La firma GPD lanzó el GPD Win 5 el 17 de octubre de 2025, y desde entonces se ha convertido en uno de los dispositivos más llamativos del panorama del gaming portátil de alto rendimiento. El motivo es claro: integra el Ryzen 9 AI Max+ 395, una APU de la familia Strix Halo que, sobre el papel, juega en otra liga frente a cualquier otra consola portátil actual.
A primera vista, resulta difícil imaginar un chip de esta envergadura dentro de un formato handheld. Sin embargo, las pruebas prácticas demuestran que GPD no solo ha logrado integrarlo, sino que además ha conseguido un equilibrio funcional entre potencia, consumo y rendimiento real en juegos.
Strix Halo: un silicio de dimensiones poco habituales
El Ryzen 9 AI Max+ 395 destaca por una configuración propia de equipos mucho mayores. El silicio Strix Halo integra 16 núcleos de CPU, 40 unidades de cómputo RDNA 3.5 y una interfaz de memoria de 256 bits, capaz de ofrecer 256 GB/s de ancho de banda. Todo ello se apoya en un die de 440 mm², notablemente superior al del chip Viola de PS5 Pro, que ronda los 280 mm².
Este diseño estaba pensado originalmente para portátiles de alto rendimiento y mini PC, con un consumo objetivo de hasta 140W. Aun así, GPD ha conseguido adaptarlo al formato portátil, permitiendo rangos de uso desde 7W hasta 85W, con un punto óptimo alrededor de 50W, donde el sistema ofrece el mejor equilibrio entre rendimiento y eficiencia.
Cara a cara con PlayStation 5
Las pruebas más reveladoras llegan de la mano de Digital Foundry, que comparó directamente el GPD Win 5 con una PlayStation 5 en títulos especialmente exigentes desde el punto de vista gráfico, como Alan Wake 2.
En una prueba de estrés replicando los ajustes visuales de PS5 a 1440p, el GPD Win 5 alcanzó 51,65 FPS, frente a los 55,25 FPS de la consola de Sony. Esto se traduce en un 93,5% del rendimiento de PS5, una cifra sorprendente para un dispositivo portátil.
Rendimiento ajustando consumo y resolución
Cuando el sistema se limita a 30W en modo batería, el GPD Win 5 sigue ofreciendo 39 FPS a 1440p, lo que supone un 69,6% del rendimiento de PS5 en las mismas condiciones. Es un resultado especialmente relevante, ya que demuestra que el Strix Halo escala de forma efectiva incluso con restricciones energéticas severas.
A 1080p, el rendimiento asciende hasta 47,3 FPS, equivalente a un 85,6% del rendimiento de PS5. Activando FSR 2 en modo Performance, la cifra sube hasta 51,47 FPS, acercándose aún más a la experiencia de consola. Por su parte, la PS5 mantiene 53 FPS a 1440p en modo rendimiento durante la misma prueba, lo que subraya lo ajustado del duelo.
Un anticipo del futuro del gaming portátil
El impacto del GPD Win 5 no ha pasado desapercibido. Fabricantes rivales como Ayaneo y OneXPlayer ya estarían explorando la posibilidad de integrar APUs Strix Halo en sus próximos dispositivos. Sin embargo, GPD se ha adelantado, convirtiéndose en el primer fabricante en llevar este silicio al formato handheld.
El principal freno sigue siendo el precio. El modelo con 32 GB de LPDDR5X y 2 TB de SSD NVMe alcanza los 2.179$ (~1.859€), una cifra elevada marcada por la crisis actual de memoria y almacenamiento. Aun así, el GPD Win 5 ofrece una visión clara de hasta dónde puede llegar el gaming portátil cuando el silicio de alto nivel se combina con un diseño ambicioso.
Si la tecnología de baterías consigue evolucionar al mismo ritmo que las APUs, dispositivos como el GPD Win 5 podrían redefinir por completo el equilibrio entre consolas de sobremesa y PC portátiles en los próximos años.
Vía: NotebookCheck


















