La aparición de fallos críticos en CPU de bajo consumo sigue siendo un fenómeno poco habitual, pero algunos casos aislados continúan aflorando y generando debate en la comunidad. El último episodio afecta a un AMD Ryzen 5 7500F, un procesador con TDP de 65W, que habría dejado de funcionar de forma repentina tras siete meses de uso normal, según el testimonio publicado por un usuario en Reddit.
El sistema afectado utilizaba una placa base ASRock B850 RS PRO WiFi, un modelo que ya ha aparecido en otros informes similares, aunque sin una causa técnica confirmada que permita establecer una relación directa.
Síntomas claros, pero sin daños visibles
Según el relato del usuario, el equipo dejó de arrancar de forma súbita, quedando encendidos de manera permanente los LED de depuración de CPU y DRAM de la placa base. Este patrón suele apuntar a un fallo de procesador, aunque en este caso no se han mostrado imágenes con daños físicos en el encapsulado ni en el Socket AM5, que aparentemente se encuentra en perfecto estado.
La ausencia de marcas visibles no descarta un fallo interno del silicio, pero sí refuerza la idea de que se trata de un caso poco común, especialmente teniendo en cuenta que el Ryzen 5 7500F es un modelo eficiente y conservador en consumo, muy alejado de los límites térmicos o eléctricos extremos.
La memoria no parece ser el detonante
Parte de la discusión inicial se centró en la instalación del módulo de memoria en la ranura B1, cuando lo habitual en configuraciones de un solo módulo es utilizar A2 o B2. Sin embargo, el propio usuario confirmó haber probado distintas ranuras, sin éxito, y recordó que el sistema había funcionado sin problemas durante casi siete meses, lo que hace muy poco probable que este factor sea el origen del fallo.
Este detalle resulta clave, ya que descarta errores de montaje básicos y apunta a un problema sobrevenido, no a una mala configuración inicial.
Un contexto delicado para ASRock
Aunque los Ryzen 7000 acumulan menos casos de muerte súbita que la serie Ryzen 9000, y las tasas de RMA se mantienen dentro de valores considerados normales, la reiteración de informes vinculados a placas base ASRock ha llamado la atención de la comunidad.
En términos generales, los datos disponibles indican que las tasas de devolución siguen siendo medias, sin un repunte alarmante a nivel global. Aun así, ASRock aparece de forma recurrente en este tipo de reportes, lo que ha alimentado la percepción de que ciertos modelos podrían ser más sensibles a determinados escenarios eléctricos o de firmware.
BIOS recientes, pero sin garantías absolutas
ASRock ha lanzado actualizaciones de BIOS recientes destinadas a mitigar posibles riesgos, aunque en este caso concreto el usuario no llegó a instalar la versión más reciente antes del fallo. Conviene subrayar, no obstante, que actualizar la BIOS no garantiza evitar este tipo de incidentes, ya que durante el último año ya se han publicado múltiples revisiones sin que el problema haya desaparecido por completo.
Por ahora, no existe confirmación oficial de un defecto específico ni de un patrón técnico claro que explique estas muertes aisladas. El caso del Ryzen 5 7500F sigue siendo excepcional, pero se suma a una lista de incidencias que mantiene el foco sobre la fiabilidad a largo plazo en determinadas combinaciones de CPU y placas base.
A falta de una investigación más profunda, la recomendación sigue siendo clara: mantener la BIOS actualizada, utilizar configuraciones de memoria correctas y, ante cualquier síntoma anómalo, tramitar RMA de inmediato para evitar daños colaterales en el resto del sistema.
Vía: Wccftech












