Assassin’s Creed Black Flag Resynced ya tiene sus primeros benchmarks en PC, y las pruebas de DSOGaming dejan una lectura bastante clara: el juego puede moverse en 4K nativo con una GeForce RTX 5090, pero el ray tracing introduce caídas, stuttering y ciertos problemas de uso de GPU.
La lectura importante es que Ubisoft ha conseguido un rendimiento base mejor que Assassin’s Creed Shadows, aunque no una optimización perfecta. Sin ray tracing, el remake funciona con margen en una GPU extrema; con ray tracing, la experiencia pasa a depender mucho más de DLSS 4.5 y Multi-Frame Generation.
Un equipo extremo para medir el techo del juego
DSOGaming ha usado un equipo con Ryzen 9 7950X3D, 32 GB DDR5 a 6000 MHz y GeForce RTX 5090, acompañado por Windows 10 de 64 bits y el driver GeForce 610.74. Es una configuración muy por encima del PC medio, así que los resultados deben leerse como techo de rendimiento.
El juego incluye una herramienta de benchmark integrada, y DSOGaming la considera representativa del rendimiento real. Eso es importante porque un benchmark interno bien construido permite repetir la misma escena, comparar ajustes y detectar stuttering, algo más fiable que una simple vuelta manual por el mapa.
La ventaja frente a Assassin’s Creed Shadows aparece rápido. Black Flag Resynced no parece tan pesado ni tan irregular en rasterización pura, aunque tampoco escala de forma brillante con presets gráficos. En otras palabras, bajar ajustes no siempre ofrece la mejora esperada, salvo al tocar niveles más agresivos.
4K nativo sí es posible sin ray tracing
A 4K nativo, preset Ultra High y sin ray tracing, la RTX 5090 consigue un mínimo de 66 FPS y una media de 78 FPS. Es un resultado sólido para un juego moderno con Anvil Engine, especialmente teniendo en cuenta que hablamos de resolución nativa y ajustes máximos.
El problema es que el escalado entre presets no resulta demasiado convincente. Pasar de Ultra High a Very High apenas mejora el rendimiento, mientras que High y Medium sí ofrecen ganancias mayores. Low queda cerca de Medium, y solo Very Low o Ultra Low elevan mucho los FPS.
Esto deja una conclusión práctica bastante clara: el mejor camino para ganar rendimiento no parece ser recortar ajustes finos, sino usar escalado temporal. Ubisoft repite aquí una tendencia vista en otros lanzamientos recientes, donde el motor no libera suficiente carga al bajar ciertos presets visuales.
El ray tracing baja FPS y añade stuttering
Con ray tracing en modo Standard, el mínimo cae ligeramente por debajo de 60 FPS. Al activar el modo Extended, el rendimiento baja más, aunque DSOGaming no aprecia diferencias entre Extended RT y Max RT. Eso sugiere un margen de configuración algo confuso o un límite interno del motor.
El dato más preocupante no está solo en los FPS, sino en el frametime. DSOGaming detecta dos stutters consistentes al final de la escena de benchmark cuando el ray tracing está activado, mientras que esos tirones no aparecen al ejecutar la misma prueba sin RT.
Ese comportamiento es más molesto que una simple caída media. Un juego puede ser disfrutable a 70 FPS si el frametime es limpio, pero dos tirones repetidos en la misma escena apuntan a un problema de gestión del ray tracing, compilación, streaming o sincronización interna.
La RTX 5090 no siempre trabaja al máximo
Otro punto llamativo es que DSOGaming detecta momentos donde la GeForce RTX 5090 cae alrededor del 90% de uso sin una razón aparente. A primera vista podría parecer cuello de botella de CPU o RAM, pero ningún núcleo del Ryzen 9 7950X3D aparece saturado.
Esto huele más a problema de optimización específica que a falta de hardware. La saga Assassin’s Creed ha tenido históricamente comportamientos peculiares en PC, y DSOGaming recuerda que varios títulos han funcionado mejor en GPU AMD. Aquí, NVIDIA podría estar perdiendo rendimiento por una ruta poco afinada.
La parte delicada es que no está claro quién puede arreglarlo mejor. Si el problema está en el driver, NVIDIA tendrá margen. Si está en el motor, Ubisoft tendrá que tocar el juego. En cualquier caso, una RTX 5090 al 90% en 4K con RT no debería ser normal.
DLSS 4.5 MFG salva los FPS altos, pero no es perfecto
Con 4K, Ultra High, Max Ray Tracing y DLSS 4.5 en modo Quality, DSOGaming consigue mantenerse por encima de 70 FPS en todo momento. Al activar Multi-Frame Generation X2, el juego supera los 120 FPS, y los modos X3 a X6 ofrecen una sensación todavía más fluida.
La recomendación tiene sentido siempre que el framerate base sea suficiente. DSOGaming apunta a más de 50 FPS reales antes de activar MFG, porque Frame Generation no arregla una base débil; solo interpola mejor cuando la latencia, el frametime y el input ya están razonablemente controlados.
La implementación, eso sí, no está entre las mejores. En movimientos de cámara muy rápidos aparecen artefactos visuales, aunque en gameplay normal muchos usuarios no los notarán. Es el típico caso donde DLSS 4.5 MFG mejora muchísimo la fluidez visible, pero no borra todos los defectos.
Black Flag Resynced rinde mejor que Shadows, pero no impresiona igual
DSOGaming concluye que Black Flag Resynced funciona mejor que Assassin’s Creed Shadows, especialmente en rendimiento bruto. Sin embargo, también apunta que Shadows le parece más avanzado visualmente, con iluminación superior, entornos más ricos y bosques mucho más impactantes.
Ese contraste es importante porque explica parte del rendimiento. Black Flag Resynced puede ofrecer mejores FPS porque su ambición visual parece algo más contenida que la de Shadows, aunque siga siendo un remake moderno con ray tracing, DLSS 4.5 y mejoras claras frente al original.
La comparación deja una lectura equilibrada: Ubisoft ha logrado un juego más amable con el hardware, pero no necesariamente más puntero. Para muchos jugadores será el intercambio correcto, porque una experiencia más estable en 4K vale más que una iluminación espectacular con stuttering constante.
La recomendación práctica es bastante clara
En la GeForce RTX 5090, 4K nativo sin ray tracing parece perfectamente viable, con mínimos por encima de 60 FPS y una media cercana a 80 FPS. Si se activa RT, el escalador deja de ser opcional y pasa a ser prácticamente necesario para mantener fluidez cómoda.
Para jugar con ray tracing, la combinación más razonable parece DLSS 4.5 Quality más Multi-Frame Generation, siempre que el rendimiento base se mantenga por encima de 50 FPS. Así se puede superar con claridad la barrera de 120 FPS sin sacrificar demasiado la nitidez.
El problema pendiente está en el stuttering y en el uso irregular de GPU. Hasta que Ubisoft o NVIDIA lo corrijan, Assassin’s Creed Black Flag Resynced parece técnicamente sólido en rasterización, pero menos pulido cuando se fuerza el ray tracing.
Vía: DSOGaming













