El salto a chiplets marcará el futuro de los SoC para portátiles, con Apple como referencia y Qualcomm bajo presión

El salto a chiplets marcará el futuro de los SoC para portátiles, con Apple como referencia y Qualcomm bajo presión

El diseño chiplet empieza a perfilarse como el siguiente gran punto de inflexión en el mercado de SoC para portátiles, especialmente a medida que los chips crecen en complejidad, tamaño físico y consumo. En este contexto, Apple se prepara para dar un paso decisivo con los M5 Pro y M5 Max, que todo apunta a que serán sus primeros SoC con bloques de CPU y GPU separados, gracias al empaquetado SoIC (Small Outline Integrated Circuit) de TSMC.

Este enfoque abre la puerta a mejores rendimientos de fabricación, mayor escalabilidad y nuevas combinaciones de potencia y eficiencia, algo especialmente relevante en MacBooks y equipos portátiles de alto rendimiento. La pregunta es inevitable: si el chiplet es el camino, ¿por qué Qualcomm aún no lo ha adoptado en su familia Snapdragon X?

Apple y AMD ya han asumido el cambio estructural

El avance hacia arquitecturas chiplet no es nuevo. AMD lleva varias generaciones explotando este enfoque con éxito, y Intel también ha dado pasos claros en esta dirección con familias recientes como Panther Lake, combinando bloques especializados para CPU, GPU y aceleradores.

En el caso de Apple, la adopción de SoIC permite separar físicamente bloques críticos, como CPU y GPU, sin penalizar latencias ni eficiencia. Esto no solo mejora los rendimientos de fabricación, sino que ofrece una base más flexible para escalar el rendimiento gráfico, un punto cada vez más crítico en portátiles orientados a creadores, desarrollo y juegos.

Qualcomm y el reto de una transición compleja

Para Qualcomm, el escenario es distinto. La compañía apenas se encuentra en su segunda generación de SoC ARM para portátiles, con chips como Snapdragon X2 Elite y Snapdragon X2 Elite Extreme, y el salto a un diseño chiplet exige años de I+D, experiencia en interconexión interna y una profunda madurez en ingeniería de silicio.

Además, la transición no está exenta de riesgos. El uso de múltiples chiplets implica mayores exigencias energéticas, ya que la comunicación entre bloques requiere consumo adicional. En el caso del Snapdragon X2 Elite Extreme, ya se han observado consumos superiores a 100W cuando opera sin restricciones, lo que plantea dudas razonables sobre eficiencia térmica y diseño de portátiles.

Adoptar chiplets obligaría también a los OEMs de PC a rediseñar sistemas de refrigeración, potencialmente dando lugar a equipos más gruesos y pesados, algo que choca con la filosofía actual de Qualcomm de priorizar autonomía y portabilidad.

Por qué Apple puede hacerlo y Qualcomm aún no

La diferencia clave radica en el control integral del diseño. Apple domina arquitectura, software, silicio y producto final, lo que le permite introducir cambios profundos sin comprometer la experiencia. Un ejemplo claro es el A19 Pro, donde sus núcleos de eficiencia han logrado incrementos de rendimiento cercanos al 29% con un impacto energético prácticamente nulo.

Si los M5 Pro y M5 Max apuestan finalmente por un diseño chiplet, es porque Apple ya ha resuelto los principales desafíos térmicos y de eficiencia. Esto deja a Qualcomm en una posición delicada: mantener un diseño monolítico puede limitar la escalabilidad gráfica, justo en un momento en el que el rendimiento de GPU empieza a marcar diferencias claras entre plataformas.

Rendimiento gráfico: el talón de Aquiles actual

Los primeros datos del Snapdragon X2 Elite muestran un salto notable en CPU, llegando a superar al M5 en varios benchmarks de procesador. Sin embargo, en el apartado gráfico la situación cambia: la iGPU sigue siendo un factor limitante frente a las soluciones de Apple.

La comparativa con chips como el Core Ultra X9 388H de Intel deja clara la dirección del mercado. Su rendimiento gráfico destaca gracias a una arquitectura más moderna, evidenciando que la evolución de la GPU es tan importante como la de la CPU en portátiles de nueva generación.

Si Qualcomm quiere mantenerse competitiva en el medio plazo, especialmente de cara a un hipotético Snapdragon X3 Elite Extreme, el salto a chiplets parece más una cuestión de cuándo que de si. El mercado de portátiles ya ha empezado a moverse, y quedarse una generación atrás puede ser un coste demasiado alto en un sector cada vez más exigente.

Vía: Wccftech

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