Un laboratorio europeo en Barcelona desarrolla un chip RISC-V como primer paso hacia una infraestructura soberana

Europa sigue buscando su sitio en la carrera global del silicio y la computación avanzada, especialmente en un contexto marcado por la IA, la dependencia tecnológica y la soberanía digital. En ese escenario, el Barcelona Zettascale Lab (BZL) ha dado a conocer el TC1, un chip experimental que representa uno de los primeros intentos reales en el continente de construir una arquitectura orientada a supercomputación soberana.

El laboratorio, con sede en Barcelona, ha confirmado que el TC1 ha logrado arrancar Linux de forma estable, alcanzar las frecuencias previstas y completar las primeras validaciones funcionales, lo que demuestra un grado de madurez notable para un diseño de carácter experimental. Tal y como explicó Miquel Moretó, “el arranque estable del sistema y la verificación de las frecuencias esperadas confirman la madurez del diseño y la calidad del trabajo realizado por los equipos de BZL”.

Arquitectura RISC-V con enfoque ternario y especializado

Desde el punto de vista técnico, el TC1 se apoya en la arquitectura abierta RISC-V, integrando tres núcleos distintos en un único silicio, cada uno optimizado para un tipo de carga de trabajo concreto. Esta aproximación se aleja del modelo clásico de núcleos P y E, apostando por una arquitectura heterogénea ternaria.

Los tres núcleos incorporados son:

  • Sargantana, orientado a eficiencia energética.
  • Lagarto Ka, diseñado para cargas vectoriales.
  • Lagarto Ox, centrado en procesamiento escalar.

Esta combinación permite asignar tareas con un nivel de granularidad muy elevado, una estrategia que podría ofrecer ventajas claras en cargas de trabajo específicas, aunque desde el propio laboratorio reconocen que todavía es pronto para extraer conclusiones comparativas frente a soluciones comerciales consolidadas.

El chip ha alcanzado una frecuencia operativa de 1,25 GHz, un dato coherente con el objetivo del proyecto, centrado más en validación arquitectónica y metodológica que en competir en potencia bruta.

Un laboratorio europeo en Barcelona desarrolla un chip RISC-V como primer paso hacia una infraestructura soberana

Fabricación en Intel 3 y validación cruzada con TSMC

Uno de los aspectos más relevantes del TC1 es su fabricación en el nodo Intel 3, fruto de una colaboración directa con Intel. Esta elección sitúa al proyecto dentro del ecosistema de procesos avanzados y refuerza su dimensión estratégica.

De forma adicional, BZL ha confirmado que el diseño también fue evaluado frente al nodo N7 de TSMC, con el objetivo de validar la calidad, viabilidad y robustez del código RTL. Esta doble referencia permite comprobar que el diseño es portable y técnicamente sólido, independientemente del fabricante.

Un primer paso hacia la soberanía computacional

Desde BZL definen el TC1 como un primer paso, estrictamente experimental, dentro de una hoja de ruta más amplia. El chip no está pensado para adopción comercial ni para competir en volumen, sino como prueba de concepto de que Europa puede diseñar, validar y fabricar arquitecturas propias, apoyándose en estándares abiertos como RISC-V.

En un contexto global cada vez más fragmentado, donde el acceso a tecnologías críticas se ha convertido en un factor geopolítico, iniciativas como la del Barcelona Zettascale Lab suponen un avance modesto pero significativo hacia infraestructuras de computación más independientes, alineadas con las aspiraciones de soberanía tecnológica europeas.

Vía: Wccftech

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