocidad efectiva según el modelo. El silicio GR202, destinado a la hipotética RTX 6090, conservaría un bus de 512 bits con 32 GB de memoria, aunque con mayor ancho de banda gracias a frecuencias superiores.

Las configuraciones intermedias ganarán peso en ancho de banda y capacidad de memoria, especialmente en la gama media, donde la RTX 6070 podría integrar un bus de 256 bits con 16 GB de GDDR7, logrando mejoras cercanas al 33% en ancho de banda. Por su parte, la RTX 6080 se situaría en los 20 GB con bus de 320 bits, reforzando su posicionamiento.

Vía: TechPowerUp

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