El sector del smartphone atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. La escasez de DRAM y el aumento sostenido de los costes de fabricación están disparando el Bill of Materials (BoM) hasta niveles difíciles de absorber, con previsiones que sitúan su peso en hasta un 25% en 2026. En este contexto, fabricantes con menor escala ven cómo sus márgenes se erosionan rápidamente frente a gigantes que concentran la mayor parte de los beneficios del mercado.
La firma ASUS se encuentra entre las más afectadas por este escenario. Aunque nunca ha sido un actor dominante en volumen de envíos anuales, la combinación de memoria cada vez más cara, SoC de última generación con precios récord y una competencia feroz ha llevado a la compañía taiwanesa a tomar una decisión drástica respecto a su negocio móvil.
ASUS no lanzará nuevos ROG ni Zenfone en 2026
Según informaciones procedentes de medios como Economic Daily News y DigiTimes, ASUS ha comunicado a socios y canales del sector que no lanzará nuevos smartphones ROG ni Zenfone en 2026. No se trata de un abandono inmediato del negocio, ya que la compañía ha confirmado que mantendrá el soporte posventa y que los modelos actuales no se verán afectados, pero sí supone una pausa estratégica de gran calado.
No es la primera vez que surgen rumores sobre una salida de ASUS del mercado de smartphones. Ya en 2023 se habló de la desaparición de la gama Zenfone, algo que la propia empresa desmintió con rapidez. Sin embargo, en esta ocasión, las circunstancias del mercado dan mayor credibilidad a la decisión, marcada claramente por factores económicos y estructurales.
La DRAM dispara el coste de los componentes clave
Uno de los grandes detonantes de esta situación es el precio de la memoria. En plena crisis de suministro, un solo chip de 12 GB de LPDDR5X alcanza ya los 70$ (~60€), frente a los 25$-29$ que se pagaban anteriormente. Este incremento multiplica la presión sobre el coste total del dispositivo, especialmente en terminales de gama alta que requieren grandes cantidades de RAM.
A esto se suma el encarecimiento de los SoC punteros, como el Snapdragon 8 Elite Gen 6 Pro, que será sensiblemente más caro que la versión estándar. Para un fabricante con una cuota limitada en el mercado móvil, asumir estos costes sin un volumen masivo de ventas supone un riesgo difícil de justificar desde el punto de vista financiero.
Un mercado dominado por los gigantes
El problema para ASUS no es solo el coste de los componentes, sino la estructura del propio mercado. Compañías como Apple, Samsung o Xiaomi operan a una escala que les permite negociar precios, priorizar suministro y diluir el impacto del encarecimiento de la DRAM y de los nodos avanzados.
Para seguir compitiendo con especificaciones “tope de gama”, ASUS solo tendría una vía clara: trasladar al consumidor el sobrecoste de la memoria y de los chipsets de 2 nm. El problema es que el mercado ofrece numerosas alternativas en todos los rangos de precio, lo que limita seriamente la capacidad de subir tarifas sin perder atractivo frente a rivales mucho más consolidados.
Sin plan alternativo para la DRAM
En medio de este contexto, surgió un breve atisbo de esperanza cuando algunos informes apuntaron a que ASUS podría entrar en el negocio de la DRAM para mitigar la escasez. Sin embargo, la propia compañía ha negado estos planes, cerrando la puerta a una integración vertical que le habría permitido ganar margen de maniobra.
La situación se agrava aún más por la estrategia de los proveedores de memoria, que están priorizando clientes clave para el suministro de DRAM. ASUS, según estas informaciones, no figura entre los fabricantes prioritarios, lo que reduce su capacidad para asegurar componentes críticos en volumen y a precios competitivos.
Una retirada silenciosa pero pragmática
Todo ello dibuja un escenario en el que la decisión de ASUS parece más pragmática que ideológica. Con un BoM al alza, márgenes mínimos y sin acceso preferente a DRAM ni a nodos avanzados, la pausa en los lanzamientos de ROG Phone y Zenfone se presenta como la opción más sensata para evitar pérdidas mayores.
La crisis de la DRAM no solo está reconfigurando los precios de los smartphones, sino también quién puede permitirse seguir en la carrera. En 2026, el mercado móvil podría ser aún más exclusivo, dominado por quienes tienen escala suficiente para absorber costes crecientes, mientras otros optan por dar un paso atrás hasta que el panorama se estabilice.
Vía: Wccftech


















