EE. UU. teme una crisis global de chips si aumenta la tensión entre China y Taiwán

EE. UU. teme una crisis global de chips si aumenta la tensión entre China y Taiwán

El sector de semiconductores vuelve a situarse en el centro del debate geopolítico tras nuevas informaciones que apuntan a crecientes preocupaciones del gobierno estadounidense sobre su fuerte dependencia de la producción de chips en Taiwán. Actualmente, TSMC fabrica cerca del 90% del silicio avanzado de alto rendimiento del mundo, componentes esenciales para smartphones, infraestructura de IA, centros de datos y sistemas tecnológicos estratégicos.

Según fuentes citadas por The New York Times, altos ejecutivos tecnológicos estadounidenses recibieron ya en 2023 una sesión informativa clasificada de seguridad nacional, en la que se advirtió sobre una posible escalada militar relacionada con Taiwán. El objetivo del encuentro era preparar al sector tecnológico ante un escenario capaz de alterar profundamente las cadenas globales de suministro.

Taiwán, punto crítico del suministro mundial de semiconductores

Las tensiones entre China y Taiwán tienen raíces históricas desde el final de la guerra civil china en 1949, cuando Pekín comenzó a considerar la isla como una provincia separatista. Más allá del conflicto político, el control del ecosistema tecnológico taiwanés supondría ventajas estratégicas enormes debido a la concentración de la producción mundial de chips avanzados.

Un informe confidencial publicado en 2022 por la Semiconductor Industry Association ya advertía que una interrupción prolongada de la fabricación en Taiwán podría provocar la mayor crisis económica global desde la Gran Depresión, debido al papel central que desempeña el silicio de CPU, GPU y aceleradores de IA en prácticamente todos los sectores industriales modernos.

De acuerdo con las filtraciones, agencias de inteligencia estadounidenses informaron directamente a líderes tecnológicos como Tim Cook, Jensen Huang y Lisa Su, señalando que China podría intensificar la presión militar hacia 2027 o incluso contemplar un escenario de invasión, instando a las compañías a desarrollar planes de contingencia industrial.

Estados Unidos acelera la producción local para reducir dependencia

Como respuesta estratégica, Washington ha intensificado sus esfuerzos para reforzar la fabricación nacional de semiconductores. A través del CHIPS Act, la administración estadounidense destinó aproximadamente 50.000 millones de dólares a impulsar nuevas fábricas dentro del país con el objetivo de reducir riesgos geopolíticos en la cadena de suministro.

Estas políticas se suman a iniciativas anteriores centradas en presión comercial, aranceles tecnológicos e incentivos industriales, destinadas a trasladar parte de la producción desde Asia hacia territorio estadounidense. Sin embargo, el sector mantiene cierta cautela debido a que fabricar chips en Estados Unidos implica costes significativamente superiores, mientras que TSMC conserva una ventaja tecnológica clara en nodos avanzados y rendimiento de fabricación.

La dependencia tecnológica continúa pese a las nuevas fábricas

Actualmente se están construyendo nuevas instalaciones en Arizona, respaldadas por inversiones de empresas como TSMC, Intel y NVIDIA, con el objetivo de diversificar la producción global. No obstante, expertos del sector coinciden en que la dependencia estructural de Taiwán sigue siendo elevada.

Procesos críticos como el empaquetado avanzado de chips y determinadas fases de fabricación continúan concentrándose mayoritariamente en la isla, lo que hace inviable una desvinculación completa a corto plazo. En consecuencia, el riesgo geopolítico dentro del sector de semiconductores seguirá siendo un factor determinante para la industria tecnológica global durante los próximos años.

Vía: NotebookCheck

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