La llegada de Final Fantasy VII Remake a Xbox Series S, Xbox Series X y Nintendo Switch 2 ha dejado una conclusión inesperada tras el análisis técnico en profundidad: la versión más sólida a nivel visual no es la híbrida de Nintendo, sino la que corre en la consola más modesta de Microsoft. Así lo recoge el último informe de Digital Foundry, centrado en comparar rendimiento, calidad de imagen y uso de recursos.
Aunque las primeras impresiones del público fueron muy positivas con la versión de Switch 2, el análisis detallado revela que Xbox Series S logra una calidad de texturas superior, alineándose con los assets completos vistos en Xbox Series X y PlayStation 5, algo especialmente llamativo teniendo en cuenta sus limitaciones de memoria.
Texturas completas pese a menos memoria disponible
Durante esta generación, Xbox Series S ha sido objeto de críticas recurrentes por parte de algunos desarrolladores, sobre todo por disponer de 8 GB de RAM dedicados a juegos, frente a los 9 GB disponibles en Nintendo Switch 2. Sin embargo, en este caso concreto, esa desventaja no se traduce en una peor calidad visual.
Según Digital Foundry, la consola de Microsoft utiliza texturas de máxima calidad, equivalentes a las versiones de PS5 y Series X, mientras que Switch 2 mezcla assets procedentes de las versiones de PlayStation 4 y PlayStation 5. El resultado es una presentación menos consistente en la consola de Nintendo, pese a contar con más memoria asignada.
El papel clave del streaming de texturas y la CPU
La clave de este resultado estaría en el sistema de streaming de texturas, que en Xbox Series S se apoya en una CPU AMD Zen 2 de 8 núcleos, prácticamente idéntica a la de Series X, aunque con frecuencias ligeramente inferiores. Este procesador permite gestionar de forma más eficiente la carga y descarga de datos, compensando la menor cantidad de memoria disponible.
En contraste, Nintendo Switch 2 emplea una CPU ARM Cortex-A78C, claramente menos potente en tareas de procesamiento general. Aunque su GPU cuenta con soporte para NVIDIA DLSS, esta tecnología no aporta ventajas en este escenario concreto, donde el cuello de botella no está en el escalado, sino en la gestión de activos gráficos.
Resolución, rendimiento y ajustes gráficos
En términos de ajustes gráficos, la versión de Xbox Series S se sitúa a medio camino entre las versiones de PlayStation 4 y PlayStation 5, especialmente en parámetros como calidad de sombras. Aun así, ofrece opciones de rendimiento bien diferenciadas:
- 1080p a 60 fps
- 1440p a 30 fps
Por su parte, Xbox Series X replica los objetivos de la versión de PS5, con 1512p a 60 fps en modo rendimiento y 2160p (4K nativo) a 30 fps en modo calidad. Esto refuerza la idea de que Series S, pese a ser un hardware más limitado, está bien optimizada para este título.
Mirando a Final Fantasy VII Rebirth
De cara al futuro, Final Fantasy VII Rebirth también suena como posible lanzamiento este año en Xbox Series S|X y Nintendo Switch 2. Sin embargo, se trata de un título mucho más exigente, con grandes áreas abiertas que ya pusieron en aprietos a PS5, donde fue criticado por su imagen borrosa al reducir resolución para mantener la fluidez.
Será interesante comprobar si Square Enix consigue encontrar un equilibrio adecuado entre fidelidad visual y rendimiento en estas plataformas menos potentes, especialmente en Series S y Switch 2.
Unreal Engine 4 como base para toda la trilogía
Por último, Square Enix ha confirmado que incluso la tercera entrega de la trilogía se desarrollará con Unreal Engine 4, descartando el salto a Unreal Engine 5. El motivo es puramente práctico: el equipo está plenamente familiarizado con esta tecnología, lo que reduce riesgos técnicos y facilita la optimización multiplataforma.
En conjunto, el análisis de Digital Foundry demuestra que Xbox Series S aún tiene margen para sorprender, siempre que el diseño del juego y la gestión de recursos acompañen, incluso frente a hardware más reciente como Nintendo Switch 2.
Vía: Wccftech










