Nueva York plantea frenar nuevos centros de datos durante más de tres años por su impacto energético

Nueva York plantea frenar nuevos centros de datos durante más de tres años por su impacto energético

El auge de la IA y la infraestructura digital empieza a generar tensiones reales a nivel energético. Dos legisladores del estado de Nueva York han propuesto pausar la construcción de nuevos centros de datos durante tres años y noventa días, con el objetivo de evaluar en profundidad su impacto sobre el consumo de electricidad, agua y gas. La iniciativa refleja una preocupación creciente por la capacidad de las redes energéticas para absorber el ritmo actual de expansión del sector.

De aprobarse, Nueva York se sumaría a otros estados que ya han iniciado movimientos similares o los están estudiando activamente, en un contexto marcado por el crecimiento acelerado de los mini centros de datos, la computación en la nube y, especialmente, las plataformas de IA a gran escala, que requieren infraestructuras cada vez más intensivas en energía.

Un movimiento que ya se extiende a otros estados

La propuesta no surge en el vacío. Estados como Georgia, Maryland, Oklahoma, Vermont y Virginia ya han tomado medidas similares o están evaluando moratorias parciales o temporales para nuevos proyectos de centros de datos. Además, Florida también estaría considerando legislación en esta misma línea, según distintas informaciones del sector.

El denominador común en todos estos casos es el mismo: el coste de la electricidad y de los servicios básicos no deja de aumentar, mientras que los centros de datos se han convertido en grandes consumidores continuos, con demandas energéticas que crecen mucho más rápido que la capacidad de expansión de las redes locales.

133 centros de datos y una demanda eléctrica disparada

En el caso concreto de Nueva York, el estado cuenta ya con al menos 133 centros de datos, concentrados principalmente en Nueva York City y Buffalo, seguidos por Albany y Long Island. Según estimaciones de National Grid New York, la demanda eléctrica asociada a este tipo de infraestructuras podría alcanzar los 10 GW en los próximos cinco años, una cifra que pone en jaque la planificación energética regional.

Este crecimiento coincide con un contexto de subidas generalizadas de precios, ya que el coste de la electricidad habría aumentado en torno a un 13% en 2025, afectando tanto a consumidores domésticos como a pequeñas y medianas empresas. Para muchos legisladores, el problema no es solo técnico, sino también económico y social, al trasladarse parte de ese sobrecoste al conjunto de la población.

Nueva York plantea frenar nuevos centros de datos durante más de tres años por su impacto energético

“Que paguen su propio impacto”, pero con matices

Algunos estados defienden que los centros de datos deben “pagar su propio camino”, asumiendo los costes adicionales de infraestructura eléctrica, agua y gas que requieren. Sin embargo, esta solución tiene una cara menos visible: el tiempo necesario para construir nuevas líneas, subestaciones y plantas de generación suele ser muy superior al ritmo al que se anuncian y levantan nuevos centros de datos.

Con la actual velocidad de crecimiento del sector, especialmente impulsado por la IA generativa y el entrenamiento de modelos de gran escala, existe el riesgo de que la infraestructura pública no llegue a tiempo, incluso aunque las empresas estén dispuestas a financiar parte del despliegue.

La IA se topa con un límite físico

La proliferación de moratorias en distintos estados apunta a un posible cuello de botella estructural. El actual boom de la IA no depende solo de chips avanzados o de software, sino de energía abundante, estable y relativamente barata. Si los estados empiezan a cerrar temporalmente la puerta a nuevos centros de datos, algunas compañías podrían verse obligadas a replantear ubicaciones, ritmos de expansión o inversiones futuras.

A corto plazo, la propuesta de Nueva York no frena proyectos ya aprobados, pero sí lanza un mensaje claro al sector: el crecimiento sin límites empieza a chocar con la realidad energética. Y ese puede ser un obstáculo que ni siquiera los gigantes de la IA puedan esquivar fácilmente.

Vía: TechPowerUp

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