La versión para PC de Nioh 3 ya ha sido analizada a fondo en términos de rendimiento por DSOGaming, que ha publicado una completa batería de benchmarks de CPU y GPU antes del lanzamiento oficial del juego. Las conclusiones son claras: el título rinde bien en una amplia variedad de configuraciones, pero presenta problemas de fluidez en el movimiento de cámara cuando el framerate no está bloqueado a valores concretos.
El juego, desarrollado por Team Ninja y publicado por Koei Tecmo, utiliza el Katana Engine propio del estudio y se posiciona como el proyecto técnicamente más pulido del equipo hasta la fecha en PC, aunque no está exento de limitaciones estructurales.
Escalado de CPU: seis núcleos como mínimo práctico
Según las pruebas de DSOGaming, Nioh 3 no escala bien en CPUs modestos. El juego no llega a ejecutarse en procesadores de dos núcleos, mientras que en CPUs de cuatro núcleos logra arrancar, pero con stuttering constante que afecta de forma clara a la jugabilidad.
La experiencia comienza a estabilizarse a partir de seis núcleos, donde el juego ya se mueve con fluidez general. No obstante, para mantener un framerate consistente de 120 FPS, el análisis apunta a la necesidad de contar con ocho núcleos o más, especialmente en escenarios abiertos con alta carga de CPU.
GPU: exigencias razonables incluso en calidad máxima
En el apartado gráfico, el comportamiento de Nioh 3 es notablemente más favorable. A 1080p con ajustes máximos, una GPU como la GeForce RTX 3080 es suficiente para superar los 60 FPS, lo que indica una carga gráfica bien optimizada.
A 1440p, varias GPUs de gama alta mantienen sin problemas el objetivo de 60 FPS, mientras que en 4K nativo con calidad máxima el listón sube de forma significativa. En este escenario, solo la GeForce RTX 5090 consigue sostener más de 60 FPS de forma constante, aunque una RTX 4090 puede ofrecer una experiencia aceptable con la ayuda de tecnologías de sincronización adaptativa como G-Sync.
Reescalado obligatorio y límites de framerate
Nioh 3 incluye soporte para DLSS 4, AMD FSR 3.0 e Intel XeSS 2.0, pero no incorpora TAA, lo que obliga a utilizar alguno de estos sistemas de reescalado incluso en resoluciones altas para obtener una imagen limpia.
El framerate está limitado a 120 FPS de forma nativa. Sin embargo, al activar DLSS 4 Multi-Frame Generation, el motor permite escalar hasta 480 FPS, una cifra que resulta clave para mitigar uno de los principales problemas técnicos detectados.
Problemas de fluidez en el movimiento de cámara
El punto más criticable del port, según DSOGaming, no está en el rendimiento bruto, sino en la suavidad del movimiento de cámara. Cuando el framerate no está bloqueado exactamente a 60 o 120 FPS, aparecen micro-tirones al girar la cámara, incluso con tasas elevadas como 100 o 110 FPS.
Este comportamiento persiste incluso al fijar límites intermedios, lo que sugiere un problema estructural del motor más que una simple cuestión de configuración. La solución más fiable es bloquear el juego a 60 FPS, aunque la sensación sigue siendo menos fluida que en otros títulos con framerate variable bien implementado.
La excepción llega con las GPU NVIDIA RTX 50, donde DLSS 4 Multi-Frame Gen consigue eliminar prácticamente estos tirones, permitiendo jugar con framerate desbloqueado y un movimiento de cámara mucho más suave.
El título de Team Ninja más pulido en PC hasta la fecha
A nivel visual, Nioh 3 no compite con los grandes triple A actuales, pero sí representa el salto técnico más sólido del estudio en PC. La iluminación, la estabilidad general y la coherencia visual mejoran de forma clara respecto a proyectos anteriores, especialmente en las primeras zonas del juego.
Durante más de 20 horas de pruebas, DSOGaming no ha detectado stutters de carga, las indicaciones de teclado y ratón funcionan correctamente y los problemas presentes en el código de análisis, como la imposibilidad de ajustar la velocidad del ratón, han sido confirmados como corregidos en la versión final de lanzamiento.
Balance técnico
En conjunto, Nioh 3 llega a PC como un título bien optimizado en GPU, con requisitos razonables para jugar a 60 FPS y un rendimiento estable en sesiones prolongadas. Su principal limitación reside en los problemas de fluidez del movimiento de cámara cuando el framerate no está bloqueado, un aspecto que condiciona la experiencia si se busca jugar por encima de los 60 FPS sin tecnologías avanzadas.
Aun con ese inconveniente, el balance es positivo: no exige un PC extremo, rinde mejor que otros lanzamientos recientes de Team Ninja y supone un avance técnico claro respecto a títulos anteriores del estudio. Queda ahora en manos de futuras actualizaciones determinar si ese último escollo puede corregirse a nivel de motor.
Vía: DSOGaming













