Los MacBook Pro de 14 y 16 pulgadas de Apple siguen utilizando un sistema de refrigeración relativamente conservador para el nivel de potencia que ofrecen sus chips más avanzados. La compañía continúa apostando por un diseño basado en un único heatpipe acompañado por dos ventiladores, una solución que intenta mantener bajo control el calor generado por los procesadores Apple Silicon más potentes.
Esta limitación térmica se hace especialmente visible en configuraciones con chips de alto rendimiento como el M4 Max, que en determinadas pruebas de estrés puede alcanzar temperaturas extremadamente elevadas. En cargas intensivas sostenidas, algunos tests han registrado valores que superan los 110°C, lo que evidencia los límites del sistema de refrigeración actual de los portátiles profesionales de la marca.
El M5 Max mejora el comportamiento térmico gracias al nuevo empaquetado
Con la llegada del M5 Max, Apple ha introducido cambios en el empaquetado del chip dentro de su llamada Fusion Architecture, lo que parece haber contribuido a mejorar ligeramente la gestión térmica respecto a la generación anterior. Sin embargo, estas mejoras no eliminan por completo el problema del calor bajo cargas intensivas.
Para comprobar el comportamiento térmico de ambos procesadores, el canal de YouTube Matt Talks Tech sometió al M4 Max y al M5 Max a pruebas de estrés utilizando Cinebench en su test multinúcleo, uno de los benchmarks más utilizados para evaluar rendimiento sostenido en CPU.
En este escenario, el M4 Max incorpora una CPU de 16 núcleos, con 12 núcleos de alto rendimiento y cuatro de eficiencia, mientras que el M5 Max aumenta la configuración hasta 18 núcleos, combinando seis super cores con doce núcleos de rendimiento. A pesar de contar con una arquitectura más potente y frecuencias más elevadas en los nuevos núcleos, el chip más reciente logra mantener temperaturas algo más contenidas durante la prueba.
Diferencias térmicas entre M4 Max y M5 Max
Los resultados obtenidos durante las pruebas muestran una reducción moderada en las temperaturas del M5 Max frente a su predecesor:
M4 Max
- Temperatura reportada por sensores: 113°C
- Temperatura superficial del equipo: 48,7°C
M5 Max
- Temperatura reportada por sensores: 105°C
- Temperatura superficial del equipo: 46°C
Aunque el M5 Max sigue alcanzando temperaturas muy elevadas cuando se le exige al máximo, el chip logra funcionar unos 8°C más frío que el M4 Max en condiciones similares de carga. Además, las mediciones de temperatura superficial también reflejan una ligera mejora en el nuevo MacBook Pro de 16 pulgadas, que se mantiene algo más frío durante las pruebas.
Apple podría necesitar un rediseño del sistema de refrigeración
Estos resultados ponen de manifiesto una realidad que se repite generación tras generación: los chips Apple Silicon ofrecen un rendimiento muy elevado dentro de un diseño compacto, pero el sistema de refrigeración actual de los MacBook Pro parece acercarse a sus límites cuando se trata de cargas intensivas sostenidas.
Mientras Apple continúe utilizando un diseño basado en heatpipes tradicionales, es probable que los chips más potentes sigan operando a temperaturas muy altas bajo estrés. En este sentido, algunos rumores apuntan a que la compañía podría introducir cámaras de vapor en futuros dispositivos.
De hecho, informes recientes señalan que el iPad Pro con chip M6 podría adoptar este tipo de refrigeración más avanzada. Si ese cambio se materializa, no sería extraño que Apple trasladara posteriormente esa solución a sus portátiles profesionales, especialmente en la futura generación de MacBook Pro con pantalla OLED prevista para los próximos años.
Vía: Wccftech













