El ecosistema RISC-V sigue dando pasos fuera del laboratorio y hacia productos comercializables. La Milk-V Titan, una placa base con procesador integrado, ya se puede reservar oficialmente a través de Arace por 329$ (~282€). Eso sí, los interesados deben tener en cuenta que el plazo de entrega puede alargarse hasta 45 días, dependiendo del destino, y que los gastos de envío y posibles tasas de importación corren por cuenta del comprador.
No estamos ante un producto pensado para el usuario general. La Milk-V Titan apunta claramente a entusiastas, desarrolladores y perfiles técnicos interesados en experimentar con arquitecturas alternativas, lejos del dominio tradicional de x86 y ARM. Su atractivo reside precisamente en esa diferencia.
UltraRISC UR-DP1000: ocho núcleos RISC-V a 2 GHz
En el corazón de la Milk-V Titan se encuentra el UltraRISC UR-DP1000, un procesador basado en arquitectura RISC-V con ocho núcleos y una frecuencia máxima de hasta 2 GHz. Este chip no busca competir directamente con CPUs de escritorio convencionales, sino ofrecer una plataforma abierta para desarrollo, pruebas de software y validación de cargas de trabajo sobre RISC-V.
La placa incorpora dos ranuras DDR4, con soporte para hasta 64 GB de memoria, incluyendo ECC, un detalle relevante para entornos de pruebas más exigentes o proyectos donde la integridad de los datos es prioritaria. Esta combinación sitúa a la Titan un escalón por encima de muchas placas RISC-V más limitadas en memoria.
Conectividad PCIe 4.0 y soporte para GPU dedicada
A nivel físico, la Milk-V Titan adopta un formato compacto de 6,69 x 6,69 pulgadas, pero sin renunciar a opciones de expansión poco habituales en este segmento. Incluye una ranura M.2 para SSD, conectada mediante cuatro líneas PCIe 4.0, lo que permite almacenamiento de alto rendimiento dentro del ecosistema RISC-V.
Además, la placa integra un slot PCIe x16 con 16 líneas PCIe 4.0, habilitando la instalación de una tarjeta gráfica dedicada u otros dispositivos de expansión avanzados. Aunque el soporte de GPU en plataformas RISC-V sigue siendo limitado a nivel de drivers y software, esta capacidad amplía notablemente el potencial experimental del sistema.
USB, red y compatibilidad con Linux
En el apartado de conectividad, la Milk-V Titan ofrece Gigabit Ethernet y cuatro puertos USB con velocidades de hasta 5 Gbps, suficientes para periféricos, almacenamiento externo y tareas de desarrollo habituales. No busca destacar en este terreno, pero sí cubrir lo esencial para un entorno de trabajo funcional.
Uno de los puntos clave es la compatibilidad con sistemas operativos Linux, incluyendo Ubuntu, un factor determinante para facilitar la adopción de esta plataforma. El soporte Linux convierte a la Titan en una base viable para desarrollo de software, pruebas de kernel y compilación, ámbitos donde RISC-V está ganando protagonismo de forma progresiva.
Una plataforma para experimentar, no para el gran público
Por 329$ (~282€), la Milk-V Titan no es una opción económica si se compara con placas x86 o ARM más maduras. Sin embargo, su valor reside en ofrecer una plataforma RISC-V relativamente completa, con PCIe 4.0, 64 GB de RAM y Linux funcional, algo todavía poco común en este segmento.
Eso sí, el comprador debe asumir plazos de entrega largos, costes adicionales de importación y un ecosistema de software aún en evolución. Para el usuario adecuado, la Milk-V Titan representa una herramienta interesante para explorar el futuro de la computación abierta. Para el resto, sigue siendo un producto claramente de nicho, pero cada vez más cercano a entornos reales.
Vía: NotebookCheck


















