Blackview amplía su catálogo con el Blackview Table 10, un monitor portátil que no debe confundirse con la tablet Tab 10 de la marca. Se trata de una propuesta poco habitual dentro de este segmento por su gran tamaño, ya que alcanza las 23,8 pulgadas, superando claramente a la mayoría de pantallas portátiles orientadas a movilidad.
Este formato permite utilizarlo como pantalla secundaria para portátiles, mini PCs o smartphones, con un enfoque claro en productividad, aunque a costa de sacrificar portabilidad extrema.
Tamaño generoso, pero portabilidad limitada
El Blackview Table 10 no es especialmente compacto ni ligero. El monitor pesa 1,9 kg sin soporte y cerca de 2,7 kg con el soporte integrado, unas cifras elevadas para un dispositivo que se presenta como portátil. Sus dimensiones son de 61,2 × 32,8 × 3,3 cm, lo que confirma que, pese a su perfil relativamente delgado, está pensado más para uso semiestático que para transporte frecuente.
Aun así, su gran superficie de pantalla puede marcar la diferencia en entornos de trabajo improvisados o para usuarios que necesitan más espacio visual fuera de una configuración de escritorio tradicional.
Panel IPS Full HD y cobertura sRGB completa
En el apartado técnico, Blackview ha optado por un panel IPS con resolución 1920 × 1080 píxeles, una elección lógica para este tamaño, ya que evita una densidad de píxeles excesivamente baja. El monitor cubre el 100% del espacio de color sRGB, lo que lo hace válido para tareas de ofimática avanzada, edición ligera y consumo multimedia.
El brillo máximo alcanza los 300 nits, mientras que la relación pantalla-cuerpo del 87% indica que los marcos no son especialmente finos. La marca menciona compatibilidad con contenidos de alto contraste, aunque el tipo de panel y el nivel de brillo dejan claro que no está orientado a HDR exigente.
100 Hz, USB-C y soporte integrado
Uno de los aspectos más interesantes del Blackview Table 10 es su tasa de refresco de 100 Hz, una cifra poco habitual en monitores portátiles de gran formato. Esto aporta una mayor fluidez en desplazamientos, animaciones y uso general del sistema.
La conectividad es otro de sus puntos fuertes. El monitor puede recibir alimentación y señal de vídeo a través de un único cable USB-C, simplificando el uso con dispositivos compatibles. Además, incluye HDMI, USB-A y altavoces integrados, cubriendo los requisitos básicos sin necesidad de accesorios externos.
Gracias a su soporte integrado, el monitor puede utilizarse tanto en orientación horizontal como vertical, ampliando su versatilidad para distintos flujos de trabajo.
Precio y posicionamiento
El Blackview Table 10 se comercializa por 312$ (~269€), un precio que lo sitúa por encima de muchas pantallas portátiles más pequeñas, pero que se justifica por su tamaño, tasa de refresco y conectividad.
En conjunto, este monitor portátil apunta a un nicho muy concreto: usuarios que buscan una pantalla grande y flexible para trabajar fuera del escritorio, sin necesidad de dar el salto a un monitor tradicional, aunque aceptando un compromiso claro en peso y movilidad. Si ese equilibrio encaja con el uso previsto, el Table 10 puede convertirse en una herramienta productiva muy interesante.
Vía: NotebookCheck



















