NVIDIA se prepara para introducir cambios arquitectónicos profundos con su próxima generación de aceleradores Vera Rubin, y sus efectos podrían ir mucho más allá del sector de centros de datos. Según un informe reciente de KeyBanc, el diseño de estos nuevos GPUs de IA podría consumir este mismo año una cantidad de memoria equivalente a la utilizada por hasta 150 millones de smartphones, tensionando aún más un mercado ya afectado por la escasez de DRAM y NAND.
El impacto no se limitaría al ecosistema de IA. Fabricantes de smartphones como Apple y Samsung podrían verse obligados a incrementar los precios de sus dispositivos lanzados en 2026, ante el encarecimiento sostenido de los componentes de memoria, que representan una parte clave del coste total de un teléfono.
Vera Rubin y el nuevo enfoque de memoria para inferencia
Uno de los cambios más relevantes en Vera Rubin está relacionado con la gestión de memoria en tareas de IA. El procesamiento de consultas genera grandes volúmenes de datos temporales conocidos como KV Cache, esenciales para construir el contexto durante la inferencia. Hasta ahora, NVIDIA almacenaba estos datos directamente en HBM, pero con Vera Rubin introduce un nuevo enfoque denominado Inference Memory Context Storage (ICMS).
Este sistema añade un recurso de memoria dedicado exclusivamente al KV Cache, lo que permite descargar parte de la presión sobre la HBM, pero a costa de incrementar de forma masiva el consumo total de memoria por GPU. Según estimaciones previas, esta arquitectura permitiría integrar hasta 16 TB de NAND por GPU en un rack, lo que se traduce en 1.152 TB en una configuración NVL72, cifras inéditas hasta la fecha.
Un consumo equivalente al mercado de smartphones
KeyBanc pone cifras concretas al impacto. Según sus analistas, cada sistema Vera Rubin podría integrar hasta 1,5 TB de memoria, frente a los 512 GB de la generación Grace. Esto implica que NVIDIA necesitaría alrededor de 20.000 millones de gigabits de memoria solo este año.
En términos prácticos, ese volumen equivale al consumo combinado de entre 100 y 150 millones de smartphones, lo que representa cerca del 10% del mercado global. En un contexto donde la oferta ya es limitada, esta demanda adicional introduce una presión significativa sobre toda la cadena de suministro.
Apple, Samsung y una cadena de suministro bajo tensión
Las consecuencias ya empiezan a notarse entre los grandes fabricantes. En el caso de Apple, diversos informes señalan que la compañía solo tendría asegurado el suministro de NAND y DRAM en condiciones favorables hasta el primer trimestre de 2026. A partir de ahí, analistas como Morgan Stanley prevén incrementos secuenciales de precio superiores al 50% en DRAM, incluso bajo contratos a largo plazo.
El problema no se limita a la memoria. Apple también estaría encontrando dificultades para asegurar suficiente T-glass, un tipo de fibra de vidrio de alta pureza utilizada en los sustratos de chips por su estabilidad térmica y fiabilidad. La elevada demanda ligada a la IA habría agotado la capacidad del proveedor japonés Nitto Boseki, obligando a Apple a buscar apoyo institucional y proveedores alternativos, aunque con posibles compromisos de calidad.
Samsung tampoco es inmune. A pesar de producir su propia memoria, su división DS estaría vendiendo DRAM a la división móvil MX con incrementos de precio del 60% al 70%, una situación que ya habría provocado subidas de 30$ a 60$ (~26€–52€) en la futura Galaxy S26 en algunos mercados.
Samsung's DS division has recently raised the price of DRAM supplied to Samsung's MX division by about 60–70%.
They’re pushing such an absurd condition even on MX, which is part of the same family— so just imagine how much they’re raising prices for other companies.
I think the…— Jukan (@jukan05) January 11, 2026
Smartphones más caros en 2026
El trasfondo es claro: la memoria representa alrededor del 20% del coste total (BOM) de un smartphone moderno. Con este peso en la estructura de costes, KeyBanc advierte que fabricantes como Apple y Samsung podrían verse obligados a subir los precios finales entre 100$ y 150$ (~86€–129€) para mantener márgenes, una decisión que podría afectar directamente a la demanda.
En conjunto, el auge de la IA a gran escala, impulsado por arquitecturas como Vera Rubin, está redefiniendo el equilibrio global de recursos. Lo que ocurre en los centros de datos ya no es un fenómeno aislado: sus efectos empiezan a trasladarse al mercado de consumo, con el smartphone como uno de los principales damnificados.
Vía: Wccftech


















