El overclocking extremo vuelve a demostrar hasta dónde puede llegar el silicio HEDT moderno. El AMD Ryzen Threadripper Pro 9995WX, un procesador de 96 núcleos y 192 hilos con TDP base de 350W, ha sido llevado a un territorio radical: 5,325 GHz bajo carga sostenida, con un consumo de 1.340W solo para la CPU y cerca de 1.700W para el sistema completo. El responsable es Geekerwan, que ha transformado el IHS del procesador en un bloque de refrigeración líquida directo al die.
Un IHS convertido en waterblock directo al silicio
La clave del proyecto está en el IHS personalizado, mecanizado para funcionar como direct-die waterblock. El Threadripper Pro 9995WX cuenta con un IHS de 4,1 mm de grosor, lo que permitió a Geekerwan diseñar aletas internas de 2,0 mm y reservar 2,1 mm para mantener la integridad estructural, imprescindible para soportar la presión del agua.
Antes de tocar un procesador valorado en unos 12.000$ (~10.151€), Geekerwan contactó con Tony Yu, responsable regional de ASUS en China, para experimentar con distintos diseños de IHS. Tras evaluar un patrón de aletas rectas típico de bloques comerciales, las simulaciones por ordenador revelaron que un diseño curvado en forma de S era un 20% más eficiente, al alargar el recorrido del refrigerante y mejorar la captación de calor sin introducir grandes restricciones al flujo.
19 horas de CNC y temperaturas sorprendentemente bajas
El mecanizado final requirió 19 horas continuas de CNC, un proceso tan delicado como irreversible. El resultado fue un sistema capaz de mantener la CPU entre 30 y 50°C bajo Cinebench 2026, una cifra extraordinaria teniendo en cuenta el consumo descomunal y el número de núcleos activos.
Para lograrlo, la refrigeración no se quedó en un bucle convencional: el montaje incluye un chiller industrial, dos bombas Bosch procedentes del sector del automóvil y un depósito de agua de 140 litros (37 galones). Todo el conjunto está claramente fuera del alcance de un PC doméstico, pero ilustra el potencial térmico que aún esconden estos procesadores cuando la refrigeración deja de ser el factor limitante.
Rendimiento de élite frente a soluciones extremas
En términos de rendimiento, el sistema consiguió situarse séptimo a nivel mundial en Cinebench R23, quedando solo por detrás de configuraciones aún más extremas, como un Ryzen Threadripper Pro 7995WX refrigerado por LN2 y funcionando a 6,2 GHz. Alcanzar ese puesto con refrigeración líquida, aunque industrial, subraya la eficacia del diseño del IHS y la estabilidad del overclock aplicado.
Un experimento que marca límites, no un uso real
Este proyecto no busca ser reproducible ni práctico, sino explorar los límites físicos del silicio HEDT moderno. Convertir el IHS en un waterblock directo, optimizar la geometría interna y sostener más de 1,3 kW de consumo en una CPU demuestra que, incluso en la era de la eficiencia, el rendimiento absoluto sigue siendo posible a base de ingeniería extrema.
El experimento de Geekerwan deja una lección clara: cuando la refrigeración deja de ser el cuello de botella, procesadores como el Threadripper Pro 9995WX todavía tienen mucho margen oculto, aunque solo unos pocos estén dispuestos -y puedan- a explorarlo.
Vía: TechPowerUp













