Samsung ha mantenido una estrategia conservadora en el apartado fotográfico de sus smartphones premium, reutilizando sensores de cámara similares entre generaciones y centrando la evolución en la fotografía computacional, el procesado de imagen mediante IA y la optimización del software. Este enfoque ha permitido mejoras constantes sin grandes cambios de hardware, aunque las primeras comparativas del Galaxy S26 Ultra sugieren que la competencia comienza a tomar ventaja en el plano físico.
Sobre el papel, el tamaño de los sensores fotográficos incluidos en el nuevo modelo podría situarlo en desventaja frente a rivales directos que han apostado por incrementar el hardware óptico, un factor determinante en la captación de luz y la calidad final de imagen.
El Vivo X300 Ultra apuesta por sensores más grandes como ventaja principal
Una comparativa publicada en X por el filtrador @nexpoly muestra las diferencias entre los módulos de cámara del Galaxy S26 Ultra y el Vivo X300 Ultra, evidenciando una ventaja clara del modelo de Vivo en términos de tamaño físico de sensor.
Aunque las cámaras principales gran angular presentan diferencias moderadas, los sensores secundarios del Galaxy S26 Ultra serían significativamente más pequeños. Este detalle resulta clave, ya que una mayor superficie del sensor permite captar más luz, mejorar el rango dinámico, reducir el ruido digital y ofrecer un rendimiento más consistente en condiciones de baja iluminación.
El fabricante chino apuesta así por mejoras físicas del sistema óptico, mientras Samsung continúa priorizando la optimización del procesamiento digital.
La fotografía computacional sigue siendo clave, pero no sustituye al hardware
Para compensar sensores más pequeños, Samsung ha desarrollado intensamente su sistema de fotografía computacional, apoyándose en algoritmos avanzados de procesamiento, análisis de escena mediante IA y técnicas de fusión de imagen en tiempo real.
Sin embargo, el software tiene límites físicos claros. Cuando el hardware fotográfico restringe la cantidad de información luminosa capturada, las mejoras algorítmicas dejan de escalar al mismo ritmo que el aumento del tamaño del sensor. Este equilibrio entre procesamiento computacional y capacidad óptica real vuelve a convertirse en uno de los debates centrales dentro de la gama ultra premium.
Más que una cuestión de especificaciones aisladas, la diferencia entre ambos enfoques reside en cómo cada fabricante reparte el peso entre hardware y software dentro del sistema de cámara.
La cámara periscópica y el S Pen marcan las diferencias funcionales
El principal punto diferencial del Galaxy S26 Ultra frente al Vivo X300 Ultra sería la incorporación de una cámara teleobjetivo periscópica adicional, que amplía las posibilidades de zoom óptico y aporta mayor versatilidad fotográfica.
No obstante, las especificaciones técnicas solo cuentan parte de la historia, ya que el rendimiento real dependerá del equilibrio entre procesado de imagen, estabilización óptica y calibración del software en escenarios cotidianos.
Las filtraciones también apuntan a cambios adicionales: el nuevo S Pen podría prescindir de la conectividad Bluetooth, mientras la batería de 5.000 mAh ofrecería una autonomía similar a la del Galaxy S25 Ultra, pese a afirmaciones de filtradores que sugieren mejoras derivadas de optimizaciones internas del sistema.
Dos filosofías distintas dentro de la fotografía móvil premium
El planteamiento del Galaxy S26 Ultra refleja una tendencia creciente dentro del sector móvil: priorizar avances en IA, eficiencia energética y procesamiento frente al aumento continuo del tamaño del hardware fotográfico.
Mientras algunos fabricantes apuestan por sensores cada vez más grandes y configuraciones ópticas más ambiciosas, Samsung parece confiar en una evolución progresiva basada en optimización algorítmica. La diferencia entre ambos enfoques solo podrá evaluarse plenamente mediante pruebas reales, donde la combinación entre sensor, óptica y procesamiento computacional determina el resultado final.
Vía: Wccftech











