Diamond Foundry presenta un cristal monocristalino de diamante de 200 mm para semiconductores

Diamond Foundry presenta un cristal monocristalino de diamante de 200 mm para semiconductores

Diamond Foundry asegura haber fabricado un cristal monocristalino de diamante de 200 mm de diámetro, una dimensión comparable a la de las obleas utilizadas en la industria de semiconductores. El material, denominado D200mm, todavía se encuentra sin pulir y su presentación supone un avance de tamaño, no el anuncio de una línea de producción comercial.

La compañía comunicó el resultado el 5 de noviembre, tras años de desarrollo de técnicas de crecimiento cristalino. Su interés va más allá del propio diamante: un sustrato de mayor superficie podría facilitar aplicaciones de gestión térmica en chips de alto consumo. No obstante, faltan datos públicos sobre defectos, rendimiento de fabricación y disponibilidad industrial.

Un cristal continuo de 200 mm que cuadruplica la superficie del anterior

El aspecto más importante del D200mm es su estructura monocristalina continua. Diamond Foundry sostiene que no se trata de varias piezas ensambladas ni de diamante policristalino, formado por numerosos cristales con orientaciones diferentes. Esa distinción importa porque los límites entre granos pueden modificar las propiedades del material y dificultar determinadas aplicaciones electrónicas.

El nuevo tamaño también permite poner el avance en perspectiva. En 2023, Diamond Foundry presentó un cristal de 100 mm y ahora afirma haber duplicado ese diámetro. Si ambas piezas se consideran superficies circulares completas, la de 200 mm tendría cuatro veces más superficie geométrica, aunque eso no implica que toda pueda aprovecharse para fabricar dispositivos.

En la industria del silicio, aumentar el diámetro de las obleas permite distribuir más dispositivos en cada ciclo de fabricación. Con el diamante, sin embargo, trasladar esa ventaja exige controlar la calidad del cristal en toda su extensión. Un área mayor pierde valor industrial si presenta demasiados defectos o necesita descartar regiones importantes.

La conductividad térmica del diamante podría beneficiar a los chips de IA

El diamante destaca por su elevada conductividad térmica, una propiedad especialmente interesante cuando la potencia de un chip se concentra en zonas pequeñas. En aceleradores de IA y procesadores avanzados pueden aparecer puntos calientes que condicionan la frecuencia sostenida, la fiabilidad y la complejidad del sistema de refrigeración.

Un sustrato de diamante podría extender el calor lateralmente desde esas zonas hacia una superficie mayor, facilitando su transferencia a otros elementos del encapsulado. Eso no significa que elimine la necesidad de disipadores, refrigeración líquida o interfaces térmicas: el calor sigue teniendo que salir del conjunto y llegar al entorno.

El resultado final tampoco depende únicamente de la conductividad del diamante. La resistencia térmica en la unión entre materiales, el grosor, el contacto con el chip y la arquitectura del encapsulado pueden limitar la mejora obtenida. Por tanto, no es posible traducir el anuncio de 200 mm en una reducción concreta de temperaturas o consumo.

También conviene distinguir dos aplicaciones que a menudo se mezclan: utilizar diamante como material de apoyo para gestionar el calor y fabricar componentes electrónicos activos sobre él. La segunda opción introduce retos adicionales de procesado, contactos y propiedades eléctricas. El cristal anunciado no demuestra que ya puedan sustituirse los procesadores de silicio por chips de diamante.

El crecimiento cristalino exigió avances en reactores y control del plasma

Conseguir un cristal continuo de este diámetro exige mantener condiciones de crecimiento adecuadas en una superficie mucho mayor que la habitual. Diamond Foundry atribuye el resultado a trabajos en física del plasma, diseño de reactores y control del proceso, además de mejoras en la ingeniería del propio material.

La empresa destaca especialmente la contribución de Stefan Gsell y Martin Fischer, vinculados desde hace 25 años a la ampliación del tamaño de los cristales. Ambos se incorporaron al grupo en 2022 mediante la adquisición de Augsburg Diamond Technology. Esa trayectoria aporta contexto al anuncio, aunque no sustituye las métricas necesarias para evaluar la fabricación.

Alcanzar 200 mm no significa disponer de obleas listas para fabricar chips

El ejemplar presentado aparece recién obtenido del proceso de crecimiento y sin pulir. Por ello, la demostración de tamaño no debe confundirse con una oblea terminada que pueda entrar directamente en una cadena de fabricación de semiconductores. Todavía serían necesarios pasos de preparación superficial y caracterización adaptados a su aplicación.

Entre los datos pendientes figuran la densidad de defectos, la tensión interna, la planitud y la superficie realmente utilizable. También falta conocer cuántas piezas equivalentes pueden obtenerse de forma repetible y con qué coste. Estas variables determinan si un avance de laboratorio puede convertirse en un material competitivo para fabricantes de chips.

Actualmente, Diamond Foundry ya comercializa sustratos monocristalinos de 33 × 26 mm dirigidos a empresas de semiconductores, además de muestras menores para investigación. La existencia de esos formatos demuestra que trabaja con productos para aplicaciones concretas, pero no acredita que el D200mm esté disponible con las mismas especificaciones ni en volumen.

El consejero delegado, Martin Roscheisen, considera que el resultado hace más previsible alcanzar cristales de 300 mm. Es una expectativa empresarial, no una demostración técnica de que ese diámetro esté conseguido. Ampliar nuevamente la superficie manteniendo una calidad suficiente supone un desafío distinto al de presentar una sola pieza de 200 mm.

El siguiente desafío será demostrar su viabilidad industrial

Para los fabricantes de aceleradores de IA, la relevancia inmediata del anuncio es la posibilidad de disponer, a largo plazo, de sustratos térmicos de mayor tamaño. La adopción dependerá de su integración con procesos existentes, del coste por superficie útil y de las mejoras medidas en dispositivos reales, no solo de las propiedades teóricas del diamante.

El avance de Diamond Foundry está en la escala del cristal, no todavía en su industrialización demostrada. El siguiente paso será acreditar calidad homogénea, repetibilidad y resultados térmicos verificables. Solo entonces podrá valorarse si este material pasa de ser un logro de crecimiento cristalino a una alternativa viable para encapsulados electrónicos avanzados.

Vía: TechPowerUp

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