Elon Musk ha vuelto a generar controversia en el sector de semiconductores tras realizar unas declaraciones poco habituales sobre la posible creación de una red propia de fábricas de chips para Tesla. Durante una intervención en el evento Moonshots junto a Peter Diamandis, el directivo aseguró que su concepto de TeraFab podría llegar a producir chips de 2 nm, llegando incluso a cuestionar abiertamente la necesidad de cleanrooms en este tipo de instalaciones.
Según Musk, los planteamientos actuales sobre salas limpias en las fábricas modernas podrían estar “equivocados”, afirmando de forma provocadora que podría fumar un puro y comerse una hamburguesa dentro de su TeraFab sin que ello impidiera la fabricación avanzada. Estas palabras suponen un choque frontal con los principios básicos de la fabricación de semiconductores de vanguardia.
Las cleanrooms, clave absoluta en la fabricación avanzada
En la industria del chip, las cleanrooms no son un elemento opcional, sino uno de los pilares fundamentales para lograr altos rendimientos de obleas. La producción en nodos como 2 nm exige un control extremo de partículas, humedad y temperatura, ya que incluso contaminantes microscópicos pueden arruinar lotes completos de silicio.
Fabricantes como TSMC invierten miles de millones de dólares en infraestructuras de filtrado HEPA y ULPA, protocolos estrictos y el uso obligatorio de trajes integrales para el personal. En este contexto, la idea de permitir humo o partículas orgánicas dentro de una fábrica avanzada se traduce, en la práctica, en tasas de fallo inasumibles.
Tesla, sin experiencia directa en fabricación de chips
Otro punto crítico es que Tesla no cuenta con experiencia directa en fabricación de semiconductores, más allá del diseño y la externalización de producción. Actualmente, la compañía mantiene colaboraciones con Samsung Foundry para sus chips AI5 y AI6, lo que refuerza la idea de que cualquier intento real de fabricar 2 nm requeriría alianzas muy estrechas con fundiciones consolidadas.
En este sentido, el planteamiento de una TeraFab totalmente independiente resulta, como mínimo, extremadamente ambicioso, especialmente teniendo en cuenta la complejidad técnica y el capital necesario para operar en nodos de última generación.
Demanda de chips e impacto del auge de la IA
Musk también señaló que la demanda de chips para Tesla podría situarse entre 100.000 y 200.000 millones de unidades al año, una cifra muy superior a sus previsiones iniciales. Aunque estos números suenan desproporcionados, encajan con el contexto actual de escasez global de semiconductores, agravada por el crecimiento explosivo del sector de IA.
Precisamente este escenario es el que estaría empujando a grandes tecnológicas a asegurar suministro propio, ya sea mediante contratos preferentes o explorando vías internas de producción. Sin embargo, la fabricación avanzada sigue siendo uno de los procesos industriales más complejos y sensibles del mundo, donde la improvisación tiene poco margen.
Más provocación que hoja de ruta real
Por ahora, las declaraciones de Elon Musk parecen situarse más en el terreno de la provocación y la visión a largo plazo que en una hoja de ruta técnica concreta. Fabricar chips de 2 nm sin cleanrooms va en contra de todo el conocimiento acumulado por la industria durante décadas, y cualquier intento realista obligaría a Tesla a adaptarse a los estándares actuales, no a ignorarlos.
La necesidad de semiconductores es real y creciente, pero el camino hacia una TeraFab funcional sigue estando plagado de retos técnicos, económicos y operativos que difícilmente pueden resolverse con declaraciones rompedoras.
Vía: Wccftech


















