Análisis de Two Point Museum: Atracciones y reliquias – Velocidad en el museo

Hoy en Fanáticos del Hardware os traemos Two Point Museum: Atracciones y reliquias, la expansión con la que Two Point Studios y SEGA han decidido meter una feria dentro de un museo. El juego base lleva en la calle desde el 4 de marzo de 2025, acumula un recorrido largo y un consenso crítico bastante cómodo, así que aquí no venimos a descubrirle nada a nadie. Venimos tarde y a propósito, porque este DLC es la clase de añadido que justifica volver a abrir un juego de gestión año y medio después, y porque servidor ha llegado a Two Point Museum precisamente por esta puerta, sin haber tocado antes ningún título de la casa.

Atracciones y reliquias salió el 8 de octubre de 2026 por 9,99 euros en PC, PlayStation 5 y Xbox Series, con la versión de Nintendo Switch 2 todavía pendiente. Y lo que me he encontrado al entrar es un juego muy gracioso, muy generoso y con una cantidad de contenido que da miedo, pero también uno que arrastra unas cuantas asperezas de gestión que esta expansión no pule. Las amplía, más bien, porque añade más cosas encima de las que ya costaba administrar.

La feria que vino a quedarse

Empiezo por el DLC porque es lo que más me ha sorprendido, y la sorpresa ha sido para bien. Esperaba cuatro atracciones de adorno y una campaña de trámite. Lo que hay es un editor de montañas rusas de verdad, con cinco tipos de atracción que imponen límites distintos, colocación manual de los pilares, cadenas de elevación para subir los vagones y aceleradores para los tramos que necesitan empuje. Trazas el recorrido sobre la cuadrícula del museo pieza a pieza, y ajustas altura, inclinación y peralte hasta que la cosa tiene la forma que tenías en la cabeza. Es un sistema lo bastante interesante como para buscar montañas rusas en internet y tratar de replicar los trazados de otros jugadores.

Análisis de Two Point Museum: Atracciones y reliquias – Velocidad en el museo

Lo que más me gusta es que las decisiones tienen consecuencias. Según el tipo de montaña que elijas, podrás permitirte inversiones más agresivas o tendrás que conformarte con trazados contenidos, de modo que planificar el terreno antes de empezar a construir importa de verdad. Y como esto sigue siendo un museo, hay que tener cuidado con dónde pones el sacacorchos, porque las piezas frágiles que tengas cerca lo van a sufrir. Si venís de RollerCoaster Tycoon, vais a reconocer el idioma enseguida, aunque aquí esté traducido al lenguaje de bloques y colores de Two Point.

Dicho esto, hay un pero y es de bulto. No existe forma de probar el recorrido antes de abrirlo al público, así que la única manera de saber si tu montaña funciona es inaugurarla y ver qué pasa. A eso se suma un tutorial que explica lo justo y un sistema de anclaje que al principio pelea contigo, sobre todo cuando intentas encajar un bucle y se te enreda sin que entiendas por qué. Creo pensar que la intención era crear un sistema de prueba y error, donde la gracia era experimentar con ello. Pero termina siendo más frustrante de lo que debería y cuesta bastante dinero.

Análisis de Two Point Museum: Atracciones y reliquias – Velocidad en el museo

El escenario donde todo esto se monta es Riquettilandia, y es el añadido que más se infravalora. Fue el parque de atracciones legendario del condado, ahora abandonado, y tu trabajo consiste en devolverlo a la vida. Son más de 45.000 metros cuadrados repartidos en seis parcelas, el emplazamiento más grande que ha tenido el juego hasta la fecha, y ese espacio abierto cambia la forma de pensar, porque por primera vez construyes hacia fuera y no hacia dentro de un edificio. Lleva su propia campaña de cinco estrellas, y en el modo campaña se desbloquea al terminar el primer acto de Milla del Recuerdo, mientras que en modo libre está disponible desde el principio. Esto último es muy interesante y recomendable para planificar bien el recorrido general y la estructura del parque.

El resto de piezas giran alrededor de eso con más cabeza de la que parece. Las expediciones al parque abandonado de Chatarralandia no traen exhibiciones, traen planos, y eso cambia el bucle entero. La primera salida te desbloquea una atracción y las siguientes van soltando mejoras, ventajas y mascotas, de modo que la progresión de la feria tiene su propia lógica separada de la del museo. El experto en atracciones es quien gestiona todo eso; los auxiliares pueden disfrazarse de mascota para entretener las colas con efectos distintos según la temática que lleven, y aparece un factor nuevo, la emoción, que empuja a los visitantes a quedarse más tiempo. Son quince exhibiciones de feria largas, varias recuperadas del pasado del condado, más decoración, artículos de tienda y utilidades como el helipuerto o la taquilla.

