Intel Xeon 698X “Granite Rapids-WS”: así cambian sus frecuencias turbo con AVX-512 y AMX en cargas profesionales extremas

Intel Xeon 698X “Granite Rapids-WS”: así cambian sus frecuencias turbo con AVX-512 y AMX en cargas profesionales extremas

Intel ha renovado el segmento HEDT y workstation profesional con los nuevos procesadores Xeon 600 Series basados en arquitectura Granite Rapids-WS, una plataforma diseñada para computación intensiva, inteligencia artificial local y entornos profesionales altamente paralelizables. Junto al lanzamiento, la compañía ha publicado una tabla técnica detallada de frecuencias turbo según el tipo de instrucción, permitiendo observar cómo cambia el comportamiento real del procesador dependiendo de la carga ejecutada.

Este desglose resulta especialmente relevante porque muestra el rendimiento sostenido bajo cargas vectoriales avanzadas, evidenciando cómo las frecuencias turbo por núcleo varían cuando entran en juego SSE, AVX2, AVX-512 o AMX, conjuntos de instrucciones que incrementan notablemente la densidad energética del silicio de CPU. En ejecuciones prolongadas, la frecuencia deja de depender del boost máximo teórico y pasa a estar condicionada por el equilibrio entre consumo energético, temperatura y estabilidad operativa.

Xeon 698X: 86 núcleos desbloqueados orientados a computación profesional extrema

En la parte superior de la gama se sitúa el Intel Xeon 698X, un procesador workstation que integra 86 núcleos físicos y 172 hilos, respaldados por una enorme memoria caché L3 de 336 MB, diseñada para reducir latencias en simulación científica, renderizado profesional, modelado tridimensional y análisis masivo de datos. Este diseño multinúcleo prioriza el rendimiento paralelo sostenido, favoreciendo estabilidad bajo cargas prolongadas frente a picos breves de frecuencia.

El chip opera con una frecuencia base de 2,0 GHz, alcanzando hasta 4,8 GHz mediante Turbo Boost Max 3.0 y 4,6 GHz bajo Turbo Boost 2.0, dependiendo del margen térmico disponible. Uno de los aspectos más llamativos es su condición de Xeon completamente desbloqueado, permitiendo overclocking en plataformas workstation profesionales, algo poco habitual dentro del ecosistema Xeon y orientado a configuraciones especializadas de alto rendimiento.

En cargas tradicionales sin instrucciones vectoriales avanzadas, el procesador puede mantener boosts elevados, con el núcleo más rápido alcanzando los 4,8 GHz, mientras que el núcleo menos favorecido dentro del diseño de 86 cores se mantiene cerca de 3,0 GHz, reflejando el comportamiento típico de arquitecturas multinúcleo donde el binning interno del silicio influye directamente en la distribución de frecuencias.

AVX2 y AVX-512 reducen frecuencias para garantizar estabilidad sostenida

Cuando se ejecutan instrucciones AVX2, el comportamiento cambia de forma significativa debido al aumento del consumo energético instantáneo y la mayor presión térmica sobre el silicio de CPU. Para mantener estabilidad eléctrica y térmica, el sistema reduce automáticamente las frecuencias operativas.

En este escenario, la frecuencia base desciende hasta 1,7 GHz, mientras que el boost simultáneo en todos los núcleos activos se sitúa alrededor de 2,9 GHz, una reducción necesaria para sostener cargas vectoriales continuas sin comprometer la estabilidad del sistema. Este ajuste dinámico demuestra cómo las arquitecturas modernas priorizan el rendimiento sostenido real frente a cifras pico poco representativas en entornos profesionales.

El impacto se intensifica con AVX-512, donde el procesador opera con una frecuencia base cercana a 1,3 GHz y un boost global aproximado de 2,5 GHz, reflejando el elevado coste energético de estas instrucciones. Este comportamiento forma parte del diseño térmico previsto para garantizar estabilidad prolongada en aplicaciones científicas y de ingeniería avanzada.

AMX lleva al límite térmico al silicio en escenarios de inteligencia artificial

El escenario más exigente aparece al activar AMX (Advanced Matrix Extensions), un conjunto de instrucciones orientado a acelerar inferencias de IA, procesamiento matricial y cálculo tensorial directamente desde CPU sin depender exclusivamente de aceleradores externos.

Bajo estas condiciones extremas, la frecuencia base cae hasta 1,1 GHz, mientras que el funcionamiento simultáneo de los 86 núcleos activos se estabiliza en torno a 2,0 GHz, priorizando la eficiencia energética sostenida frente al rendimiento pico. La reducción responde al enorme volumen de operaciones matriciales ejecutadas por ciclo, elevando consumo y generación térmica muy por encima de cargas convencionales.

Desde una perspectiva profesional, estos datos ayudan a comprender el comportamiento real en aplicaciones modernas, ya que tareas como IA local, análisis predictivo, simulación científica avanzada o procesamiento masivo de datos operan precisamente bajo cargas continuas donde la estabilidad resulta más importante que la frecuencia máxima puntual.

En conjunto, las tablas publicadas confirman que la arquitectura Granite Rapids-WS busca ofrecer un rendimiento predecible bajo carga sostenida, una característica clave en estaciones de trabajo modernas donde la productividad depende de la consistencia computacional durante largas sesiones de cálculo profesional.

Vía: TechPowerUp

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