Intel Nova Lake-S con 52 núcleos exigirá placas base 900 de gama alta para rendir al máximo

Intel Nova Lake-S con 52 núcleos exigirá placas base 900 de gama alta para rendir al máximo

Los próximos procesadores de escritorio Intel Nova Lake-S empiezan a perfilarse como una de las plataformas más exigentes que ha planteado Intel en los últimos años. Según nueva información compartida por el filtrador Jaykihn, solo un grupo muy concreto de placas base de la serie 900 será capaz de mostrar todo el potencial real de los modelos tope de gama con 52 núcleos, mientras que el resto de la plataforma limitará tanto potencia como rendimiento.

Este enfoque apunta a una segmentación mucho más agresiva del ecosistema, donde no todas las placas base del mismo chipset ofrecerán el mismo margen operativo, algo que recuerda a escenarios vistos en plataformas HEDT, pero trasladados ahora al escritorio convencional.

Solo las placas 900 más avanzadas desbloquearán el rendimiento completo

De acuerdo con la filtración, únicamente ciertas placas base de gama ultra alta de la serie 900, previsiblemente basadas en el chipset Z990, podrán manejar sin restricciones a los Nova Lake-S de 52 núcleos. El resto de modelos de la serie 900 impondrían límites de potencia y rendimiento, impidiendo que estos procesadores funcionen a su capacidad máxima.

Los Nova Lake-S más potentes integrarán una configuración de doble compute tile, con 8 P-Cores y 16 E-Cores por cada tile, a los que se suman 4 núcleos LP-E adicionales en el chip. En total, el procesador alcanzaría los 52 núcleos, una cifra inédita en el escritorio de Intel.

Los primeros informes indican que estos modelos podrían superar los 700W de consumo con los límites de potencia eliminados, una cifra extremadamente elevada que explica la necesidad de VRM sobredimensionados y sistemas de refrigeración muy robustos en la placa base.

VRM extremos y nueva gama de placas base premium

El hecho de que solo algunas placas base puedan soportar este nivel de exigencia apunta a la llegada de nuevos modelos premium por parte de los socios de Intel. Estas placas estarían equipadas con diseños de VRM muy avanzados, mayor número de fases y sistemas de refrigeración reforzados, tanto activos como pasivos.

Como consecuencia directa, estas placas base se situarán en rangos de precio muy elevados, orientadas exclusivamente a entusiastas, overclockers y usuarios que busquen exprimir al máximo el hardware sin concesiones. Para el usuario medio, incluso dentro de la gama alta, muchas placas 900 no permitirán acceder al techo real de rendimiento de los Nova Lake-S de 52 núcleos.

Arquitectura por tiles y ausencia de Intel AMX

A nivel técnico, los Intel Nova Lake-S de 52 núcleos estarán compuestos por un total de cinco tiles:

  • Dos compute tiles
  • Un die de iGPU
  • Un die SoC
  • Un die de controlador de plataforma

Los compute tiles tendrían un tamaño cercano a los 150 mm² cada uno, lo que suma alrededor de 300 mm² solo en bloques de cómputo dentro del encapsulado. A pesar de este aumento de complejidad, Intel mantendrá el Socket LGA 1954, lo que confirma un nuevo cambio de plataforma respecto a generaciones anteriores.

Otro detalle relevante es que Nova Lake-S no incorporará Intel AMX (Advanced Matrix Extensions), una ausencia que refuerza su enfoque como plataforma de alto rendimiento general y gaming extremo, más que como solución orientada a cargas de trabajo de IA o matrices intensivas.

Competencia directa con Zen 6 en la segunda mitad de 2026

Intel tiene previsto lanzar los Nova Lake-S junto a las placas base de la serie 900 en la segunda mitad de 2026, coincidiendo con la llegada de los Ryzen basados en Zen 6 de AMD. Ambos fabricantes apostarán por nuevas arquitecturas, más núcleos y plataformas renovadas, lo que anticipa una de las batallas más interesantes del escritorio entusiasta en años.

Todo apunta a que Nova Lake-S será una plataforma potentísima, pero muy exigente, donde la elección de la placa base será crítica para desbloquear todo su potencial. En esta ocasión, no bastará con comprar el procesador más potente: la placa base marcará la diferencia real.

Vía: Wccftech

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