La carrera por las baterías de estado sólido ha entrado en una nueva fase. A medida que fabricantes de automóviles y empresas de almacenamiento energético aceleran sus planes de producción, China ha iniciado el primer esfuerzo de estandarización a nivel mundial para esta tecnología emergente, con el objetivo de fijar criterios mínimos de seguridad, rendimiento y clasificación antes de su despliegue comercial.
Tras una década en la que el país ha logrado situarse como referente global en fabricación de baterías gracias a programas públicos centrados en vehículos eléctricos y almacenamiento energético, ahora busca repetir la estrategia con la siguiente frontera tecnológica del sector.
Definición y clasificación oficial de las baterías de estado sólido
El proceso está liderado por el China Automotive Technology and Research Center, que ya finalizó en diciembre la primera parte del estándar titulado “Baterías de estado sólido para vehículos eléctricos: terminología y clasificación”. En estos momentos, el organismo trabaja en la normalización de los ensayos de certificación, con el objetivo de publicar el primer estándar oficial en julio.
El documento define las baterías de estado sólido como aquellas que utilizan electrolitos sólidos en lugar de líquidos, eliminando separadores inflamables y reduciendo de forma drástica riesgos como fugas, incendios o fallos por perforación. Los requisitos preliminares apuntan a densidades energéticas de entre 300 y 500 Wh/kg, lo que se traduciría en mejoras de autonomía del 30% al 100% frente a las baterías actuales, además de menores pérdidas de energía a bajas temperaturas.
Baterías híbridas sólido-líquido, una nueva categoría clave
Uno de los cambios más relevantes del estándar es la nueva categorización tecnológica. Las baterías que hasta ahora se conocían como semi-sólidas pasan a denominarse baterías híbridas sólido-líquido, siempre que cuenten con un 95% de electrolito sólido y solo un 5% líquido.
Este tipo de baterías ofrece un equilibrio atractivo entre coste, seguridad y densidad energética, ya que son más baratas de fabricar que las de electrolito completamente sólido, pero mantienen un nivel de seguridad muy superior al de las baterías ternarias convencionales con electrolito líquido volátil. Para muchos fabricantes, esta categoría puede actuar como puente tecnológico hacia el estado sólido completo.
La presión del calendario industrial
Según CATARC, la urgencia por estandarizar responde a un factor clave: el calendario de los fabricantes ya se ha adelantado. Tanto marcas de automóviles como productores de baterías están acelerando sus planes, y se espera que los primeros vehículos eléctricos producidos en masa con baterías de estado sólido lleguen tan pronto como en 2027.
Algunas startups chinas del sector han decidido incluso saltarse la competencia saturada de baterías con electrolito líquido, apostando directamente por el desarrollo de baterías híbridas o completamente sólidas, con densidades energéticas que ya se mueven en el rango de 300 a 500 Wh/kg, entre dos y tres veces más que las baterías actuales para vehículos eléctricos.
BYD, CATL y Toyota, entre los actores implicados
El avance tecnológico no se limita a pequeñas empresas. BYD, el mayor fabricante de automóviles del mundo y el segundo mayor productor de baterías, ha anunciado progresos relevantes en electrolitos sólidos basados en sulfuros, una de las vías más prometedoras para la producción en masa de baterías de estado sólido con costes viables y mayor vida útil.
Junto a BYD, empresas chinas como CATL, Dongfeng, WeLion o Chery han comunicado proyectos de comercialización de baterías de estado sólido. A nivel internacional, Toyota también mantiene 2027 como año objetivo para lanzar vehículos eléctricos equipados con esta tecnología.
Un paso clave para la adopción global
La creación de un estándar nacional claro y temprano busca evitar fragmentación técnica, acelerar la certificación industrial y reducir riesgos en una fase crítica del desarrollo. Si el modelo chino se consolida, podría servir de referencia internacional, del mismo modo que ocurrió con otros estándares industriales en el sector de las baterías.
Con la comercialización a gran escala cada vez más cerca, la estandarización de las baterías de estado sólido deja de ser un ejercicio teórico y se convierte en un requisito imprescindible para que la próxima generación de vehículos eléctricos llegue al mercado con garantías de seguridad, fiabilidad y escalabilidad.
Vía: NotebookCheck










