TSMC ha conseguido que su planta de fabricación de semiconductores en Arizona alcance finalmente beneficios después de varios años marcados por inversiones masivas y dificultades operativas. El proyecto, iniciado en 2021 como parte de la diversificación internacional de la producción de chips avanzados, representa uno de los movimientos estratégicos más importantes del fabricante para reducir riesgos dentro del sector de semiconductores global.
El cambio de tendencia refleja cómo la compañía ha logrado estabilizar su modelo operativo fuera de Taiwán, equilibrando costes industriales elevados, adaptación logística y el desarrollo progresivo de una cadena de suministro local todavía inmadura. Más allá de la rentabilidad puntual, el avance confirma la transición hacia una estrategia centrada en la resiliencia productiva internacional y la protección frente a tensiones geopolíticas que afectan al suministro mundial de chips.
Cuatro años de pérdidas hasta alcanzar el equilibrio operativo
Desde su lanzamiento, las operaciones estadounidenses acumularon pérdidas cercanas a 1.250 millones de dólares, una cifra que evidenciaba la dificultad de replicar el ecosistema industrial taiwanés en un entorno con costes laborales superiores, mayor complejidad regulatoria y menor integración de proveedores especializados.
El último informe financiero muestra ahora beneficios compartidos por valor de 16.140 millones de dólares taiwaneses, resultado impulsado por la mejora en la eficiencia de las líneas de fabricación avanzada, el aumento del volumen de producción de obleas y una mayor estabilidad en la operación industrial a gran escala. Este cambio demuestra que la expansión estadounidense responde a una estrategia estructural y no únicamente a incentivos políticos derivados del CHIPS Act estadounidense.
Además, la compañía mantiene planes de inversión que podrían alcanzar hasta 250.000 millones de dólares destinados a nuevas fábricas de chips, centros de encapsulado avanzado y instalaciones de investigación y desarrollo, consolidando Arizona como un futuro núcleo clave dentro de la producción global de semiconductores avanzados.
El nodo de 4 nm impulsa la producción y mejora la rentabilidad
Uno de los factores decisivos para alcanzar beneficios ha sido la transición hacia la producción en nodo de 4 nm orientada a procesadores de alto rendimiento, permitiendo atender pedidos de clientes estratégicos como AMD, NVIDIA y otros diseñadores fabless que dependen de capacidad externa para fabricar su silicio.
La instalación conocida como Fab 21 habría alcanzado un ritmo estimado de entre 10.000 y 30.000 obleas mensuales, aumentando significativamente la utilización efectiva de la capacidad productiva y reduciendo el impacto de los costes fijos iniciales. Este incremento en la producción permitió mejorar márgenes gracias a una mayor eficiencia en la fabricación de chips de alto valor añadido.
El complejo industrial, diseñado en múltiples fases, prepara ya la transición hacia el nodo de 3 nm prevista para comienzos de 2027, con el objetivo de acercar progresivamente la producción estadounidense a los estándares tecnológicos más avanzados del fabricante, incluyendo futuras generaciones cercanas al proceso A16 (1,6 nm).
Costes estructurales y cadena de suministro siguen limitando la expansión
A pesar del avance hacia la rentabilidad, la capacidad productiva en Estados Unidos continúa lejos del volumen alcanzado en Taiwán, donde existe un ecosistema optimizado tras décadas de especialización industrial. La fabricación fuera de Asia implica afrontar costes operativos más elevados, mayor dependencia de importaciones críticas y una infraestructura de proveedores todavía en fase de maduración.
Estas dificultades también explican por qué otras expansiones internacionales, como la planta japonesa de Kumamoto o la futura fábrica de Dresde, han registrado pérdidas operativas similares durante sus primeras fases. Diversificar la producción de chips avanzados requiere largos periodos de optimización antes de alcanzar eficiencia comparable a las instalaciones originales.
Aun así, el fabricante mantiene su apuesta estratégica debido a la presión creciente de los fabricantes fabless internacionales, que buscan garantizar continuidad de suministro ante posibles escenarios de riesgo en Asia. En este contexto, la expansión global persigue reforzar la seguridad del suministro mundial de semiconductores más que maximizar beneficios inmediatos, consolidando un modelo industrial orientado al largo plazo.
Vía: Wccftech










