Una GeForce RTX 3060 modificada en China ha demostrado que es posible hacer funcionar la tarjeta únicamente con la energía suministrada por la ranura PCIe, eliminando por completo los conectores externos de 6 u 8 pines. El resultado es una gráfica de perfil bajo, una sola ranura y tamaño cercano al de un smartphone, pero con importantes sacrificios de rendimiento.
El proyecto, mostrado por el creador de Bilibili WestmereX y localizado inicialmente por UNIKO’s Hardware, limita la GPU a los 75W máximos que puede proporcionar el PCIe, frente a los 170W de una RTX 3060 convencional. La tarjeta consigue funcionar, pero apenas supera los 900 MHz y obtiene 4.821 puntos en 3DMark Time Spy, muy por debajo de una unidad estándar.
Una RTX 3060 sin ningún cable de alimentación
El diseño llama la atención desde el primer vistazo. La tarjeta ha sido reducida a un formato low-profile de una sola ranura, con únicamente una salida HDMI y otra DisplayPort, eliminando buena parte del volumen habitual de una RTX 3060.
La refrigeración recurre a un ventilador tipo blower que expulsa el aire caliente por la parte trasera, acompañado por una cubierta metálica extremadamente fina. No hay un gran bloque de aletas, backplate ni una solución térmica compleja como las utilizadas habitualmente en modelos comerciales.
La elección tiene sentido desde el punto de vista del tamaño, pero deja muy poco margen para disipar calor. Toda la tarjeta está diseñada alrededor de la idea de reducir consumo y volumen, no de mantener el rendimiento original de la GPU.
El aspecto más peculiar está precisamente en la alimentación. No existe ningún conector adicional de corriente, por lo que toda la energía procede directamente de la ranura PCIe de la placa base.
De 170W a un máximo de 75W
Una RTX 3060 convencional tiene un consumo de referencia cercano a 170W, muy superior a lo que puede entregar el PCIe por sí solo. La especificación de la ranura establece un máximo de aproximadamente 75W, obligando a reducir drásticamente el presupuesto energético de la tarjeta.
Según la información compartida sobre el proyecto, habría sido necesario realizar un shunt mod sobre el circuito de medición de potencia para que la tarjeta aceptara trabajar bajo estas condiciones. Ese tipo de modificación altera la forma en la que la GPU interpreta el consumo registrado.
El objetivo no parece ser mejorar la eficiencia de forma convencional, sino forzar a la RTX 3060 a funcionar dentro de un límite energético para el que nunca fue diseñada. La diferencia de más de 90W respecto a su configuración estándar acaba reflejándose directamente en las frecuencias.
Durante las pruebas, la GPU apenas consigue superar los 900 MHz, prácticamente la mitad de los 1.777 MHz de boost especificados para una RTX 3060 de referencia. La reducción evita exceder el límite disponible, pero también elimina buena parte del rendimiento que caracteriza al modelo.
4.821 puntos en Time Spy frente a unos 9.000 de una RTX 3060 normal
La pérdida resulta especialmente visible en 3DMark Time Spy, donde esta RTX 3060 modificada obtiene únicamente 4.821 puntos. Una tarjeta estándar suele moverse alrededor de los 9.000 puntos en condiciones normales, aunque el resultado exacto depende del modelo y la configuración.
Eso significa que el experimento conserva poco más de la mitad del rendimiento habitual de una RTX 3060 en esta prueba concreta. La caída es suficientemente grande como para situarla incluso por debajo de algunas tarjetas mucho más antiguas.
Según la comparación aportada, el resultado queda por detrás de modelos como la GeForce GTX 1060 o la Radeon RX 580 en determinados registros de Time Spy. Es una consecuencia directa de intentar alimentar una GPU originalmente diseñada para 170W con menos de la mitad de esa potencia.
El experimento demuestra así que reducir consumo no escala de forma gratuita. Aunque Ampere puede seguir funcionando con un límite muy inferior, llega un punto en el que las frecuencias deben caer tanto que la eficiencia práctica deja de resultar especialmente atractiva.
El hotspot supera los 90 °C pese al bajo consumo
El apartado térmico tampoco sale especialmente bien parado. Durante las pruebas, la temperatura hotspot supera los 90 °C, una cifra elevada teniendo en cuenta que la tarjeta está limitada a unos 75W.
El problema no parece estar tanto en la cantidad absoluta de calor como en la extrema simplicidad del sistema de refrigeración. La cubierta metálica actúa prácticamente como parte del disipador y no existe un conjunto convencional de aletas capaz de aumentar significativamente la superficie de intercambio térmico.
Esto hace que, incluso con un consumo reducido, la densidad térmica siga siendo complicada de gestionar dentro de un formato tan pequeño. Una solución low-profile mejor diseñada podría probablemente obtener temperaturas bastante inferiores manteniendo un límite energético similar.
El resultado refuerza la idea de que se trata de una prueba de concepto más que de una tarjeta preparada para uso diario. Funciona, pero tanto temperaturas como rendimiento muestran que el diseño todavía tiene compromisos demasiado importantes.
Una idea interesante para equipos ultracompactos
Eliminar completamente el cable de alimentación sí tiene una ventaja evidente. Una GPU que dependa únicamente del PCIe puede instalarse en equipos extremadamente compactos, donde no haya espacio para conectores adicionales o donde la fuente no disponga de líneas PCIe dedicadas.
El concepto no es nuevo en las tarjetas de bajo consumo, pero resulta mucho más llamativo aplicado a una GPU originalmente concebida para trabajar con 170W. En sistemas SFF muy específicos, disponer de una gráfica relativamente potente sin cableado adicional podría resultar atractivo.
El problema es que esta implementación concreta sacrifica demasiado. Perder casi la mitad del rendimiento y superar los 90 °C de hotspot hace que la ventaja práctica sea difícil de justificar frente a soluciones modernas diseñadas desde el principio para consumir poco.
Incluso algunos Mini PCs actuales incorporan gráficos integrados cada vez más capaces, sin necesidad de modificaciones eléctricas ni sistemas de refrigeración improvisados. Para un producto comercial, sería necesario encontrar un equilibrio mucho mejor entre consumo, frecuencia, temperatura y tamaño.
Como experimento, sin embargo, la tarjeta resulta especialmente curiosa: una RTX 3060 funcionando exclusivamente con los 75W del PCIe y sin ningún cable adicional. No sustituirá a una RTX 3060 convencional, pero demuestra hasta dónde puede forzarse una GPU cuando el objetivo principal deja de ser el rendimiento.
Vía: TechPowerUp













