El sector del videojuego ha vivido una reacción bursátil inesperada tras la presentación de Project Genie, el último experimento basado en inteligencia artificial de Google. La compañía lo define como un modelo de propósito general capaz de generar entornos tridimensionales fotorrealistas que pueden explorarse de forma interactiva, aunque con acciones muy limitadas como moverse o saltar.
A pesar de tratarse de una demostración experimental, la presentación fue suficiente para provocar una ola de nerviosismo entre inversores, que interpretaron el avance como una amenaza inmediata para el desarrollo tradicional de videojuegos.
Un experimento técnico con interacción muy limitada
Project Genie permite a cualquier usuario crear escenarios 3D a partir de un simple texto, generando mundos que recuerdan a niveles jugables, aunque sin mecánicas complejas, narrativa, sistemas de juego ni lógica avanzada. La interacción se limita a exploración básica, lo que deja claro que estamos ante una prueba de concepto, no ante una herramienta lista para producción.
Pese a estas limitaciones, el impacto visual del experimento fue suficiente para alimentar la idea de que la IA podría “crear videojuegos completos”, una conclusión que muchos analistas consideran prematura.
Fuertes caídas en empresas occidentales del sector
La reacción del mercado fue inmediata. Unity Technologies, responsable del Unity Engine, uno de los motores más utilizados por desarrolladores independientes y estudios medianos, sufrió una caída bursátil de casi el 19% en una sola jornada.
Otras compañías vinculadas al desarrollo y publicación de videojuegos también se vieron afectadas. Take-Two Interactive, propietaria de franquicias como Grand Theft Auto, Red Dead Redemption o NBA 2K, perdió alrededor del 10% de su valor. CD Projekt RED, estudio responsable de The Witcher y Cyberpunk 2077, cayó en torno a un 8%, mientras que Roblox Corporation registró un descenso superior al 13%.
Asia apenas reacciona y deja ver el contraste
En contraste, compañías asiáticas como Capcom o Tencent apenas se vieron afectadas. En parte, porque la noticia se difundió cuando sus mercados estaban a punto de cerrar, pero también porque el enfoque fue percibido como una demostración a largo plazo, no como una disrupción inmediata.
Este contraste refuerza la idea de que la reacción occidental fue una sobrerreacción, más ligada al temor especulativo que a una lectura técnica realista del avance.
Neuralink-powered metaverses are closer than we think https://t.co/IzAhEcNbD1 pic.twitter.com/8KCnCI8Eg3
— 710 (@710_eth) January 30, 2026
La IA renderiza, pero el videojuego es mucho más
En su estado actual, Project Genie solo se encarga del renderizado del entorno. Todo lo demás -jugabilidad, diseño de niveles, narrativa, IA de enemigos, progresión, equilibrio y pulido- sigue dependiendo de desarrolladores humanos.
Esta visión no es nueva. Hace años, Bryan Catanzaro, vicepresidente de investigación en NVIDIA, ya planteó un futuro en el que tecnologías como DLSS podrían evolucionar hacia una renderización neural completa, integrada con motores de juego tradicionales. Incluso en ese escenario, el papel de los desarrolladores seguiría siendo central.
El problema del copyright y los límites inevitables
Holy moly… Genie 3 just created this mock 3D game world from Breath of the Wild.
How I did it + prompts in comment. https://t.co/IrwlZ1pTMs pic.twitter.com/H33an42YNd
— Min Choi (@minchoi) January 29, 2026
Otro punto crítico es el derecho de autor. Ya se han recreado con Project Genie mundos claramente inspirados en sagas como Sonic de SEGA o The Legend of Zelda de Nintendo. Algo así sería inviable fuera de un entorno experimental.
Para una eventual comercialización, Google tendría que implementar barreras muy estrictas para evitar infracciones directas, aunque siempre existiría el riesgo de generar escenarios “suficientemente parecidos” como para rozar esos límites.
Un vistazo al futuro, no una amenaza inmediata
Project Genie ofrece una mirada fascinante al futuro del desarrollo visual, pero está muy lejos de sustituir a los videojuegos creados de forma tradicional. La reacción del mercado refleja más miedo al cambio que una evaluación técnica sólida.
La IA será, previsiblemente, una herramienta más dentro del proceso creativo, no un reemplazo de quienes diseñan, programan y dan forma a los videojuegos que conocemos hoy.
Vía: Wccftech










