Los próximos CPU de sobremesa Intel Nova Lake-S empiezan a perfilarse como un salto radical en arquitectura y consumo, especialmente en sus variantes más ambiciosas. Nuevas informaciones procedentes de filtradores habituales del sector apuntan a que los modelos con doble compute tile podrían manejar límites de potencia muy superiores a los actuales, con valores que llegan hasta 150W en PL1 y cerca de 500W en PL2, además de picos aún más elevados en escenarios extremos.
Estas cifras han generado sorpresa, pero conviene contextualizarlas. Los primeros datos que hablaban de consumos superiores a 700W no se correspondían con configuraciones reales de uso, sino con un escenario sin límites de potencia, equivalente a empujar el silicio al máximo absoluto. En la práctica, esos valores encajarían más con el comportamiento del PL4, un margen de potencia muy breve diseñado para absorber picos y evitar daños en el procesador.
PL1 conservador, PL2 y PL4 rompen con lo establecido
Según la información más reciente, los Nova Lake-S mantendrían un PL1 de 150W, alineado con lo que hoy ofrecen los modelos más agresivos de Intel, como la gama KS, que ya operan por encima del estándar de 125W. El verdadero cambio llega con el PL2, que en configuraciones de doble compute tile se situaría entre 496W y 498W, prácticamente 500W, un salto muy notable frente a generaciones actuales.
Para ponerlo en perspectiva, un Core Ultra 9 285K (Arrow Lake-S) se mueve en torno a 250W de PL2, mientras que un Core i9-14900KS (Raptor Lake-S) alcanza 253W. Nova Lake duplicaría esas cifras en sus variantes más completas, algo que solo cobra sentido si se tiene en cuenta el enorme incremento en número de núcleos y caché.
En cuanto al PL4, los datos preliminares sitúan el límite en torno a 854W, muy por encima de los 333–425W del Core Ultra 9 285K o los 350W del 14900KS. De nuevo, se trata de picos extremadamente breves, pensados para gestionar transitorios de carga, no de consumos sostenidos.
Doble compute tile, otra liga distinta
Es importante subrayar que estos valores solo aplicarían a las versiones de Nova Lake-S con doble compute tile, que juegan en una liga completamente distinta. Estas CPU podrían alcanzar hasta 52 núcleos, combinando P-cores, E-cores y LP-E cores, junto a cantidades masivas de caché, algo inédito en sobremesa convencional.
Las variantes con un solo compute tile deberían mantener límites de potencia más contenidos, cercanos o ligeramente superiores a los de Arrow Lake-S, lo que permitiría a Intel segmentar claramente la gama y evitar que todo el ecosistema dependa de soluciones de refrigeración extremas.
Comparativa de límites de potencia preliminares
Con la información disponible hasta ahora, el escenario quedaría así:
- Nova Lake-S (doble compute tile): 150W / 496W / 854W
- Arrow Lake-S (Core Ultra 9 285K): 125W / 250W / 425W
- Raptor Lake-S (Core i9-14900KS): 150W / 253W / 350W
La diferencia es evidente, pero también lo es el salto estructural que plantea Nova Lake frente a generaciones previas.
Plataforma, competencia y horizonte temporal
Más allá del consumo, Nova Lake-S llegaría acompañado de placas base de la serie 900, nuevo Socket LGA 1954, soporte ampliado para DDR5 de hasta 8.000 MT/s y una conectividad PCIe muy superior a la actual. Intel apunta a un lanzamiento en la segunda mitad de 2026, donde se enfrentará directamente a las CPU Ryzen basadas en Zen 6 de AMD, que también prometen cambios relevantes a nivel de arquitectura y plataforma.
Por ahora, todas estas cifras deben considerarse preliminares y sujetas a ajuste, pero dibujan con claridad la estrategia de Intel: llevar el rendimiento multinúcleo en sobremesa a un nuevo extremo, incluso a costa de empujar los límites de potencia a territorios hasta ahora reservados a estaciones de trabajo muy específicas.
Vía: Wccftech