Análisis de Two Point Museum: Atracciones y reliquias – Velocidad en el museo

Y aquí está la lectura de fondo, que es lo que de verdad hace interesante a Atracciones y reliquias. Two Point Studios lo fundaron Mark Webley y Gary Carr, dos veteranos de Bullfrog que trabajaron en Theme Park y Theme Hospital. Desde que Two Point Hospital se asentó como sucesor espiritual del segundo, la pregunta evidente era cuándo tocaría el primero, y el estudio ha ido esquivándola con un campus y un museo. Pues bien, esto apenas disimula lo poco que tiene que ver con un museo, y a mí me parece deliberado. Es un ensayo general. Un estudio probando en terreno seguro, con red y por diez euros, si funcionaría el juego de parques que todo el mundo le lleva años pidiendo. La respuesta es que sí, y además con nota. Y quizá por eso da tanta rabia que se termine tan pronto.

El encanto de lo ridículo

El motivo por el que uno se queda, sin embargo, no es la feria. Es que Two Point Museum es un juego divertidísimo en el sentido más literal de la palabra. El estilo gráfico caricaturizado le sienta de maravilla; todo está dibujado con una exageración simpática y el humor no es un barniz, sino parte del diseño. Te ríes con los hallazgos, te ríes con los visitantes y te ríes con las cosas que les pasan a tus empleados mientras intentas que el negocio no se hunda.

Y luego está la personalización, que es prácticamente infinita. La libertad para montar las salas, decorarlas y organizar el recorrido del público permite llegar a resultados muy bonitos y muy tontos a partes iguales, que en este juego viene a ser lo mismo. Súmale una cantidad enorme de escenarios y de retos, y tienes un título al que se le pueden echar una cantidad de horas francamente insana si es lo tuyo. Desde un acercamiento más casual también funciona, porque la progresión avanza a un ritmo que no te deja atascado y porque la gracia se sostiene sola.

El museo no descansa, pero sus empleados sí

Las asperezas aparecen cuando dejas de decorar y empiezas a administrar. La primera tiene que ver con la plantilla. Los empleados necesitan descansar, cosa lógica, pero el museo no cierra nunca, así que la consecuencia práctica es que acabas contratando mucha más gente de la que creías necesitar solo para cubrir turnos. Y como además conviene formarlos para que hagan bien su trabajo, cada mejora implica ausentarlos de su puesto, lo que te obliga a contratar todavía más. Entiendo perfectamente que eso es la gestión y que ahí está el juego. Pero el efecto es raro y nunca termina de sentirse natural.

La segunda es más de diseño que de sistema, y es la cantidad de menús que hay que atravesar para hacer cualquier cosa. Sé que estamos ante un juego de gestión y que esto viene con el género. Pero Two Point Museum se presenta como la opción amable del género, la que puedes recomendarle a alguien que no haya tocado nunca uno de estos, y en ese contexto el número de pantallas intermedias que separan una intención de su ejecución juega en su contra. El equilibrio general es decente, insisto, pero hay bastante grasa que podría haberse recortado.

La lotería de las vitrinas

La fricción que más me ha costado tragar es la de las expediciones. Mandar equipos a buscar piezas es, sobre el papel, la gran idea del juego y lo que lo separa de sus hermanos mayores. En la práctica, los resultados dependen lo bastante del azar como para que acabes acumulando piezas repetidas y repitiendo salidas que ya habías hecho, esperando a ver si esta vez cae algo que no tengas.

Y de verdad que no es una manía personal. El modo de expedición, que termina siendo un sistema parecido a las cajas de botín, es la parte más anodina del juego y a la vez, de las más importantes. Y está casi todo dejado al azar. En un título cuyo bucle entero gira alrededor de conseguir cosas nuevas, que la fuente de cosas nuevas funcione como una tómbola es, ciertamente, una decisión problemática.

Nuestras conclusiones sobre Two Point Museum: Atracciones y reliquias

Dicho todo lo anterior, me lo he pasado muy bien. Two Point Museum es un juego con muchísimo contenido, con un sentido del humor que se sostiene durante decenas de horas y con una libertad creativa que compensa buena parte de sus torpezas. Merece la pena hacerse con él incluso ahora, año y medio después, y si los juegos de gestión son lo vuestro, vais a encontrar aquí bastante calidad. Lo que no vais a encontrar es un juego pulido, porque las asperezas siguen donde estaban y esta expansión no ha venido a lijarlas.

Sobre Atracciones y reliquias en concreto, mi recomendación es entusiasta con una advertencia. Si ya tenéis el juego, es una excusa estupenda para volver. Si no lo tenéis, es un buen momento para entrar, que es exactamente lo que me ha pasado a mí. Pero no esperéis que multiplique vuestras horas, porque montar y sostener un parque cuesta y el avance es lento, de modo que lo más probable es que levantéis dos y os quedéis ahí.

Y si tengo que ponerle una pega a este DLC, es la mejor pega que se le puede poner a algo. Que sabe a poco. Que después de trazar tu tercera montaña rusa, encajar la última curva y ver a la gente hacer cola para subirse, lo que te queda no son ganas de volver a las vitrinas, sino ganas de que Two Point Studios se deje de museos y nos haga el juego de parques de atracciones entero. Ojalá esto sea el primer peldaño.


Agradecemos a SEGA la confianza depositada en nosotros al cedernos una clave de Two Point Museum: Atracciones y reliquias para la elaboración de su análisis en PC

Fanáticos del Hardware otorga la medalla de PLATA a Two Point Museum: Atracciones y reliquias

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