La crisis de memoria podría retrasar la PlayStation 6 hasta 2028 o 2029

La crisis de memoria podría retrasar la PlayStation 6 hasta 2028 o 2029

La industria tecnológica atraviesa un momento especialmente complejo marcado por escasez de memoria y subidas aceleradas de precios, una situación que ya está afectando de forma directa a tarjetas gráficas, SSD y otros componentes clave del hardware actual. Este contexto empieza ahora a impactar también en el sector de las consolas, y en particular en los planes de Sony para su próxima generación.

Según un nuevo informe publicado por Bloomberg, Sony Group Corp. estaría valorando retrasar el lanzamiento de su próxima consola PlayStation hasta 2028 o incluso 2029. Esta posibilidad supondría un cambio notable frente a las previsiones anteriores, que situaban la llegada de la PlayStation 6 a finales de 2027.

Un cambio importante en la estrategia de Sony

Bloomberg señala que este posible retraso alteraría de forma significativa la estrategia tradicional de Sony, que suele planificar con precisión quirúrgica el relevo generacional de su hardware. El objetivo histórico de la compañía ha sido mantener un nivel constante de compromiso de los usuarios entre generaciones, apoyándose en ciclos de lanzamiento bien definidos.

Retrasar la PS6 uno o incluso dos años rompería ese esquema, pero lanzarla en pleno contexto de escasez de memoria podría resultar todavía más problemático. Un debut con costes disparados pondría en riesgo uno de los pilares fundamentales del negocio de las consolas: la relación entre precio, prestaciones y base instalada.

La memoria, en el centro del problema

El informe encaja con la situación actual del mercado de RAM, donde los precios han aumentado de forma notable y no muestran señales claras de estabilización a corto plazo. Esta presión ya se ha trasladado a otros segmentos del hardware, y las consolas no serían una excepción.

Una filtración previa apuntaba a que la PlayStation 6 podría incorporar 30 GB de memoria GDDR7, una cifra 14 GB superior a la de la PlayStation 5. En un escenario de escasez, ese salto en capacidad supondría un incremento sustancial del coste por unidad, comprometiendo el precio final al consumidor o los márgenes de Sony.

Lanzar más tarde para evitar un precio excesivo

Desde un punto de vista estratégico, posponer el lanzamiento permitiría a Sony esperar a una normalización del mercado de memoria, algo clave para mantener el precio de la consola dentro de unos límites asumibles. Aunque no existe garantía de que los costes bajen de forma drástica en 2028, sí habría más margen para que la oferta se estabilice y se reduzca la presión sobre componentes críticos.

Este escenario explicaría por qué Sony estaría dispuesta a sacrificar parte de su calendario habitual a cambio de proteger la competitividad de su próxima consola frente a rivales directos y evitar un debut marcado por precios excesivos.

Un calendario todavía abierto

Por ahora, Sony no ha confirmado oficialmente ningún retraso, y la información debe tratarse como una valoración interna basada en el contexto actual del mercado. Sin embargo, el hecho de que una fuente como Bloomberg apunte a 2028 o 2029 refuerza la idea de que la PS6 podría llegar más tarde de lo previsto si la crisis de memoria persiste.

En un sector cada vez más condicionado por el coste del hardware, la próxima generación de consolas podría estar definida no solo por la potencia, sino también por cuándo y a qué precio puede llegar al mercado.

Vía: NotebookCheck

Sobre el autor