Análisis de Deified – Roguelite conocido con sabor propio

Análisis de Deified - Roguelite conocido con sabor propio

Hoy en Fanáticos del Hardware os traemos Deified, un roguelite táctico por turnos desarrollado por el estudio francés Unexpected y editado por Goblinz Publishing. Tras pasar por un periodo de early access que arrancó el 27 de abril, el título lanzó su versión 1.0 el pasado 21 de septiembre, momento en el que hemos podido analizarlo en profundidad. Disponible en PC a través de Steam y con textos en castellano, Deified nos propone construir cada partida alrededor de reliquias tan poderosas como malditas, en una fantasía oscura con fuertes cargas mitológicas.

Aromas conocidos

Hay juegos que se explican solos y juegos que se explican por comparación. Deified pertenece, al menos durante sus primeras horas, al segundo grupo. Es imposible sentarse delante de él y no empezar a enumerar referencias: La estructura de pisos, salas y jefes de cualquier roguelite de los últimos años. La construcción de sinergias de un Slay the Spire. El tablero cuadriculado y la gestión del espacio de un juego de mesa táctico. Basta un vistazo a las reseñas de Steam para comprobar que no soy el único, porque por ahí desfilan nombres como Hades, Dofus o Teamfight Tactics.

Y no lo digo como algo negativo. El género vive desde hace una década de remezclar ideas ajenas, y lo raro a estas alturas sería encontrarse con una hoja en blanco. El problema de este tipo de propuestas suele ser otro: Que la suma de ingredientes prestados no llegue a cuajar en un plato con identidad. Que te pases la partida pensando en el juego al que preferirías estar jugando.

Mi primera conclusión es clara: Deified esquiva esa trampa. Le cuesta, y luego hablaremos de cuánto, pero la esquiva. Es una receta hecha a partir de estructuras que conozco de sobra y de juegos que me gustan más. Pero conforme experimentas con él, profundizas y te sumerges, acaba adquiriendo un sabor propio. Y eso, en un género tan saturado, ya es decir bastante.

Análisis de Deified - Roguelite conocido con sabor propio

Todo lo que reluce está maldito

Nos ponemos en la piel de Sator, un guerrero que atraviesa el desierto hasta una ciudadela gobernada por siete Señores. Fueron ellos quienes corrompieron el oro para forjar reliquias de un poder inmenso y maldiciones duraderas. Nuestro objetivo es enfrentarnos a cada uno, aprender de sus fracasos y devolver el oro a nuestro pueblo.

Lo que me ha ganado, más que la premisa, es el envoltorio. Me encanta la mitología en la que han decidido envasar el juego: Codicia y dioses caídos, trasladado a un escenario árido y decadente que no se parece demasiado a nada de lo que suele ofrecer el género. Cada Señor tiene su propia historia y sus motivos para haber caído, y aunque la narrativa se cuenta con cuentagotas (unas pocas escenas breves y algo de texto), el tono trágico empapa todo lo demás.

Estéticamente es muy guay, y perdonad que no encuentre una forma más elegante de decirlo. El trazo dibujado a mano, con un punto de cómic oscuro, le da a los mapas de combate una personalidad que se reconoce al instante. La banda sonora acompaña con unos graves contundentes que le sientan de maravilla a la ambientación. No es una historia que vayas a recordar dentro de un año, y creo que el juego tampoco lo pretende. Pero como contexto para justificar por qué cada objeto que recoges te da algo y te quita algo, funciona con una coherencia admirable.

Sin maná, sin enfriamientos, sin excusas

Vamos a lo importante. Cada combate transcurre en un tablero pequeño, dividido en casillas y salpicado de trampas y enemigos. Hasta aquí, un táctico al uso. La apuesta más arriesgada de Deified llega con lo que decide quitar: No hay maná, el movimiento se puede corregir en cualquier momento y puedes escoger las habilidades antes de comenzar el combate.

Sobre el papel suena a simplificación. En la práctica, sirve para dirigir la atención hacia otro lado: Tu posicionamiento, el orden en el que llevas a cabo las acciones y cuáles son tus mejores herramientas para saltar al campo. El posicionamiento manda, las trampas del escenario pueden ser aliadas o verdugos, y un turno bien secuenciado limpia medio tablero, mientras que uno precipitado te deja vendido en una esquina.

Esas habilidades provienen de las reliquias, el verdadero corazón del sistema. Cada una otorga un poder único y pertenece a una familia temática: El Bruto apuesta por el cuerpo a cuerpo, mientras que el Invocador te permite desplegar plantas o una copia de ti mismo para que sea ella quien pise las trampas. Reunir varias reliquias del mismo tipo activa sinergias, y encontrarlas repetidas las lleva a un siguiente nivel de poder, alterando su rendimiento. Heredar la principal mecánica de los auto battlers para este género es una idea descabellada al principio, pero que termina calando.

Análisis de Deified - Roguelite conocido con sabor propio

Pero la idea más brillante está en las ranuras. Cada reliquia necesita un hueco donde colocarse, y cada hueco ofrece una bonificación acompañada de un perjuicio. No existe la opción estrictamente mejor. Y condiciona enormemente la build que podrás montarte en cada momento. Es un sistema elegante, que marida con la temática de la codicia de forma casi insultante, y que consigue que montar una build se sienta más como resolver un puzle que como ir acumulando números. Aunque a veces el puzzle no encaja, provocando situaciones similares a otros juegos donde sientes que la run estaba perdida nada más empezar por la falta de sinergias.

