Las NVIDIA GeForce RTX 5060 y RTX 5060 Ti podrían recibir una actualización inesperada en su configuración de memoria. Tras los rumores sobre la RTX 5050, nuevas filtraciones apuntan a un cambio que introduce 9 GB de VRAM GDDR7, aunque con un sacrificio importante en el ancho de banda, lo que plantea dudas sobre si realmente se trata de una mejora.
El movimiento encajaría dentro de la estrategia de NVIDIA para afrontar la actual crisis de memoria, donde la disponibilidad de chips y los costes de producción están condicionando el diseño de nuevas GPU. En este contexto, la marca podría priorizar la capacidad de VRAM frente al rendimiento bruto, especialmente en la gama media.
De 128-bit a 96-bit: más VRAM pero menos ancho de banda
Según la filtración procedente de Board Channels y difundida por VideoCardz, las nuevas versiones de las RTX 5060 y RTX 5060 Ti pasarían de una configuración de 4 chips GDDR6 en bus de 128-bit a una de 3 chips GDDR7 en bus de 96-bit, un cambio estructural importante en la arquitectura de memoria.
Este ajuste permitiría alcanzar los 9 GB de VRAM, pero reduciría el ancho de banda desde los actuales 448 GB/s hasta unos 336 GB/s, una caída significativa que podría afectar directamente al rendimiento en juegos, al procesamiento gráfico y a cargas de trabajo exigentes.
Desde un punto de vista técnico, este cambio refleja un equilibrio forzado entre capacidad de memoria y rendimiento efectivo, algo poco habitual en revisiones dentro de una misma generación de GPU.
Una solución para abaratar costes y sortear la escasez de memoria
El objetivo de este movimiento no sería mejorar el rendimiento, sino optimizar costes y disponibilidad. La adopción de módulos de 3 GB GDDR7 permitiría a NVIDIA reducir el número de chips necesarios, simplificando el diseño y mejorando la eficiencia de fabricación.
Además, estos nuevos módulos ya estarían en fase de planificación, con una posible presentación entre finales de mayo y principios de junio, lo que encajaría con una actualización progresiva dentro de la gama media de la compañía.
Este enfoque refleja una tendencia clara en el sector: priorizar la viabilidad de producción, la optimización de costes y la disponibilidad de componentes frente a mejoras puramente técnicas.
Impacto real: más capacidad no siempre significa mejor rendimiento
Desde un punto de vista analítico, este cambio plantea un dilema claro. Por un lado, contar con 9 GB de VRAM puede resultar beneficioso en juegos modernos que demandan más memoria, especialmente en resoluciones altas o con texturas avanzadas.
Sin embargo, la reducción del ancho de banda a 336 GB/s podría limitar el rendimiento en escenarios donde la velocidad de acceso a memoria es crítica, como en títulos con alto uso de shaders o cargas intensivas de datos.
Esto podría dar lugar a un comportamiento irregular, donde la GPU rinde mejor en algunos casos concretos, pero pierde eficiencia en otros, rompiendo la expectativa de una mejora lineal en nuevas versiones.
Un posible cambio de tendencia en la gama media de NVIDIA
Este movimiento también podría marcar una tendencia dentro del catálogo de NVIDIA, donde la prioridad pasa de maximizar rendimiento a equilibrar coste, disponibilidad y especificaciones técnicas en la gama media.
El hecho de que la RTX 5050 también esté asociada a cambios similares refuerza la idea de que la compañía está replanteando su estrategia de memoria gráfica en toda esta categoría.
A falta de confirmación oficial, los próximos meses podrían traer una reconfiguración importante en las GPU NVIDIA, donde la adopción de GDDR7 no implicará necesariamente un salto directo en rendimiento, sino un enfoque más pragmático adaptado al contexto actual del mercado.
Vía: NotebookCheck









