Una tabla de especificaciones filtrada ha confirmado la configuración final de Intel Bartlett Lake-S Core 200E, una familia compuesta únicamente por P-Cores y diseñada para el Socket LGA-1700. Sin embargo, el dato clave no es técnico, sino estratégico: Intel ha descartado su lanzamiento para el mercado gamer y redirige toda la serie al sector de Edge y sistemas embebidos, anulando cualquier expectativa de una “última CPU entusiasta” para LGA-1700.
En lo más alto figura el Core 9 273 PQE, con 12 P-Cores y 24 hilos, frecuencia base de 3,4 GHz, frecuencia turbo de 5,7 GHz en todos los núcleos y hasta 5,9 GHz en monohilo, acompañado de 36 MB de caché L3 y gráficos Xe-LP con 32 EUs. Sobre el papel, es un perfil ideal para cargas de alto rendimiento por núcleo, pero su destino no será el escritorio doméstico.
Segmentación térmica clara: 125W, 65W y 45W
La gama se estructura en tres escalones: PQE de 125W, PE de 65W y PTE de 45W, con variantes de 8, 10 y 12 núcleos, todas con Hyper-Threading para alcanzar 16, 20 y 24 hilos. Los modelos PQE incluyen vPro y soporte ECC, mientras que parte de las series PE y PTE prescinden de estas funciones, reforzando el enfoque profesional y de despliegue controlado.
Este diseño confirma que el objetivo principal no es maximizar rendimiento gaming, sino garantizar estabilidad térmica, consistencia de latencia y fiabilidad prolongada, factores prioritarios en infraestructuras industriales y sistemas Edge.
Por qué Intel cancela la versión gamer para LGA-1700
Aquí está el núcleo analítico. Aunque Bartlett Lake-S encaja físicamente en LGA-1700, Intel no ofrecerá soporte oficial para plataformas domésticas. Algunos fabricantes podrían lanzar BIOS experimentales, pero no habrá lanzamiento comercial. De hecho, ASRock ya ha confirmado que la serie Core 200E no llegará a placas base de consumo.
La lectura estratégica es clara: extender LGA-1700 con una nueva generación habría fragmentado el roadmap y reducido el impulso hacia Arrow Lake Refresh en LGA-1851. Intel prefiere consolidar la transición de plataforma en lugar de ofrecer una actualización intermedia para entusiastas.
Impacto real en el ecosistema y en el sector de CPU
Para los usuarios que esperaban una última CPU potente para sus placas LGA-1700, la decisión implica que el ciclo de esa plataforma queda prácticamente cerrado. Desde una perspectiva industrial, la medida refuerza la estrategia de segmentación clara entre consumo y embebido, evitando solapamientos internos.
Además, esta cancelación revela una tendencia en el sector de CPU de escritorio: menos iteraciones para sockets antiguos y mayor control del ciclo de vida de plataforma. Bartlett Lake-S no es un fracaso técnico; es un ajuste estratégico que prioriza eficiencia de roadmap y posicionamiento frente a futuras arquitecturas.
En resumen, Intel no renuncia a la arquitectura, pero sí redefine su público objetivo. Lo que pudo ser un último CPU entusiasta para LGA-1700 se convierte en una solución especializada para Edge, mientras el foco del escritorio pasa definitivamente a la nueva generación.
Vía: TechPowerUp











