Hisense G5 Pro combina resolución QHD con 320 Hz en solo 24,5 pulgadas

Hisense G5 Pro combina resolución QHD con 320 Hz en solo 24,5 pulgadas

Hisense ha reducido el precio de reserva del Hisense G5 Pro, un monitor gaming de 24,5 pulgadas que apuesta por una combinación todavía poco habitual: resolución QHD y una frecuencia de actualización de hasta 320 Hz. En China pasa de los 1.999 yuanes (266€) iniciales a 1.777 yuanes (236€).

Su planteamiento se aleja de los habituales monitores competitivos Full HD de 24 o 25 pulgadas al mantener un formato compacto mientras eleva la resolución hasta 2.560 × 1.440 píxeles. A ello suma FreeSync Premium Pro, BFI 2.0 y unas especificaciones de respuesta muy agresivas sobre el papel, aunque varios de esos apartados necesitarán mediciones independientes para conocer su rendimiento real.

El Hisense G5 Pro apuesta por QHD en un formato competitivo

Antes de analizar su propuesta, estas son las principales especificaciones anunciadas para el Hisense G5 Pro:

  • Panel: Fast IPS de 24,5 pulgadas
  • Resolución: 2.560 × 1.440 píxeles
  • Frecuencia máxima: 320 Hz mediante overclock
  • Tiempo de respuesta anunciado: 0,4 ms GtG
  • Sincronización adaptativa: AMD FreeSync Premium Pro
  • Reducción de desenfoque: BFI 2.0
  • Brillo HDR anunciado: 600 nits
  • Cobertura de color: 96% DCI-P3
  • Precisión de fábrica: Delta E inferior a 1,5
  • Conectividad: un puerto HDMI 2.1, un puerto DisplayPort 1.4 y una salida de audio de 3,5 mm
  • Montaje: VESA de 75 × 75 mm
  • Precio de reserva: 1.777 yuanes (236€)
  • Precio con subvención china: 1.599 yuanes (212€)

La combinación de 24,5 pulgadas y QHD genera una densidad cercana a 120 píxeles por pulgada, superior a los aproximadamente 109 píxeles por pulgada habituales en un monitor QHD de 27 pulgadas. Eso debería traducirse en texto y geometría más definidos, aunque también hará que determinados elementos de la interfaz aparezcan físicamente más pequeños.

El formato tiene además sentido desde la perspectiva competitiva. Una pantalla más contenida permite mantener una mayor parte de la imagen dentro del campo visual, mientras la resolución superior evita uno de los sacrificios habituales de los monitores de esports de este tamaño, todavía muy vinculados al Full HD.

Los 320 Hz necesitan una GPU capaz de acompañarlos

A su frecuencia máxima, el monitor inicia un nuevo refresco aproximadamente cada 3,125 ms. Esa reducción del intervalo puede mejorar la claridad de movimiento y disminuir el tiempo transcurrido hasta mostrar un nuevo fotograma, pero el beneficio completo solo aparece cuando el juego genera tasas de FPS suficientemente elevadas.

En títulos competitivos como Counter-Strike 2, Valorant o Rainbow Six Siege, resulta razonable acercarse a esas cifras con hardware potente y ajustes adecuados. En producciones gráficamente más exigentes, la resolución QHD eleva considerablemente la carga respecto a Full HD, por lo que alcanzar más de 300 FPS será mucho menos habitual.

Aquí aparece precisamente el equilibrio interesante del G5 Pro. Hisense no está persiguiendo únicamente la frecuencia máxima, sino intentando mantener más definición que los modelos Full HD ultrarrápidos. Para determinados jugadores, sacrificar algunos FPS a cambio de una imagen sensiblemente más nítida puede resultar una propuesta más equilibrada.

