Uncharted y la maldición de las adaptaciones de videojuegos

Uncharted y la maldición de las adaptaciones de videojuegos

Drake, la que te espera

Se acerca el estreno de Uncharted, la nueva adaptación de un videojuego al cine y, pese a que aún no la hemos podido ver en la gran pantalla, arden las redes, seguras de que la película será, como de costumbre, mala, a lo que se suma unas decisiones bastante cuestionables de casting, y un más que habitual fallo al trasladar las sensaciones del jugador que tiene el mando en las manos, al espectador que tan solo sostiene un cubo de palomitas y un refresco hasta arriba de hielo.

En este artículo, vamos a intentar desentrañar los misterios que subyacen en una opinión tan popular, como dolorosa: No existe una buena película de videojuegos.

Narrativa

Si una cosa tenemos que tener clara, es que los videojuegos son un arte radicalmente diferente al cine. Mientras uno es un arte participativo, en el que nosotros somos una parte fundamental para desarrollar la narrativa y entender su universo, el otro es totalmente contemplativo.

De aquí, nace un choque, y es algo que hemos visto anteriormente en otras adaptaciones, por eso, para entender esta importantísima diferencia, tomaremos como ejemplo una adaptación bastante complicada y, hasta cierto punto, respetada: Silent Hill.

Uncharted y la maldición de las adaptaciones de videojuegos

Silent Hill fue un notable intento de adaptar un videojuego al cine

El clásico de Konami, pese a que tiene una trama relativamente sencilla, se basa en sus propias mecánicas, en las limitaciones técnicas de la primera playstation, en los diferentes documentos que vamos encontrando a lo largo de nuestra aventura y en planos verdaderamente interesantes, para contarnos algo más. Con estos medios, no solo se desarrolla a los personajes secundarios y la ambientación, sino que se nos permite pasar de una posición pasiva, en la que somos conscientes de que es un personaje de ficción el que se enfrenta a eso, a una posición activa en la que nosotros somos ese personaje.

El hecho de que los controles no fuesen todo lo finos que nos gustaría, ayudaba a que sintiésemos la misma indefensión que el personaje. El conocer a todos los NPC a través de los diferentes documentos y su ubicación en el mapa, nos invitaba a explorar y convertía nuestra aventura en una pesadilla memorable.

Teniendo esto en cuenta, la película tenía un reto enorme al que enfrentarse, ya que de todas estas características narrativas, poco podía tomar más allá de los propios diálogos, que encima eran pocos, y recursos estéticos como la niebla. No podían pausar la acción de la película para poner al personaje a leer una carta o un diario, ni mucho menos a resolver el puzle del piano (maldito puzle del piano). Tenían que utilizar los recursos propios de un medio que no está preparado para este tipo de adaptaciones.

Al hacer esto, se dio lugar a una película que, si bien es interesante, está cargada de fanservice que molestó muchísimo a gran parte de los fans del videojuego, que no eran capaces de entender qué pintaba allí Pyramid Head ni, por supuesto, por qué Harry Mason pasó a ser Rose DaSilva o Cheryl se cambió el nombre a Sharon.

Una relación tóxica

Aquí llegamos al gran problema. Entre el cine y los videojuegos, existe una relación tóxica.

El videojuego, pese a su crecimiento constante, sigue considerándose a sí mismo un medio menor al del propio cine. Sigue teniendo ese complejo de hermano pequeño que intenta imitar a un hermano mayor que no le hace caso más que cuando quiere conseguir algo a cambio. Incluso la prensa especializada sigue cayendo en este tipo de situaciones cuando alaba un juego diciendo que es una experiencia cinematográfica, algo que, precisamente, se leyó en la gran mayoría de los análisis del primer Uncharted. No se vendía un videojuego inspirado en las películas de aventuras, se vendía una película en la que jugabas.

Esto ha hecho que la gran mayoría de los triple A que nos encontramos hoy en día hayan olvidado cómo aprovechar el medio en el que se desarrollan. Ya no nos encontramos tantos videojuegos de gran presupuesto que aprovechen su propia narrativa más allá de las cinemáticas. A lo sumo, desarrollan su lore, y tampoco es algo especialmente habitual (no me mires así, Miyazaki), pues se suele utilizar esta característica para dar más contexto que otra cosa.

De alguna forma, los estudios tienen, aunque sea de forma inconsciente, la idea de que el juego se adapte al cine, y se nota en la forma en la que se narra, tal y como pasa con los grandes bestsellers literarios en la actualidad. Si Dan Brown escribe guiones cinematográficos disfrazados de novelas ¿Por qué no hacer lo mismo con un videojuego?

El cine, en cambio, sigue aprovechando el nombre de una franquicia de éxito para hacer lo suyo. No arriesga, pero sigue ganando.

Uncharted y la maldición de las adaptaciones de videojuegos

Hollywood pagó la saga Resident Evil y la llamó adaptación. Si eso es respetar al videojuego, apaga y vámonos.

Nadie duda que Uncharted venderá entradas como churros y dará lugar a una franquicia. Tiene todos los elementos para funcionar, los fans seguiremos yendo a verla pese a que no nos guste ver a Nathan Drake interpretado por Tom Holland o a Sully sin bigote. El reparto está lleno de estrellas de Hollywood que venden solo con su nombre y llamará a todos aquellos que echen de menos una película de aventuras en la que se busque un tesoro, con gente guapa y muchos disparos.

Yo mismo pienso verla en cuanto tenga oportunidad y tengo claro que la disfrutaré, independientemente de la opinión que me merezca como adaptación, tal y como me pasase con las anteriores adaptaciones de Tomb Raider o con la ya citada Silent Hill.

¿Existen medios capaces de hacerlo mejor que el cine?

Desde luego. Una novela puede trasladar todo eso de una forma bastante más cercana al material original, como ya se ha demostrado con la exitosa saga de Assassin’s Creed, que no solo adapta fielmente la trama de los videojuegos, sino que, en ocasiones, amplía el universo creado por Ubisoft. Por otro lado, el cómic también se ha utilizado para el mismo propósito en más de una ocasión, aunque el resultado no siempre haya sido de la misma calidad.

Pero, si nos ceñimos al terreno audiovisual, tenemos que tener en cuenta que nos encontramos en la edad dorada de la televisión. Las plataformas de streaming y la posibilidad de tener temporadas completas en el día de su estreno, permiten a los productores, directores y guionistas tomarse con más calma la narración y pararse, si es necesario, en un personaje secundario y desarrollarlo de manera correcta, mejorando en ocasiones la narrativa de la fuente original, como ya hemos vivido con las exitosas Castlevania Arcane.

Uncharted y la maldición de las adaptaciones de videojuegos

Drácula es uno de los personajes mejor tratados en la serie

Precisamente por eso, tengo muchísima más confianza en lo que nos traerá la televisión en cuanto a adaptaciones. The last of us Halo son dos series a las que le tengo muchísimas ganas.

Por último, nada mejor que dejaros con el tráiler final de uncharted, que llegará a nuestros cines el próximo 11 de febrero y, con suerte, hará que este artículo pierda su sentido.

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