Intel ha reconocido que no supo calibrar correctamente la demanda de los hyperscalers, un error que está condicionando su capacidad para aprovechar el actual auge del sector de IA y centros de datos. La admisión llegó tras la publicación de los resultados del cuarto trimestre de 2025, donde la compañía también puso el foco en la escasez de obleas y en cómo esta ha limitado el cumplimiento de ciertos compromisos con clientes clave.
En un mercado marcado por la renovación masiva de infraestructuras x86 en grandes centros de datos, la presión sobre el suministro de CPUs se ha intensificado. Tanto Intel como AMD se benefician de esta transición, pero en el caso de Intel, la ejecución industrial ha quedado por detrás del ritmo de la demanda.
Intel reorienta recursos hacia el centro de datos
Durante la presentación de resultados, el CEO de Intel, Lip-Bu Tan, y el CFO, David Zinsner, explicaron que hace apenas seis meses el escenario previsto era distinto. Se esperaba un aumento del número de núcleos, pero no un crecimiento significativo en el volumen de unidades solicitadas por los grandes clientes cloud.
La realidad ha sido otra. La demanda de los hyperscalers se ha disparado, obligando a Intel a reajustar de forma acelerada su asignación de capacidad, priorizando el segmento de centro de datos sin poder abandonar por completo el mercado de PC.
La compañía asume que este equilibrio no ha sido sencillo y que el primer trimestre será el más complicado, con una mejora progresiva del suministro prevista a partir del segundo trimestre, siempre que la producción consiga estabilizarse.
La escasez de obleas y el papel de la fabricación híbrida
Más allá del error de previsión, Intel apunta a un problema estructural: parte de su gama de CPUs para servidores depende de una combinación de fabricación interna y externa. En el contexto actual de tensión en la cadena de suministro de semiconductores, asegurar las obleas necesarias se ha vuelto especialmente complejo.
Según la propia compañía, existe cierto margen de capacidad en el segmento cliente, que ahora está siendo redirigido hacia el centro de datos. Esta decisión implica que el PC pasa a un segundo plano, con un mayor énfasis en las gamas medias y altas y menos atención al segmento de entrada.
Este reajuste podría traducirse en cambios de cuota dentro del mercado de consumo, ya que Intel prioriza a sus clientes estratégicos en el ámbito profesional y empresarial.
El coste del enfoque en consumo y las oportunidades perdidas en IA
Otro elemento clave es el impacto del enfoque previo en productos orientados al consumo. Intel reconoce que el esfuerzo dedicado a plataformas como Panther Lake ha absorbido no solo capacidad productiva, sino también recursos de capital, limitando su margen de maniobra para responder con mayor rapidez a la demanda de los centros de datos.
El propio Lip-Bu Tan, en declaraciones recogidas por Bloomberg, admitió que los rendimientos y volúmenes de fabricación no están al nivel esperado, subrayando que el problema no es la falta de demanda, sino la ejecución industrial.
Un equilibrio difícil entre PC e IA
El resultado es una percepción de oportunidad perdida en el segmento de IA, uno de los motivos por los que el mercado ha recibido con frialdad los resultados del cuarto trimestre. Intel se encuentra ahora bajo presión de los accionistas, que reclaman un giro más decidido hacia el centro de datos y la IA, incluso si eso implica sacrificar parte del negocio tradicional de PC.
La incógnita a corto y medio plazo es cómo gestionará Intel esta transición sin desatender un mercado de consumo que sigue siendo clave para su volumen global. Lo que parece claro es que el centro de datos se ha convertido en la prioridad, y que cualquier mejora en resultados pasará por resolver los cuellos de botella en fabricación y ajustar mejor la asignación de capacidad en un mercado cada vez más competitivo.
Vía: Wccftech










