El avance del hardware móvil ha permitido que títulos que hace una década exigían PCs o consolas dedicadas empiecen a llegar a iOS y Android como ports nativos. Uno de los ejemplos más recientes es Tomb Raider, que ya se ha mostrado funcionando de forma estable a 60 FPS tanto en dispositivos con A19 Pro como en terminales basados en Snapdragon 8 Elite Gen 5.
Las pruebas compartidas permiten comprobar que el rendimiento bruto ya no es el principal problema en móviles de gama alta. Sin embargo, mantener una tasa de imágenes estable no implica necesariamente igualdad en calidad gráfica, y ahí es donde empiezan a aparecer diferencias claras entre plataformas.
Mejor calidad de imagen en iPhone, mismas metas de rendimiento
Según las pruebas mostradas por Dame Tech, el iPhone 17 Pro Max es capaz de ofrecer mejor calidad de texturas y una resolución interna más alta manteniendo los 60 FPS en el modo Performance del juego. En concreto, la versión de iOS renderiza a 2.151 × 990 píxeles, una cifra que no se muestra de forma explícita en el terminal Android utilizado para la comparación, el REDMAGIC 11 Pro.
En ambos sistemas, el port es relativamente sencillo en opciones gráficas. Solo se incluyen dos perfiles: Performance, que bloquea el framerate a 60 FPS, y Graphics, que eleva la calidad visual pero reduce la tasa a 30 FPS. No hay ajustes avanzados que permitan afinar resolución, sombras o efectos de forma individual, algo que limita el margen de maniobra en Android para exprimir el hardware disponible.
Rendimiento sostenido y comportamiento térmico
Durante un vídeo de unos 17 minutos, no se han detectado stutters ni problemas de frame pacing en ninguno de los dos dispositivos. Parte de esta estabilidad se explica por el buen control térmico. El REDMAGIC 11 Pro alcanza alrededor de 44 °C, mientras que el iPhone 17 Pro Max se mantiene en torno a 39 °C, una diferencia llamativa teniendo en cuenta que el terminal Android cuenta con ventilador activo y refrigeración líquida.
Lo más destacado es que el A19 Pro logra mejores temperaturas sin recurrir a sistemas de refrigeración agresivos, mientras que el Snapdragon 8 Elite Gen 5 necesita apoyarse en soluciones activas para mantenerse dentro de márgenes estables. Este punto refuerza la idea de que Apple sigue teniendo ventaja en eficiencia térmica, incluso frente a dispositivos gaming diseñados específicamente para disipar calor.
Apartado gráfico correcto, pero con margen de mejora en Android
En lo visual, Tomb Raider (2013) sigue mostrando una presentación sólida para un juego de su época, aunque el salto respecto a versiones de PC o consola es limitado. La versión iOS destaca por mejor nitidez y texturas, mientras que en Android da la sensación de que el port podría estar más pulido, especialmente teniendo en cuenta la potencia disponible en el Snapdragon 8 Elite Gen 5.
De hecho, ya se ha visto anteriormente el juego ejecutándose de forma no nativa mediante emulación en la generación previa de Snapdragon, alcanzando incluso 60 FPS a resoluciones muy altas. Esto deja abierta la puerta a pensar que el port nativo en Android todavía tiene margen de optimización, más allá de las limitaciones actuales del menú gráfico.
Un paso más para el gaming móvil
El caso de Tomb Raider (2013) demuestra hasta qué punto los SoC móviles actuales han alcanzado un nivel de rendimiento impensable hace solo unos años. Ejecutar un título de este calibre a 60 FPS estables en un smartphone ya es una realidad, aunque todavía existen diferencias claras de calidad gráfica y eficiencia entre plataformas.
Para los usuarios, el mensaje es claro: el rendimiento ya no es el cuello de botella, pero la optimización específica por sistema sigue marcando la diferencia. En ese sentido, iOS parte con ventaja, mientras que Android todavía tiene recorrido para aprovechar mejor su hardware en ports nativos de este tipo.
Vía: Wccftech













