Crimson Desert no arranca en GPUs Intel Arc, Intel responde y señala a Pearl Abyss

Crimson Desert no arranca en GPUs Intel Arc, Intel responde y señala a Pearl Abyss

Intel ha reaccionado oficialmente a la polémica generada por Crimson Desert, el nuevo RPG de mundo abierto que ha llegado al mercado sin soporte para tarjetas gráficas Intel Arc, hasta el punto de impedir directamente su ejecución en estos sistemas. Los usuarios se han encontrado con un mensaje claro de incompatibilidad de GPU, bloqueando el acceso al juego desde el inicio.

La situación ha generado malestar en el sector de GPU, especialmente entre los usuarios que apostaron por el ecosistema Intel Arc, ya que el propio estudio, Pearl Abyss, ha confirmado que el título no soporta estas gráficas en su lanzamiento y recomienda solicitar un reembolso a quienes esperaban compatibilidad.

Intel responde tras años de colaboración con el estudio

En declaraciones a Wccftech, Intel ha explicado que llevaba años intentando colaborar con el estudio para garantizar compatibilidad con su hardware. Según la compañía, ofrecieron hardware anticipado, drivers optimizados, herramientas de desarrollo y soporte de ingeniería directo a lo largo de varias generaciones, incluyendo arquitecturas como Alchemist, Battlemage, Xe-LPG (Meteor Lake) y Xe2-LPG (Lunar Lake).

La compañía deja claro que el desarrollo de un videojuego es un esfuerzo conjunto entre fabricante de hardware y estudio desarrollador, y que en este caso no se ha logrado una integración adecuada a tiempo para el lanzamiento. Aun así, Intel insiste en que mantiene su compromiso de ofrecer compatibilidad completa en PC y sigue disponible para colaborar en futuras mejoras.

“Estamos decepcionados”, la postura oficial de Intel

En su comunicado, Intel reconoce el problema y muestra su frustración por la situación. “Somos conscientes de que Crimson Desert no se ejecuta actualmente en sistemas con GPUs Intel y estamos muy decepcionados de que los jugadores no puedan acceder al juego en su lanzamiento”, señala la compañía.

Además, subraya que han intentado facilitar el proceso con documentación abierta, herramientas de optimización y soporte técnico directo, insistiendo en que su objetivo es garantizar que los juegos funcionen correctamente en el mayor número de sistemas posible, incluyendo los millones de usuarios que utilizan gráficas Intel Arc.

Un problema que refleja la situación del ecosistema Arc

Este caso vuelve a poner sobre la mesa los retos que afronta Intel dentro del sector de GPU gaming, donde aún lucha por consolidar su ecosistema frente a soluciones más maduras. La falta de soporte en lanzamientos clave, especialmente con bloqueo total de ejecución, puede afectar a la percepción del usuario y a la confianza en la plataforma.

En definitiva, el caso de Crimson Desert refleja una desconexión entre estudio y fabricante, que termina afectando directamente al usuario final de PC, dejando en evidencia que la compatibilidad de drivers y hardware sigue siendo un factor crítico dentro del ecosistema gaming, especialmente en un momento en el que Intel busca consolidar su posición en el mercado gráfico.

Vía: TechPowerUp

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