Samsung prepara SSD BM9K1 con controlador RISC-V y reduce dependencia del IP de ARM

Samsung continúa ampliando su estrategia tecnológica con un movimiento relevante dentro del sector de almacenamiento, donde empieza a introducir cambios estructurales en su diseño interno. La compañía estaría desarrollando una nueva generación de SSD bajo la serie BM9K1, cuyo elemento clave sería un controlador basado en arquitectura RISC-V, marcando así un primer paso real para reducir su dependencia del IP de ARM en componentes críticos del sistema.

Este movimiento resulta especialmente interesante si se tiene en cuenta que los recientes Exynos 2600 siguen utilizando núcleos ARMv9.3, lo que evidencia que la transición no es inmediata ni total. En lugar de eso, Samsung parece optar por una introducción progresiva de RISC-V en bloques específicos, donde puede controlar mejor el impacto técnico, económico y de rendimiento sin comprometer el funcionamiento global del dispositivo.

Controlador SSD: el punto clave del cambio

El componente protagonista en esta transición es el controlador del SSD, considerado el auténtico núcleo operativo del dispositivo. Este chip se encarga de gestionar la comunicación entre el sistema y la memoria NAND, además de tareas críticas como la corrección de errores, la gestión de bloques y el wear leveling, fundamentales para mantener estabilidad y durabilidad en el almacenamiento.

Al integrar un diseño basado en RISC-V, Samsung introduce una arquitectura abierta en un punto clave del sistema, lo que le permite ganar control sobre el desarrollo. Esto impacta directamente en la optimización del firmware, la eficiencia del controlador y la flexibilidad de diseño, tres aspectos cada vez más relevantes en SSD modernos de alto rendimiento.

De ARM a RISC-V: una decisión con peso económico

Hasta la fecha, Samsung utilizaba arquitecturas basadas en ARM dentro de sus controladores SSD, lo que implicaba costes asociados al uso de su propiedad intelectual. El paso a RISC-V, al tratarse de una arquitectura abierta, permite eliminar estos costes y mejorar el control sobre el diseño del hardware.

Este movimiento no es aislado, ya que fabricantes como Western Digital llevan años utilizando núcleos RISC-V SweRV en sus controladores, lo que valida esta transición desde un punto de vista técnico. En este contexto, la decisión de Samsung responde a una lógica clara: reducir dependencia externa, optimizar costes y mejorar control interno del producto.

Un paso medido hacia una arquitectura abierta

A pesar de este avance, Samsung ya había explorado RISC-V en el pasado sin llegar a productos comerciales reales. En este caso, la serie BM9K1 representaría el primer paso tangible hacia la adopción de una arquitectura abierta en un producto final, lo que marca una diferencia importante respecto a intentos anteriores.

Este enfoque progresivo indica que la compañía busca validar el rendimiento en escenarios reales antes de ampliar su uso. No se trata de sustituir ARM de forma inmediata, sino de introducir una alternativa viable en componentes específicos, reduciendo riesgos y permitiendo una transición controlada dentro del ecosistema.

Implicaciones a futuro: más allá del almacenamiento

Aunque el uso de RISC-V se limita inicialmente al controlador SSD, este movimiento abre la puerta a escenarios más ambiciosos dentro del catálogo de Samsung. En el futuro, no se descarta que la compañía explore su integración en otros productos, incluidos los SoC Exynos, donde actualmente domina el uso de arquitectura ARM.

La posibilidad de ver núcleos RISC-V en chips móviles aún no es inmediata, pero este primer paso permite sentar una base técnica sólida. En este contexto, el controlador SSD actúa como un banco de pruebas real, donde validar rendimiento, eficiencia y compatibilidad antes de escalar la arquitectura a otros segmentos.

Un cambio estratégico que va más allá del rendimiento

La introducción de RISC-V en los SSD BM9K1 no responde únicamente a una cuestión de rendimiento, sino a una estrategia más amplia orientada a control tecnológico, reducción de costes y flexibilidad de desarrollo. En un mercado cada vez más competitivo, estos factores empiezan a ser tan importantes como las especificaciones puras del hardware.

En este contexto, Samsung no busca reemplazar ARM de forma inmediata, sino construir una alternativa viable dentro de su ecosistema. Este movimiento refleja una tendencia clara en la industria: diversificar arquitecturas, reducir dependencias y ganar control sobre el diseño interno, algo que puede redefinir el sector a medio plazo.

Vía: Wccftech

Sobre el autor