Demasiados iconos, pocas respuestas

Ahora bien, para llegar a disfrutar de todo esto, hay que atravesar una serie de barreras. Y aquí es donde Deified empieza a dejarse medallas por el camino.

El juego tiene una relación rara con la información. A ratos explica demasiado y a ratos no explica lo suficiente. Hay tutoriales que te detienen para contarte obviedades y, dos salas después, te encuentras con una reliquia cuyo efecto depende de tres iconos que nadie te ha presentado. Creo que emplea demasiada iconografía. Entiendo la intención (un lenguaje visual compacto que evite muros de texto), pero cuando cada habilidad, cada estado y cada ranura tiene su propio símbolo, acabas pasando más tiempo con el cursor encima de las cosas que jugando. Pero como los iconos no son suficientes, a veces cada habilidad está, paradójicamente, sobreexplicada. Generando muros de texto que pueden resultar bastante pesados.

Se nota que el estudio tiene muchas ganas de plantear habilidades que se sientan únicas y diferentes. Y lo consigue. Lo que no sabe tan bien es enseñarte a utilizarlas o qué hacer con ellas. Te las encuentras, te las equipas y te deja a ti experimentar. Que, ojo, no es malo per se: Descubrir por tu cuenta que esa invocación que parecía inútil es la forma perfecta de desactivar un pasillo lleno de trampas es de los mejores momentos que me ha dado el juego. Pero entre la falta de guía y unos menús que no me parecen lo suficientemente pulidos, la curva inicial es más empinada de lo que debería.

Análisis de Deified - Roguelite conocido con sabor propio

La legibilidad también juega alguna mala pasada dentro del combate. Hay acciones cuyo resultado no queda del todo claro hasta que las ejecutas, enemigos que se confunden con el fondo y efectos que cuesta distinguir cuando el tablero se llena. No soy el único que lo señala: Es una de las quejas más repetidas entre los jugadores. No llega a arruinar una partida, pero sí genera esa pequeña desconfianza de no saber si has fallado tú o no te lo han contado bien.

Una ronda más

A todo esto se suma el ritmo. Deified es un juego que se hace un pelín lento, especialmente al principio. Las primeras partidas arrancan con pocas reliquias disponibles (la mayoría se desbloquean al alcanzar ciertos hitos), y la progresión entre intentos avanza a fuego lento. Al morir, regresamos a una aldea que hace las veces de base, donde gastamos óbolos, la única moneda que conservamos, en puntos de talento. Los talentos se pueden reiniciar libremente, lo cual se agradece, pero reunir los óbolos necesarios para notar la diferencia exige unos cuantos intentos.

Hay que hacer una inversión de tiempo. Para mí merece la pena, pero entiendo perfectamente que haya gente que se quede por el camino. Porque cuando el juego consigue un poco de ritmo, despega. Llega un punto, pasadas las primeras horas, en el que los iconos dejan de ser jeroglíficos, las ranuras dejan de dar miedo y empiezas a ver las partidas como lo que son: Un banco de pruebas. Y entonces aparecen los Señores, cada uno con una maldición propia diseñada para desbaratar justo la estrategia con la que venías tan confiado, y toca volver a pensar.

Análisis de Deified - Roguelite conocido con sabor propio

En cuanto a la dificultad, no me parece especialmente difícil. He leído opiniones que hablan de picos injustos, y es cierto que algún jefe pega más fuerte de lo que su posición sugiere. Pero mi sensación general es la de un juego más bien permisivo, que te deja margen para equivocarte y recomponerte. Y creo que es una decisión acertada. Gracias a eso te mete en ese bucle de querer jugar siempre una ronda más. Como la derrota rara vez se siente como un castigo, lo que te queda al volver a la aldea no es frustración, sino una idea nueva que probar.

Nuestras conclusiones sobre Deified

Deified es un juego modesto. No tiene el presupuesto ni el pulido de los grandes nombres con los que inevitablemente se le compara, y se nota en sus menús, en su forma atropellada de enseñar y en un arranque que pide más paciencia de la que muchos estarán dispuestos a darle. Son fallos reales, no anecdóticos, y son el motivo por el que se queda a un paso de algo mayor.

Pero también es un juego que consigue lo más difícil: Sentirse propio. Sentirse auténtico. Sé de dónde viene cada una de sus ideas; podría señalar con el dedo el juego del que ha tomado prestada cada pieza. Y aun así, al final del día, me acaba ganando de forma muy satisfactoria. Por ese combate sin recursos que te obliga a pensar en el espacio. Por unas ranuras que convierten cada reliquia en un dilema. Por una mitología poco transitada y una dirección artística con carácter. Si le concedes esas primeras horas, Deified te las devuelve con creces. Y cuando quieras darte cuenta, estarás recogiendo otro fragmento maldito, convencido de que esta vez sí. Una ronda más.


Agradecemos a Goblinz Publishing la confianza depositada en nosotros al cedernos una clave de Deified para la elaboración de su análisis en PC.

Fanáticos del Hardware otorga la medalla de PLATA a Deified

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