NVIDIA pone fin al Open Price Program y los precios de las GPUs podrían alejarse aún más del MSRP

NVIDIA pone fin al Open Price Program y los precios de las GPUs podrían alejarse aún más del MSRP

NVIDIA habría dado por finalizado su Open Price Program (OPP), una iniciativa diseñada para ayudar a los ensambladores de tarjetas gráficas (AICs) a mantener sus modelos personalizados dentro de los MSRP oficiales. La información procede de Roman Hartung y del medio alemán HardwareLuxx, que sitúan el cierre del programa hace apenas unos días.

Este movimiento supone un cambio relevante en la política de precios de NVIDIA, ya que, a partir de ahora, las GPUs de terceros podrán alejarse con mayor libertad del precio recomendado, especialmente en un contexto marcado por el encarecimiento de componentes clave como la memoria GDDR7.

Cómo funcionaba el Open Price Program de NVIDIA

NVIDIA pone fin al Open Price Program y los precios de las GPUs podrían alejarse aún más del MSRP

El OPP permitía a NVIDIA “respaldar” indirectamente los precios de los AICs, facilitando que sus modelos personalizados pudieran venderse al MSRP oficial. Para ello, NVIDIA suministra a sus socios un kit base que incluye el silicio de GPU y la memoria GDDR7, adquiridos por los ensambladores a precios previamente fijados.

A partir de ese kit, los fabricantes diseñan sus propias PCBs, sistemas de refrigeración y configuraciones personalizadas, creando las tarjetas gráficas que llegan al mercado. Mientras el OPP estaba activo, participar en el programa permitía mantener el atractivo comercial del MSRP, algo clave para diferenciarse frente a modelos más caros sin una ventaja clara para el consumidor.

Con la desaparición del programa, NVIDIA deja de absorber parte de esa presión de costes, lo que abre la puerta a subidas de precio generalizadas en los modelos personalizados.

La memoria GDDR7, en el centro del problema

NVIDIA pone fin al Open Price Program y los precios de las GPUs podrían alejarse aún más del MSRP

Uno de los factores determinantes detrás de esta decisión es la escasez de memoria GDDR7. Según las fuentes citadas, los fabricantes están experimentando menor disponibilidad, mayores plazos de entrega y precios al alza, una presión que NVIDIA estaría trasladando directamente a sus socios.

Aunque la compañía sigue suministrando la GDDR7 junto con las GPUs, evitando que los AICs tengan que buscarla por su cuenta, el aumento de costes ya no estaría compensado por el OPP. El resultado es un escenario en el que los precios finales al consumidor podrían dispararse aún más, especialmente en los modelos con diseños personalizados más elaborados.

RTX 5070 Ti, RTX 5080 y la prioridad del margen

En paralelo, han surgido rumores sobre una posible discontinuación de la GeForce RTX 5070 Ti, que comparte el silicio GB203 y 16 GB de memoria GDDR7 con la RTX 5080. Sin embargo, la información apunta a que no se trata de una cancelación, sino de una reducción de su peso dentro de la producción total.

Desde un punto de vista industrial, la estrategia tiene sentido. La RTX 5080 cuenta con un MSRP aproximadamente 250$ superior, por lo que priorizar su fabricación permite maximizar ingresos sin aumentar el consumo de silicio. Las GPUs que cumplen plenamente las especificaciones de la RTX 5080 se destinan a ese modelo, mientras que aquellas que quedan ligeramente por debajo pueden reaprovecharse mediante binning para la RTX 5070 Ti.

Este enfoque optimiza el rendimiento de la producción, pero refuerza la percepción de que NVIDIA está priorizando los segmentos de mayor margen, incluso si eso reduce la disponibilidad relativa de modelos más “asequibles”.

Un mercado cada vez más alejado del MSRP

El fin del Open Price Program confirma una tendencia que los consumidores llevan tiempo percibiendo: el MSRP es cada vez más una referencia teórica. Con costes de memoria al alza, presión sobre la cadena de suministro y una estrategia orientada al margen, las tarjetas gráficas de NVIDIA podrían situarse aún más lejos de sus precios recomendados, especialmente en manos de los AICs.

A corto plazo, el impacto real dependerá de la evolución del suministro de GDDR7 y de la capacidad del mercado para absorber nuevas subidas. A medio plazo, el movimiento refuerza la idea de que el equilibrio entre oferta, precios y expectativas del consumidor sigue siendo uno de los grandes retos del sector de GPU.

Vía: TechPowerUp

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