AMD ya ha trazado con bastante claridad su hoja de ruta gráfica para APUs a medio y largo plazo. Según información compartida por fuentes habituales del sector, la arquitectura RDNA 3.5 seguirá siendo la base de las iGPUs de AMD hasta al menos 2029, mientras que RDNA 5 quedará reservada para SoCs de gama alta y configuraciones premium.
Este planteamiento encaja con la estrategia reciente de la compañía, que ha optado por evoluciones controladas en el segmento APU, priorizando frecuencias más altas, escalado de unidades de cómputo y eficiencia, frente a saltos arquitectónicos completos en todas las gamas.
RDNA 3.5 se consolida como arquitectura principal en APUs generalistas
Desde la llegada de RDNA 3, AMD no ha introducido una arquitectura gráfica completamente nueva en APUs. La posterior RDNA 3.5 supuso una optimización del diseño original, mejorando rendimiento y eficiencia, pero sin cambios estructurales profundos. Esta arquitectura es la que encontramos actualmente en familias como Ryzen AI 300 (Strix Point), Ryzen AI 400 (Gorgon Point) y también en los modelos Ryzen AI MAX, donde se escala hasta 40 Compute Units.
Las informaciones más recientes apuntan a que RDNA 3.5 seguirá presente durante varios años, cubriendo gamas de entrada y gama media, mientras AMD concentra sus recursos en arquitecturas discretas más avanzadas, como RDNA 4, que sí ha llegado al sector de GPU dedicadas con mejoras en IA, ray tracing y compatibilidad con FSR Redstone.
Medusa será el punto de inflexión y marcará el salto a RDNA 5
El verdadero cambio llegará con Medusa, la futura familia Ryzen AI 500, que marcará el final del recorrido de RDNA 3.5 en APUs principales. Según estas fuentes, Medusa Point será la última gran plataforma generalista en utilizar esta arquitectura, mientras que AMD omitirá RDNA 4 en APUs y pasará directamente a RDNA 5 en configuraciones seleccionadas.
Aquí entra en juego la segmentación premium, donde AMD planea introducir iGPUs RDNA 5 en modelos Medusa Premium y Medusa Halo, orientados a portátiles de alto rendimiento y SoCs más complejos, con mayor número de núcleos gráficos y un conjunto de funciones más avanzado.
AMD is dividing their APU roadmap into:
a) Products targeting lower end markets or markets that don't need good iGPU performance (i.e office laptops, and also laptops using high-end dGPUs). These will continue to use RDNA 3.5 until 2029.
b) "Premium" iGPU products with RDNA5. https://t.co/dfPw4G2Ee9
— Kepler (@Kepler_L2) January 24, 2026
Arquitectura modular y nuevos chips gráficos independientes
Otro punto relevante es el enfoque técnico. Las filtraciones indican que RDNA 5 no llegará como un bloque monolítico clásico, sino mediante dies gráficos independientes, separados del tile de cómputo principal. En concreto, se mencionan configuraciones como RDNA 5 AT4 GMD para Medusa Premium y RDNA 5 AT3 GMD para Medusa Halo, reforzando la idea de arquitecturas modulares dentro de los futuros SoCs de AMD.
Este enfoque permitiría escalar mejor el rendimiento gráfico, mejorar la eficiencia térmica y ajustar costes según el segmento, algo clave en un mercado donde la competencia en iGPU se está intensificando rápidamente.
Presión creciente desde Intel y un mercado de iGPU cada vez más competitivo
El movimiento de AMD no se produce en el vacío. Intel acaba de renovar su catálogo gráfico integrado con Xe3, prometiendo un salto notable en rendimiento, y ya prepara Xe3P (Celestial) dentro de una nueva familia Arc, además de tener Xe4 en el horizonte.
A esto se suma la colaboración entre Intel y NVIDIA, que podría desembocar en SoCs x86 con gráficos de clase RTX, aunque Intel insiste en que esta alianza no altera su propia hoja de ruta gráfica. En este contexto, RDNA 5 se perfila como una pieza clave para que AMD mantenga competitividad en el segmento premium de APUs, mientras RDNA 3.5 actúa como columna vertebral del volumen de mercado.
Vía: Wccftech