El tiempo de respuesta anunciado no cuenta toda la historia

La cifra GtG proporcionada por Hisense representa una transición concreta entre niveles de gris, no el comportamiento medio de todos los cambios posibles del panel. Tampoco describe el retardo de entrada completo ni permite conocer cuánto overshoot aparece al utilizar los niveles de sobremarcha más agresivos.

Lo importante será comprobar si una proporción elevada de las transiciones puede completarse dentro de la ventana de refresco disponible sin generar coronas inversas o artefactos visibles. Un valor mínimo espectacular tiene poca utilidad si únicamente se alcanza mediante una configuración que empeora la calidad de movimiento.

El sistema BFI 2.0 añade otra vía para mejorar la nitidez en desplazamientos rápidos mediante intervalos negros entre imágenes visibles. Esta técnica puede reducir la persistencia percibida, aunque normalmente sacrifica brillo y no siempre puede combinarse libremente con la frecuencia de actualización variable.

Por eso será especialmente interesante conocer qué modos permite utilizar simultáneamente Hisense. La implementación de BFI puede marcar una diferencia real en un monitor competitivo, pero su calidad depende mucho más del ajuste que de la simple presencia de la función en la ficha técnica.

El HDR dependerá de algo más que alcanzar un pico elevado

El espacio de color anunciado y la calibración de fábrica amplían las posibilidades del monitor más allá del gaming. Si las mediciones independientes confirman una buena consistencia, el G5 Pro podría servir también para tareas de creación de contenido donde una cobertura amplia de color resulte útil.

Sin embargo, una cifra Delta E reducida no describe por sí sola la precisión completa. Conviene medir por separado escala de grises, temperatura de color, saturaciones y uniformidad del panel, especialmente si se pretende utilizar para trabajo donde la fidelidad tenga importancia.

Algo similar ocurre con el HDR. Alcanzar un brillo relativamente elevado ayuda con reflejos y pequeños elementos luminosos, pero el contraste efectivo depende también del control de la retroiluminación. La información disponible no describe un sistema avanzado de atenuación local, por lo que no conviene esperar automáticamente el comportamiento de un Mini-LED u OLED.

La ergonomía parece ser uno de sus apartados más sencillos

El soporte incluido ofrece una capacidad de ajuste bastante limitada frente a otros monitores gaming de gama alta. Para un usuario que necesite modificar altura, giro o posición de manera frecuente, el anclaje VESA será probablemente la opción más práctica mediante un brazo externo.

También deberá comprobarse qué combinaciones exactas de resolución, profundidad de color y frecuencia admite cada entrada. En PC, DisplayPort será previsiblemente la conexión más sencilla para explotar el modo de máxima frecuencia, aunque la documentación definitiva deberá aclarar si interviene compresión DSC y qué posibilidades ofrece HDMI.

El tratamiento antirreflejos también merece atención precisamente por la elevada densidad del panel. Un recubrimiento mate demasiado agresivo puede introducir grano visible y reducir parte de la sensación de nitidez que constituye uno de los principales atractivos de utilizar QHD en 24,5 pulgadas.

El precio chino resulta agresivo, pero no anticipa el europeo

La subvención disponible para determinados compradores chinos deja el desembolso todavía más bajo que el precio promocional general. Esa cifra, sin embargo, no debe extrapolarse a un posible lanzamiento europeo o norteamericano, donde impuestos, distribución y posicionamiento comercial pueden alterar considerablemente el coste.

Ahí estará buena parte del interés del Hisense G5 Pro. Su propuesta mezcla el tamaño habitual de un monitor competitivo con la resolución de modelos mayores y una frecuencia superior a 300 Hz, sin entrar inicialmente en precios propios de productos especializados de gama extrema.

El valor final dependerá menos de las cifras impresas en la ficha técnica que de la velocidad real de sus píxeles, el control del overshoot, la calidad de BFI y el comportamiento del HDR. Si esos apartados acompañan, Hisense puede tener una alternativa muy atractiva para quienes buscan rendimiento competitivo sin regresar a Full HD.

Vía: Guru3D

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